Sitios Externos, Tecnología / 22 de Marzo de 2015

TRANSPORTE URBANO

Ecológico y argentino

Urban Shuttle es un auto eléctrico. Se puede cargar en un bus para economizar energía.

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Cada vez son más las investigaciones que desde los centros científico-tecnológicos, las universidades y las empresas automotrices buscan hallar una solución a lo que en el futuro será un flagelo: la congestión del tránsito en las grandes ciudades. En algunas ya lo es, y eso trae consecuencias en lo laboral (el tiempo que demanda movilizarse de un punto a otro), en lo económico, en lo ecológico (los combustibles fósiles no son infinitos) y hasta en la salud.
Como resultado de una investigación que une a la academia con la vida cotidiana, nació el Urban Shuttle o transbordador urbano, un servicio de transporte para personas que combina las mejores aptitudes de un medio de público de locomoción, en lo que refiere tanto a economía como a optimización de tiempos, y las de confort e independencia de un vehículo personal. El servicio está comprendido por dos únicos elementos: el auto en sí mismo, y un bus.
Humilde efectividad. Además de alimentarse con electricidad y no con combustibles fósiles, el
Shuttle Car posee capacidad para dos personas, está diseñado con un interior ergonómico y brinda acceso a dispositivos de comunicación móvil. Este electro-auto se podría adquirir mediante alquiler, un sistema bautizado como Car Sharing que se está poniendo en práctica en varias ciudades del mundo (con un uso que va en aumento especialmente en ciudades de Europa y los Estados Unidos), como una solución a un problema irreversible: la superpoblación de vehículos. El éxito de estos coches estriba, por un lado, en su tamaño muy reducido (que permite manejarlos con facilidad en espacios pequeños) y la capacidad de ser recargados con energía eléctrica hogareña.
El otro elemento de este sistema creado en la Argentina es el Shuttle Bus, un vehículo transbordador para transportar exclusivamente a los Shuttle Cars. Su función es comparable a la de un ómnibus de pasajeros, que responde a un recorrido predefinido por el cual circula albergando a los pasajeros que se encuentran en las paradas pautadas. El bus tiene la finalidad de transportar un número limitado de autos eléctricos biplaza desde una parada en autopista, ruta o avenida hasta otra semejante en el punto de destino.
El bus gracias a motores que, al igual que los coches, también son eléctricos y se alimentan a través de un sistema híbrido de celdas de hidrógeno. Los scrap o desperdicios de la combustión de este sistema se traducen en agua, que no daña al medio ambiente y por eso los especialistas no vacilan en calificar a este sistema de auto eléctrico/bus transportador como una solución tecnológica ecológica.
Implementación. Poner en marcha un sistema como este no exige la construcción de una infraestructura urbana especializada, debido a que puede funcionar tanto en las calles como en las rutas, las avenidas y las autopistas existentes en las ciudades modernas. Razón por la cual no se precisa hacer inversiones extra.
El valor agregado de este servicio es la posibilidad de combinar el sistema de transporte público con el privado: tiene los beneficios del transporte público en cuanto a que el pasajero es conducido dentro del Shuttle Car pudiendo aprovechar el tiempo ocioso durante el viaje para descansar, trabajar o simplemente distenderse, sin perder la libertad de locomoción que provee un auto particular.
La idea de los creadores del sistema es que los usuarios puedan manejar desde su casa hasta una parada donde esperen el arribo del Shuttle Bus. Cuando el colectivo llega, el auto se acopla mediante un sistema automático de posicionamiento en el bus que lo transportará hasta la parada o estación más cercana a su punto de destino. Durante el traslado, el Shuttle Car puede ir cargando sus baterías, sin gasto extra.
Autos compartidos. Esta modalidad asigna al usuario una unidad
Shuttle Car por día mediante un costo de matrícula que se paga por única vez, sumado a un costo mensual. La cuota contempla 120 minutos de uso diarios, el excedente se calcula mediante un precio fijo por minuto. Si en un período de uso el coche se deja estacionado, el precio del minuto excedente es menor. Asimismo, a mayor uso, menor costo por minuto de servicio. Esta tarifa contempla todos los gastos estimados del auto: el seguro, el costo del estacionamiento y el mantenimiento mecánico. El conductor solo debe ocuparse de manejar bien, algo muy importante para la empresa, que evalúa a sus clientes. Es decir que se mantienen las ventajas del transporte automotor privado sin el peso económico que este conlleva, brindando coches en óptimas condiciones de mantenimiento.
El usuario encontrará vehículos disponibles gracias a una aplicación para teléfonos smartphone, que posee un GPS capaz de localizar el auto eléctrico más cercano para alquilar. Una vez que el usuario lo reserva, dispone de un tiempo determinado para acceder a él. Para abrir las puertas del coche se usa el NFC de los celulares, dado que cada vehículo cuenta con un sensor parecido al lector de una tarjeta SUBE, ubicado en las puertas. Una vez que el usuario termina su viaje, el coche se deja en alguna de las estaciones, listo para que otra persona de la red pueda alquilarlo.
La empresa gerenciadora tiene el derecho de explotación del servicio a condición de mantenerlo en forma óptima, y podrá gestionar por sí misma la prestación del servicio y la fabricación de las unidades, la definición de las líneas o rutas de recorrido y la administración de los medios y servicios opcionales a ofrecer a los usuarios.
Baja inversión en infraestructura, costos reducidos para sus usuarios, protección del medio ambiente, son las principales cualidades de este sistema ideado por jóvenes argentinos. El objetivo es mejorar la movilidad en las populosas ciudades del futuro cercano.

 

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