Restaurantes / 29 de junio de 2015

Muy chic pero compadrito

“Bacán”. Caseros 499, San Telmo.4307-5908. Coc. mediterránea. Lu. a sáb. de 8 al cierre, dgo. de 8 a 17. Tarjetas. Menú ejecutivo: $ 120. A la carta mediodía/noche: $ 140 / $ 230. Brunch: $ 120.

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El boulevard Caseros, ese rincón de aires aristocráticos escondido a unos metros del Parque Lezama, evoca las lejanas épocas en que Buenos Aires era la París de Latinoamérica. Sus imponentes edificios de arquitectura francesa inspiraron al visionario Martín Jaunarena a instalar años atrás su Club Social, y a este le siguieron otros restaurantes que convirtieron la zona en un pequeño polo gastronómico. El último desembarco es Bacán, un bistrot de inspiración parisina, ambiente porteño y cocina de inmigrantes.
Bacán está enclavado en una esquina, como los compadritos del barrio un siglo atrás. Se distingue desde lejos por sus toldos naranja. Su dueño se inspiró en una visita a París. El local conserva el piso en damero original y tiene grandes ventanales, por lo cual el clima del lugar cambia completamente entre el día y la noche. De día, puede sentarse en las barras con bancos viejos de estación a mirar pasar la gente en la vereda. De noche, bajan las luces, caen cortinados y se encienden las velas, consiguiendo un clima íntimo.La moderna araña hecha de lámparas de dibujo corona el espacio.
A cargo de la cocina está Candelaria Rovegno, una cocinera natural, amante de la comida de olla, criada entre los fuegos de sus abuelas vascas e italianas. Luego siguió una educación más formal, en restaurantes de Italia y España, pero Rovegno siempre revisita la cocina de sus ancestros. Para empezar: buena tortilla española, ensalada de mollejas, zucchini rellenos de vegetales con queso de cabra gratinado, y el plato de jamón crudo, boquerones, pimientos y berenjenas. Entre los principales: el risotto del día, milanesa de bife de chorizo con hueso (con papa y panceta ahumada), deliciosos ravioles de osobuco, asado braseado. “No me gustan los cortes lindos –confiesa Rovegno– me gustan la grasita y los huesos, hacen la carne más sabrosa”, y abadejo con zanahorias y alcauciles a la plancha. También hay suculentas ensaladas (brie, portobellos, huevo poché y panceta) y una buena variedad de pastas. Los profiteroles con chocolate rellenos de helado y la mousse de chocolate con sal Maldon (se utiliza para realzar el sabor del chocolate) son los postres estrella de la casa.
Los fines de semana hay brunch, y brunch del verdadero, con huevos a la florentina y benedictos (poché sobre pan con espinaca en el primer caso y con jamón en el segundo, ambos cubiertos en cremosa salsa holandesa), papas rosti (huevo frito con jamón crudo y cebolla crocante), panes caseros, cinnamonrolls y pancackes con frutos rojos.
Bacán es de esos lugares que invitan a quedarse. Ya sea un café o un aperitivo, solo o acompañado, de día o de noche, pero disfrutando de la vida, como todo bacán.

Cocina ★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

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