Restaurante / 29 de Junio de 2015

Las tapas visten a la moda

“Brac”. Humbolt 1864, Palermo. 4775-3066. Tapas, cocina variada. Mar. A sáb. de 12 a 24. Dgo. de 12 a 18. Reservas. Tarjetas. Menú ejecutivo: $95/$115. Precio promedio: $ 150.

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La proliferación de restaurantes que sirven tapas demuestra una clara tendencia hacia este modo de comer. Las porciones son chicas y a precios más bajos para pedir varios platos y compartir entre los comensales. Otras culturas practican este sistema desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, el método está encontrando sus propios matices, como en el caso de “Brac”, que entre sus tapas incluye platos habitualmente suculentos como el osobuco braseado y los ñoquis de remolacha, entre otros.
El espacio impacta por su ambientación: un lugar muy amplio de inspiración nórdica, con muebles de ultradiseño y originales manteles sólidos, de puro acrílico.La propuesta cambia dependiendo de la hora del día. Al mediodía, respetando los gustos de los trabajadores palermitanos, hay un menú ejecutivo con platos de tamaño normal. Carnes, pescados, risottos, ensaladas en preparaciones simples, como los spaghetti Alfredo con brócoli o más elaborados, como las fajitas de falafel, con pepino y tzatziki, buñuelos de penca de remolacha y mayonesa de ajos asados.
De noche sale a la luz el corazón de la propuesta, las tapas. Para empezar, llega la versión Brac de la panera, un bollo de pan caliente relleno de mozzarella. Luego, hay una gran variedad de tapas para elegir, entre las que se destacan las papas rotas con gravlax de salmón (más castañas, sour cream y berro), el roll vietnamita (mango, palta y salsa de sweet chili) y la minihamburguesa de portobello (con cebolla morada, mozzarella y tomate). También hay preparaciones más calóricas, como el osobuco braseado (con sopa paraguaya y criolla de duraznos). Tenga en cuenta que con la modalidad de ordenar tapas, los platos quedan en la mesa un tiempo considerable, lo cual perjudicando a los que requieren calor para disfrutarse debidamente. Pida que ajusten el timing del servicio de acuerdo con lo que quiera ordenar.
Los postres, a pesar de ser sabrosos, se alejan del concepto de tapa. Queso brie con membrillo y batata más dulce de cayote con queso en generosa porción, húmedo de chocolate con salsa toffee y sablée de chocolate blanco con cardamomo y garrapiñada de pistachos, son deliciosos con un té en plena tarde, pero pesados y demasiado grandes para terminar una comida.
Como en todo lugar de tapas que se precie, la barra tiene un lugar protagónico, con buenos tragos, como el Flower Collins, un gintonic con almíbar de Earl Grey y flores comestibles, y el BracJulep, con tequila, almíbar de tamarindo y jugo de pomelo. También hay una interesante carta de vinos, con etiquetas de enólogos de moda a buenos precios.

Cocina ★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★★

 

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