Deportes, Sitios Externos / 4 de abril de 2015

JUEGOS OLÍMPICOS

Una carrera con obstáculos

Alojamiento, comidas y logística para Río 2016: el próximo gran desafío para Brasil.

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Los números son asombrosos: más de 11 millones de comidas servidas, 18.600 cuartos para limpiar, 40.000 camas para hacer, 480.000 sábanas lavadas y planchadas, 17.000 toneladas de basura procesadas. Poner en pie a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en agosto del 2016 requiere de una logística que solo una estructura bien sólida podría ejecutar. Para que no haya problemas cuando comiencen los Juegos, esa máquina debe acelerarse en esta primera mitad del 2015, período en que se decidirán las competencias y las licitaciones de los proveedores.
En total, serán 2.500 prestadores de servicio para atender a los más de 10.500 deportistas, técnicos y equipos de apoyo de 205 países que se hospedarán en la Villa de los Atletas, un conjunto de 31 edificios de departamentos en construcción en Barra da Tijuca que luego servirá de base para un barrio nuevo en la ciudad. Eso sin contar la atención al público, que implicará otro tipo de preparación y selección. A esta altura, solo se eligieron 15% de los proveedores en los rubros seguridad, limpieza e informática. Las contrataciones se realizarán hasta último momento. Pero, para que todo funcione adecuadamente, el objetivo es tener por lo menos el 50% de las empresas definidas antes de julio.
El trabajo de selección de proveedores tiene que respetar criterios específicos establecidos por el Comité Olímpico Internacional. Para elegir camas que hospeden cómodamente incluso a los jugadores de básquet y un mobiliario que atienda las necesidades de los atletas paralímpicos se convocó a un grupo de ex atletas que pasaron una tarde acostándose en camas y probando los muebles de cinco proveedores diferentes. Seleccionar los menúes (que deberán adaptarse a las preferencias de brasileros, asiáticos, mexicanos, europeos, estadounidenses y adeptos de la alimentación orgánica, además de subdivisiones como la comida kosher) ha exigido un trabajo más que complejo por parte de los empleados. Ya se construyó la cocina industrial en donde se prepararán los alimentos, pero aún no está equipada. El restaurante estará abierto las 24 horas y los atletas podrán comer cuando gusten, dentro –por supuesto– de lo que sus planes de nutrición les permita. Para calcular las cantidades, explica Leila Luiz, gerente de alimentos y bebidas, se evalúa el “aporte de calorías” de cada modalidad y se saca un promedio entre aquellos que comen más (como los ciclistas y los triatletas) y los que comen menos (como los esgrimistas).
Una animalada. Otro tipo de “atleta” tendrá más atención: los 320 caballos de los equipos de disciplinas hípicas, que –como curiosidad– incluyen a un miembro de la realeza: Zara, nieta de la reina Isabel, monta a High Kingdom y es favorita a un lugar en las Olimpíadas de Río.
El trabajo para traer a los animales comenzó en enero. Solo el viaje de la manada involucra más de veinte órganos vinculados al transporte, documentación y otros servicios. Los caballos son transportados en aviones de carga, acompañados de hasta doce cuidadores, en once vuelos exclusivos. Embarcan en aeropuertos en Bélgica y en Estados Unidos dentro del “air stable”, una estructura cerrada con piso de goma forrado de paja. Son alimentados con alimento balanceado y pasto. Cuando lleguen los aviones a Brasil, establos enteros descenderán por una rampa directo a los camiones que los llevarán escoltados hacia el complejo deportivo de Deodoro, en la Zona Oeste de Río, donde tendrán lugar las competencias ecuestres. “El sistema es como una burbuja. Los animales desembarcan, son examinados y siguen hasta Deodoro sin tener contacto con el mundo exterior”, explica Loier Cunha, gerente de logística internacional. Un detalle: por exigencia de la vigilancia sanitaria, el pasto que sobre del viaje se incinera una vez que llega al país. Las ochenta toneladas de excremento pasan por una cuarentena y luego se exportan a fábricas de abono orgánico en el exterior.
También será necesario un planeamiento intensivo para garantizar el transporte de 700 barcos y de las armas de fuego de las competencias de tiro. Gran parte de las embarcaciones a vela, remo y canotaje vendrá del exterior (solo se pueden alquilar las embarcaciones de las categorías láser y RS:X).
Máxima seguridad. Las armas utilizadas en las competencias vendrán en el mismo avión que los atletas, junto con un equipo de seguridad. El ejército las recibirá en el Aeropuerto Galeão, en donde examinará la documentación de los atletas para autorizar la entrada al país. Desde allí se escoltarán hasta el área de la competencia, en Deodoro, y quedarán a cargo de cada delegación. También será necesario reforzar la seguridad en autos blindados y cofres especiales para las medallas (4924 de premios y 75.000 de participación).
Incluso los días posteriores a la ceremonia de clausura de los Juegos tienen que ser meticulosamente programados a partir de ahora, ya que la vuelta de los atletas a sus hogares suele congestionar los aeropuertos locales. Los días de partida fueron de los de mayor movimiento en la historia de los aeropuertos de Beijín, en 2008, y de Londres, en 2012. “Para evitar confusión, estamos organizando un sistema en que los atletas harán el check-in en la Villa Olímpica y despacharán el equipaje horas antes de embarcar”, explica Valeria Sorrentino, gerente de Llegadas y Partidas, con la experiencia de haber trabajado en un cargo similar durante trece años en el Festival de Cine de Miami y, recientemente, en el Rock in Rio. Y gran parte del proceso comienza de nuevo días después, entre el 7 y 18 de septiembre, con la Paralimpíadas, donde participarán 4.350 atletas de 176 países en la disputa por medallas en 23 deportes.
Dejar todo en orden es una carrera con obstáculos tanto o más difícil que las competencias mismas.

 

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