Editorial / 3 de abril de 2015

Ciencia, amor y fe

En Semana Santa, Lanata y Sara festejan trasplantes exitosos.

Stewart Brown publicó una foto de ambos en Twitter, antes de ingresar al sanatorio. | Foto: Twitter.

Hay momentos mágicos, o demasiado verdaderos, en que los extremos se juntan. Si pensar es conectar lugares lejanos, rezar también lo es: cielo y tierra, cuerpo y alma, ciencia y fe… Esta semana, más que nunca, dos polos aparentemente opuestos, la religión y la racionalidad científica, se tocan.
El largamente esperado –en la intimidad y por millones de seguidores– trasplante de riñón de Jorge Lanata se hizo por fin realidad, desafiando los límites de la normativa legal practicada habitualmente por el Incucai, que no contemplaba, hasta ahora, en la Argentina el sistema “swap” de intercambio de órganos entre familias que lo necesitan pero que se encuentran con el obstáculo de la incompatibilidad biológica entre donante y receptor. Para saltear ese impedimento que aún la ciencia médica no ha logrado resolver, el mecanismo de intercambio solidario practicado en los Estados Unidos y varios países europeos permite que donantes vivos que quieren ayudar a un familiar a trasplantarse ofrezcan donar un órgano a un paciente desconocido, que a su vez tiene un familiar dispuesto a retribuir ese gesto con otra donación altruista. Y la cadena puede incluso crecer hasta conformar un escenario de trasplante múltiple, en efecto dominó. En definitiva, el “swap” bien entendido despliega una historia de solidaridad, confianza mutua, entrega y sacrificio por amor. Es decir, todos aquellos valores que en Semana Santa se activan ritualmente en la inmensa comunidad cristiana del planeta. En la Argentina, una pareja que suele retratarse en las antípodas de la moral religiosa –Lanata y su esposa/donante Sara “Kiwi” Stewart Brown– protagonizó esta historia de amor y entrega, siendo una pareja que resurgió de su reciente tormenta conyugal. Esa “resurrección” del compromiso afectivo, potenciada por el milagro de la vida y la conexión profunda con el prójimo (o la otra familia anónima, donante/receptora, en términos médicos), permite entender ese éxtasis pascual que embarga a los creyentes y que intriga a los agnósticos. Simplemente, se trata de superar los prejuicios. Y entender.

En NOTICIAS de esta semana “Lanata & Sara: pacto de sangre”. La increíble historia de una pareja en la que uno dio vida al otro.

 

5 comentarios de “Ciencia, amor y fe”

  1. QUE BUENO TENEMOS AL GORDO MERCENARIO PARA QUE NOS ESCLAREZCA!!!! LA OPOSICION LO NECESITA, LA SOC RURAL TAMBIEN, LA EMBAJADA DE EEUU Y EL MOSAD IGUAL……NECESITO UN INFORME ESPECIAL SOBRE LO QUE PASÓ CON NISMAN……….TODO TODO TODO Y RECONTRACHEQUEADO….

  2. me emocione mucho con el gesto de amor de sara hacia jorge lanata.a kiwi la sigo desde que escribia los guiones de fernando peña en radio metro en gente como uno.
    es una diosa sara!

  3. DALE GORDO, LEVANTATE DEJA DE HACERTE ONUR AXAL QUE LA OPOSICION TE NECESITA, SON MUY INCOMPETENTES Y POBRES, NECESITAN DE TUS INVERTIGACIONES RECONTRA CHEQUEADAS…

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