Costumbres / 30 de Mayo de 2015

DISEÑO Y TURISMO

Hoteles Hipster

La estética vintage, sensible y alternativa también influye en el universo hotelero. Espacios en el mundo creados para esta tribu urbana, con deco y servicios “cool”.

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Hotel The IRON HORSE. En Milwaukee, Estados Unidos, un depósito de 100 años da vida a este hotel con público amplio y espíritu industrial.

Son la nueva bohemia, aunque con un velo mucho más cool. Son la subcultura comprendida por aquellos adultos jóvenes, bien educados y de clase media alta cuyos gustos y productos consumidos no son representativos de la mayoría social. Y a mucha honra. Porque para un hipster, nada mejor que descubrir una banda “indie”, hallar un nuevo mercado local y sustentable o encontrar alguna prenda vintage que para otros –el común de la gente– resultaría inutilizable.
Hace varios años que se conoce e identifica esta nueva tribu urbana, y desde entonces su influencia no hace más que crecer. Tanto, que ha llegado a ramificarse y expresarse también en otras áreas y rubros. Entre ellos, la hotelería. Estilo de diseño en sí mismo, el hipsterismo ha inspirado a muchos cinco estrellas y hoteles boutique alrededor del mundo a repensar su decoración. A continuación, seis de los casos que mejor lo hicieron.
Pasado industrial. Entre las características que definen a los hipsters está el amor por lo antiguo y las ganas de recuperarlo. Por eso no sorprende que The Iron Horse, construido sobre un depósito de 100 años, sea un gran representante de esta tendencia.
Ubicado en Milwaukee, Estados Unidos, el hotel se define como el primer alojamiento de lujo de la industria que está orientado “tanto a viajeros de negocios como a motociclistas”. Al parecer, en sus 100 habitaciones tipo lofts hay espacio para todos los gustos, aunque siempre siguiendo el estilo industrial, con ladrillos a la vista, enormes ventanas y postes de madera. Sus muebles, de elegancia suntuosa y moderna, terminan por crear un ambiente tan personal como cálido.
También con pasado industrial (supo ser una fábrica), el Hotel Michelberger es otro ícono hipster. En el corazón de Berlín, seduce con un interiorismo en el que cada mueble es una obra de arte en sí misma, creada artesanalmente y que personaliza cada habitación. Desde un cuarto que es pura cama a uno cuya terraza ofrece una vista fascinante de la ciudad, el abanico de opciones varía en tamaños y posibilidades, pero nunca deja de sorprender en sus texturas, estampados y recursos de diseño. Sin duda, ideal para “instagramear” sin parar (otro afán de esta tribu esteta).
Un estilo bohemio y sofisticado, único y tradicional, y todo sin excesos. Esto es el mundo hipster, y podría resumirse con solo entrar al Alma & Lounge en Tel Aviv, Israel. Instalado en un edificio que data de 1925, en 2012 el arquitecto Ari Shaltiel lo volvió a la vida con una renovación que no solo mantuvo sino que potenció al máximo su estilo ecléctico, tanto en arquitectura como en ambientación. Originalmente creado para seis familias, el edificio alberga hoy 15 habitaciones muy distintas entre sí. Algunas más art déco, otras modernas, otras exuberantes, todas llamativas en sus colores, mix de estampados y arte en despliegue permanente. En sus espacios comunes, en tanto, parece haberse perdido el miedo a la mezcla. Rey del “más es más”, el Alma & Lounge combina paredes con pisos de mosaicos, arte contemporáneo, muebles de estilo y vitraux. ¿Lo mejor? Sale ileso y con la cabeza bien alta, a puro estilo.
Colores y vanguardia. Pero no todo es melancolía en el mundo hipster. De hecho, también hay mucho lugar e importancia dado a la tecnología. En ese camino, 1888 Hotel, en Sydney, Australia, encaja a la perfección. Según comentan desde el comparador de precios de hoteles Trivago, este es un alojamiento en el que la accesibilidad digital está al alcance de todos: cada habitación tiene su propio iPad para navegar cómodamente por Internet. “Y el wifi libre en todo el hotel permitirá tuitear feliz desde la lejana Australia”, agrega la empresa. Sus colores vibrantes y mezcla de materiales como madera en su estado más rústico y ladrillo a la vista completan la escena y terminan de convencer de su pertenencia hipster.
Y si de diseño y colorido vibrante se trata, no podía faltar un representante de París. “La ciudad que vio nacer a la moda solo puede ser punto de encuentro para todos los hipsters del mundo”, apuntan desde Trivago, y el hotel Fabric parece darles la razón en todo sentido. Sus 33 habitaciones son absolutamente distintas una de otra, pero unidas por un estilo cautivador, moderno y romántico a la vez, con tonos neutros resaltados por otros más fuertes, preciosos estampados y muebles de diseño. Pero es su lobby el que se lleva los aplausos: sillones de cuero, enormes arañas art déco, lámparas de estudio y antigüedades conviven en una armonía que enamora. Y a todo esto se suma la tecnología de vanguardia y el wifi generoso.
El representante local. Adeptos a la tendencia como son los argentinos, los hipsters también caminan entre nosotros. Y para ellos y los que nos visitan, hay algunos hoteles locales que representan esta corriente. Desde Hoteles.com, sostienen que el que más fielmente la encarna es el Hotel Pulitzer, ubicado en la zona de Microcentro.
Impecablemente moderno por fuera, por dentro mezcla un estilo con reminiscencias de los ’60 y ’70. Sus 104 habitaciones fueron diseñadas por el estudio con sede en Barcelona de Lázaro Rosa Violán, y ofrecen materiales nobles, piel y tejidos naturales de distintas partes del mundo, así como una obra de arte moderna distinta en cada una. Terciopelo, venecitas negras, mármol y cuero son algunos de los elementos que se repiten en su diseño. Y aunque su localización lo vuelve idóneo para viajeros de negocios, quienes también lo visitan mucho son los locales, atraídos por su elegante Cocktail Bar, un pasaje directo a un club de Nueva York en los ’70. Allí, entre madera oscura y sillones y butacas de terciopelo, los tragos que propone el hotel se sucederán al ritmo del tango, la bossa-nova o el soul. Pero el epítome hipster será en su terraza, donde el SkyBar seduce con su increíble vista de la ciudad desde el piso 13 y refresca (y cotiza especialmente alto) en las noches de verano. Por esta época, además, es cuando se realizan las fiestas High on the Roof, donde cada jueves un DJ ameniza la tarde. ¿Cómo describir su público? Hipsters de pura cepa, por supuesto.

 

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