Sitios Externos, Sociedad / 28 de Marzo de 2015

Un trasplante pionero en la Argentina

Jorge Lanata y su esposa, Sara Stewart Brown, se sometieron a cirugía en forma simultánea para lograr el trasplante de riñón que necesita el periodista.

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Stewart Brown publicó una foto de ambos en Twitter, antes de ingresar al sanatorio. | Foto: Twitter.

El trasplante de Jorge Lanata dependía de un juez. Ya estaba decidido quién sería su médico, el hospital y también el donante del riñón, pero el tipo de procedimiento al que quería someterse el periodista era inédito en la Argentina. Su operación sería el primer trasplante cruzado del país. Es una práctica que en el mundo se conoce como “swap” o “kidney paired donation”: se traduce como “intercambio” o “riñones emparejados” y significa que intervienen dos donantes y dos receptores. Una pareja son Lanata (receptor) y su esposa, Sara Stewart Brown (donante). La otra pareja se mantiene todavía en la más absoluta reserva. No son amigos del periodista, ni conocidos siquiera, pero los une la necesidad de una operación y la compatibilidad genética.

“Estoy a un tiempo corto de un trasplante”, reconoció Lanata el martes 24 entrevistado en “Los Leuco”. El anuncio sonó repetido: ya varias veces estuvo a punto de entrar al quirófano. Se había hecho análisis genéticos con un amigo, averiguó para operarse en el extranjero y llegó a tener una fecha tentativa. Esta vez fue diferente: “Va a ser acá en Buenos Aires. Va ser el primer trasplante compatible de no familiares y de donantes vivos”, reconoció. No pudo contar nada más. Cerca suyo pidieron discreción y cautela. Querían esperar a que defina la Justicia, pero descontaban que la operación sería pronto: Lanata ya anunció que en mayo vuelve a la televisión.

Ante la ley. Según datos del Incucai, 6.160 personas están en lista de espera para someterse a un trasplante renal. Durante el 2014, en Argentina, hubo 364 operaciones con donantes cadavéricos y también vivos: la ley establece que este último caso está permitido para parientes consanguíneos o por adopción hasta cuarto grado. La Justicia ya ha visto excepciones en las que se plantea un círculo más amplio: el de Sandra Mihanovich, donando un riñón a su ahijada Sonsoles Rey Obligado en el 2012, es el ejemplo más recordado.

La Justicia consideró entonces acreditado el vínculo y autorizó la ablación del órgano de Mihanovich. El caso de Lanata suponía un paso más: es que él no tiene relación alguna con el donante que sí está relacionado a otro paciente en la misma situación que el periodista. Ambos necesitaban un riñón, pero la persona dispuesta y contemplada por la ley no resultaba compatible médicamente.

Lanata hacía diálisis tres veces por semana, durante cuatro horas cada vez. No era un candidato prioritario para los criterios del Incucai y sabía del “swap”, por eso pensaba operarse en los Estados Unidos, donde existe un registro de más de 40 centros que intercambian información sobre donantes y compatibilidades. No hubiese sido difícil dar con otra pareja en la misma situación, pero la posibilidad surgió también en Buenos Aires pese a la falta de legislación. Resolución judicial mediante, Lanata fue un pionero.

En el mundo. “La ley establece que toda situación no contemplada debe ser resuelta por autoridad judicial. Este procedimiento, utilizado en situaciones en las que no existe relación de consanguinidad o por adopción entre donante y receptor, asegura que los jueces intervinientes extremen todos los recaudos y medidas, garantizando que efectivamente se trate de un acto de ‘carácter voluntario, altruista, desinteresado y solidario – informó el Incucai a pedido de NOTICIAS–. El trasplante con donante vivo cruzado se encuadra en esta misma situación. En virtud de la confidencialidad y la reserva de identidad de donantes y receptores, una vez más, el Incucai recuerda que no se referirá a casos particulares”. Desde la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN) aguardaban el trámite judicial con expectativa: “Tratamos el tema en el comité de bioética porque es un procedimiento que queremos impulsar y difundir científicamente”, aseguró el presidente Claudio Mascheroni. Pablo Raffaele, director de Trasplante de la SAN, opina en el mismo sentido: “El 30% de los pacientes que tienen donantes vivos presentan alguna incompatibilidad por histocompatibilidad o por grupo sanguíneo con sus donantes allegados. No quiere decir que no pueda hacerse el trasplante, pero requiere un tratamiento más agresivo sobre el receptor y los resultados no son tan buenos como cuando se usa un donante compatible”, explica.

La práctica es nueva en la Argentina, pero tiene una larga historia en el mundo: la primera publicación al respecto se hizo en Estados Unidos en 1986. En 1998 crearon el registro de pares donante-receptor para intercambio; desde el 2004 también tiene el suyo Holanda y, en el 2007, se sumaron el Reino Unido y Australia. A nivel local, no existe una ley ni proyecto de ley que lo habilite directamente. La principal preocupación del Incucai siempre ha sido la intervención de la Justicia para garantizar que detrás de un donante no haya obligación ni contraprestación alguna. “Es lógico que la Justicia vaya delante de los legisladores en los casos iniciales. Progresivamente y en conjunto, se podrá adoptar de forma médicamente correcta, legal, ética y ordenada”, insiste Raffaele.

Mientras su pedido recorría el camino judicial, Lanata pasó la última semana haciendo su programa en Radio Mitre y con reuniones para definir el futuro de “Periodismo Para Todos”. En un año electoral, El Trece y él quieren que vuelva lo antes posible.

Seguí a Marina en Twitter: @mabiuso

 

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