Costumbres, Sitios Externos / 18 de mayo de 2015

El movimiento “Sin hijos”

La película “Sin hijos” estrenada esta semana, pone sobre el tapete la cuestión de los derechos de los “no padres”. Militancia en el mundo.

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Sin hijos pelicula
SIN HIJOS. Una divertida comedia que cuenta los enredos de un padre divorciado que elige ocultar a su hija de su nueva pareja.

El tema está en el aire. Esta semana se estrenó en los cines del país la película “Sin hijos”, una comedia de Ariel Winograd, protagonizada por Diego Peretti y Maribel Verdú, en la que una mujer no sólo ha decidido no tener descendencia sino que además evita cualquier posibilidad de que un niño la ronde.

También esta semana una columna de The New York Times vuelve sobre el tema a propósito de la publicación de un libro que, traducido al español, se titularía: “Egoístas, superficiales y narcisistas: 16 escritores que decidieron no tener hijos”. Los autores son muy conocidos en el mercado americano y anotan un gran tanto en la causa de los “No padres”. ¿Es una causa? En los Estados Unidos y otros países europeos, sí. Los “Sin hijos” se reúnen en asociaciones, con diferentes tipos de reclamos. Estos van desde abogar por los restaurantes sin niños hasta el fantasioso objetivo de que se acabe la raza humana en la tierra.

Los datos concretos: en los Estados Unidos, el número de mujeres sin hijos de alrededor de 40 años se duplicó entre 1976 y 2006. Y en octubre se reunirá en los Estados Unidos la primera convención de No Madres.

La editora de la antología que citábamos más arriba habla de una saturación de la “cultura del bebé”. Para la nueva raza de padres “helicóptero” los chicos son una obsesión que le imponen a todos a su alrededor. El nacimiento de un niño en la realeza o en el hogar de una celebrity ocupa cientos de horas y páginas en los medios. El derecho de los niños no conoce límites: restaurantes, fiestas, cines, estadios, etc. Los que tienen chicos no dudan en imponer a los demás la presencia de su prole aunque el lugar sea el más inadecuado para ellos.

Analizando más cerca la cuestión, el problema no son los niños sino los padres “egoístas, superficiales y narcisistas”.

Aclaración: quien escribe estas líneas no tiene hijos.

Seguí a Adriana en Twitter: @lorusso10