Televisión / 4 de mayo de 2015

El iniciador de la novela moderna

Los siete locos y los lanzallamas. Miniserie. Mar. a vie. a las 22.30 por Canal 7. Elenco: D. Velázquez, C. Belloso, P. Cedrón, D. Hendler, B. Blanco, D. Fanego y J. Zylberberg, entre otros. Guión: L. D’Agostino y M. Blasco. Producción: TV Pública, Biblioteca Nacional y Nombre Productora. Dirección: Fernando Spiner y Ana Piterbarg.

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ESTILO ARLT. Un clásico de nuestra literatura con excelente interpretación y puesta en escena.

★★★★★ Ingredientes de primera calidad no aseguran por sí mismos un gran producto. Por suerte, en “Los siete locos y los lanzallamas”, la miniserie basada en las dos novelas de Roberto Arlt que presenta Canal 7, se da la combinación óptima con el mejor de los resultados. Esta vez la intención, además de buena, fue efectiva: en la pantalla está el objetivo buscado y no esa entelequia de lo que podría haber sido.

Las condiciones estaban dadas. Por un lado, un clásico de la literatura nacional del siglo XX, adaptada por Ricardo Piglia –que define a Arlt como el iniciador de la novela moderna argentina– y un equipo de guionistas encargado de que el texto consiga la forma televisiva sin perder el espíritu original de su autor. Por otro, un enorme cuidado en la ambientación histórica de la crítica década del treinta. Vestuario, transportes, decorados, publicaciones de aquellos años y las imágenes del Archivo General de la Nación ubican al espectador en la atmósfera de la época. Vemos a los personajes caminar con el fondo blanco y negro de esa Buenos Aires o como parte de una película de cine mudo o viajando en tren hacia la casona de Temperley (adonde el protagonista Remo Erdosain se reúne con el Astrólogo). También es clave la iluminación tenue, casi opaca: no solo construye la atmósfera del policial negro sino que transmite la sensación de ahogo existencial de los personajes, es una luz que sofoca no por su potencia sino por las sombras que deja intactas.

Excelente decisión fue confiar el rol principal a Diego Velázquez que demuestra que su trayectoria teatral (“El luto le sienta a Electra”, “Estado de ira”, “Cock”) pesó a la hora de encontrarle el tono al complicado Erdosain de Arlt, personaje que Alfredo Alcón interpretara en la película de Leopoldo Torre Nilsson. Todo el elenco se destaca y solo nombraré a tres por razones bien diferentes: Moro Anghileri (Aurora), porque es incomprensible que esa cara no se aproveche más en la pantalla; Daniel Hendler (El comentador), porque nos olvidamos de que alguna vez fue Andy en “Graduados”; y Daniel Fanego (Haffner, el rufián melancólico), porque, simplemente, nos rendimos ante su presencia.

Los directores Fernando Spiner (ya había trabajado junto a Piglia para el film “La sonámbula”) y Ana Piterbarg lograron amasar todos estos elementos –los literarios, técnicos y actorales– en un resultado dignísimo para la tevé. Otra estética y otra “pretensión” (me hago cargo de las comillas) que no hace agua sino que está a mano del espectador: capítulos de media hora sin cortes, muy atractivos visualmente y con un cuento que dan ganas de seguir y revisitar. No es misión de la tele estimular la lectura sino entretener. Pero si de yapa la impulsa (como pasa con la retroalimentación entre sagas y series exitosas del cable) es que la receta funcionó en todos los niveles.

 

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