Política / 26 de Abril de 2015

Investigación sobre Vaca Muerta

Fragmentos del libro que revela los negocios e intereses tras el megayacimiento en Neuquén.

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Vaca Muerta” es un libro que a través de historias humanas busca sumergirse en varios enigmas sobre aquella formación geológica neuquina rica en hidrocarburos. A continuación, algunos fragmentos de la investigación que se centran en esos interrogantes.

El enigma económico. —Lo que buscamos es el autoabastecimiento. No tenemos el objetivo de convertirnos en un emirato árabe —aclara Kicillof en una mesa redonda de su amplio despacho del Palacio de Hacienda, delante de su escritorio y de su biblioteca, que sirve como vitrina para souvernirs de la larga marcha estatizadora del kirchnerismo: un par de azulejos con el viejo logo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales que le envió un matrimonio de Bariloche después de que Cristina Kirchner anunciara la expropiación contra Repsol, una copia del certificado de tenencia de las acciones nacionalizadas, un avioncito de Aerolíneas Argentinas y una miniatura de uno de los simuladores de vuelo de la línea aérea de bandera.

El enigma ambiental. En esa nueva sede de Exxon que se inaugurará en 2015, se desempeñarán los 12.000 ejecutivos y empleados que trabajan en las oficinas de Irving, Texas, incluido Rex Tillerson, el presidente y CEO de la empresa. Tillerson se convirtió en el hazmerreír de la industria petrolera cuando en febrero de 2014 se sumó con su esposa Renda a una demanda colectiva contra la instalación de una torre de almacenaje de agua para fractura hidráulica cerca de su mansión con haras y campo de deportes en Bartonville, también en Texas. El ejecutivo saltó rápidamente a las portadas de diarios de todo el país. “No al fracking cerca de mi patio trasero”, tituló el USA Today.

El enigma social. El jefe de recursos humanos de una petrolera estacionó su camioneta frente a la comisaría de Añelo. Pidió hablar con el responsable de turno y fue directo al grano: necesitaba que le recomendara gente de su confianza, que viviera en el pueblo, para incorporar a los pozos. La paga era tentadora: unos 22.000 pesos al mes, más de 3.600 dólares de entonces. El subcomisario de ese momento, Roberto Bello, abrió grandes los ojos al escuchar la cifra, dudó unos minutos y decidió compartir la inquietud del ejecutivo con sus subordinados. Al rato, siete de los efectivos le entregaban su placa y su pistola al subcomisario y se marchaban con el ejecutivo a llenar los papeles de ingreso a la petrolera.

El enigma de la corrupción. Resulta que YPF, pese a su amplia experiencia petrolera, se presentó a la licitación de esa área en una UTE de la que tenía el 51% mientras que el restante 49% pertenecía a Schvartzbaum, dueño de una pequeña refinería neuquina. El empresario local se comprometió a invertir 3,1 millones de dólares. Pero a los 2 meses de ganar la concesión y sin haber invertido ni un peso en ella, Schvartzbaum le vendió el 24,5% de la UTE a la propia YPF de Repsol y los Eskenazi por 4,4 millones. ¿Por qué la empresa de Brufau y los banqueros amigos de Néstor Kirchner habían aceptado ir a una licitación con una petrolera sin experiencia que no invirtió nada, pero a la que inmediatamente después debió abonar semejante fortuna? ¿Qué había detrás de tamaño mal negocio? En 2013, con la refinería de Petrolera Argentina en crisis, Schvartzbaum vendió lo que le quedaba de La Amarga Chica a la YPF expropiada por otros 40 millones.

El enigma del ejemplo de Texas. —En 2009 la producción de shale era mínima. Ahora Estados Unidos es el mayor productor de gas y petróleo del mundo. Es extraordinario —destaca el economista James Kenneth Galbraith, hijo de una eminencia de la ciencia económica, John Kenneth Galbraith. James se ha destacado ahora como asesor de Grecia en las negociaciones del gobierno del izquierdista Alexis Tsipras con la Unión Europea y es amigo personal de su ministro de Economía, Yanis Varoufakis.

—Lo malo del fracking es que perderán apoyo las energías renovables. Los bajos precios del petróleo y el gas las desalientan. Hace tres años la gente hablaba mucho de la energía eólica, que con subsidios tenía buenas perspectivas, pero ahora nadie habla del tema. Fue parte de un paquete de estímulo de Obama —matiza Galbraith su inicial entusiasmo—. Las sociedades petroleras tienden a ser desiguales. Hay que controlar las dinastías, como las que hay en Texas. Acá se permite que la gente acumule demasiado.

 

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