Editorial, Sitios Externos / 27 de marzo de 2015

De eso sí se habla

La salud de Lanata, la vida de Nisman y los desarreglos de Parrilli en la ex SIDE.

En este año, en que la retórica electoral ha reciclado el viejo mantra “qué modelo de país queremos”, es una buena ocasión para debatir qué democracia nos estamos proponiendo construir. Entre otros atributos, y a la vez requisitos, de la vida democrática, se encuentra el libre ejercicio del periodismo. Y por “libre” se entiende la vocación de una sociedad por tratar los temas más delicados de la vida de un país. Eso siempre será polémico, doloroso, incómodo y, obviamente, opinable. Los límites estarán siempre presentes, enmarcando el debate social. Pero el grado de democracia real de un nación se verifica precisamente midiendo hasta dónde su opinión pública está dispuesta a correr la frontera entre lo que “se puede decir” y lo que, supuestamente, no.

La edición de NOTICIAS de esta semana podría considerarse (en línea con las anteriores) un test de clima democrático de los argentinos. Nuestra nota principal de tapa -una reconstrucción científica de la pericia psicológica de Nisman que nadie se anima a hacer- se mete con lo que la opinión de millones de argentinos (esta vez, mayoritariamente anti K) considera sagrado: la vida privada del muerto. La convicción de esta revista es que la historiografía y la criminalística ofrece sobradas pruebas de la sensatez de investigar las circunstancias íntimas de los personajes desaparecidos, para entender lo que de otro modo sería injustamente insondable. Otro tema “prohibido” que vuelve a tocar NOTICIAS es el bochornoso y alarmante debut de Oscar Parrilli en la post SIDE, quien desesperadamente intentó tapar la verdad de su accionar amenazando judicialmente a un medio de prensa independiente. Hasta un periodista tan audaz y desprejuiciado como Jorge Lanata se mostró enojado con NOTICIAS por las notas sobre su futuro trasplante de riñón, que en esta edición tiene un nuevo capítulo. NOTICIAS considera que el tema es de interés público porque hay miles de pacientes interesados y porque Lanata se consagró como una de las mayores celebridades del país y con peso político.

Si de eso no se habla, allí seguirá NOTICIAS. Hablando.