Arte / 29 de junio de 2015

Una obra bien cuidada

Muestra “Alejandro Puente Abstracción y tradición americana”. En el Espacio de Arte Fundación OSDE. Suipacha 658. Lunes a sábado de 12 a 20; gratis hasta el 25/7.

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PINTURAS. Despliegan la preocupación por la forma y se vislumbra cierto constructivismo de notable inspiración americanista.

Seis años antes de morir, Alejandro Puente (1933-2013) se preguntaba –en voz alta frente a quien esto escribe– acerca del destino de su obra. La maravillosa muestra “Alejandro Puente. Abstracción y tradición americana” es una respuesta positiva a su interrogante. La exhibición se luce en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE, situado en el formidable edificio de la que fuera la lujosa mueblería Maple. De todos modos, luego de esa conversación, el artista tuvo la dicha de ver que tanto el Museo de Arte Moderno de Nueva York –donde exhibió en los años ’70– como Eduardo Costantini incorporaron trabajos históricos a sus respectivas colecciones.
Las obras fueron realizadas entre 1961 y 2006 y representan un amplio panorama de su producción a lo largo de 45 años de trabajo. Puente ha exhibido aquí y en el exterior desde 1960. Con César Paternosto, fundó en 1960 el Grupo Sí en La Plata. Vivió en Nueva York, representó al país en múltiples ocasiones y recibió otras tantas distinciones como el Gran Premio Nacional de Pintura 2001 o la Beca Guggenheim. El artista adoptó distintos puntos de vista y soportes, incluso realizó en los ’60 pinturas en estructuras modulares escapadas de los muros que invaden el espacio real, pero siempre permaneció fiel a un sistema sensible que parecería tener a la forma y al color en el centro de sus preocupaciones.
Artista inspirado y constate, Puente fue un hombre sin estridencias. Sus composiciones con aristas geométricas, en donde la elegancia parece competir con un racionalismo que no es tal, apelan a la emoción antes que al intelecto; dan ganas de tocarlas. Resumen una modernidad que abreva en sus indagaciones en torno a estudios sobre el color, la preocupación por la forma y cierto constructivismo de inspiración americanista.
“Movido por la necesidad de encontrar las raíces de un arte regional en la cultura prehispánica, Puente se sitúa en la senda abierta por Joaquín Torres García quien, en la década de 1930, sentó la propuesta de un arte americano fundado en el encuentro de los principios constructivos de las vanguardias europeas y los de la estética precolombina”, señaló la curadora Mariana Marchesi, que organizó la muestra alrededor de cinco temas.
Así presenta la idea de sistema y repetición en los estudios de Puente sobre el color, el protagonismo de la materia y sus texturas, la búsqueda de una estética fundada en una tradición regional, como en “Cuntun”, pintura de 2001 de exquisita precisión que refleja esquemas arquitectónicos en los que se intuye, quizá, estudios para altares de dioses, sitios de sacrificios o torres de mando.
Otro eje es la construcción del espacio, como en la pieza de apariencia simple con ilusorios espacios –“Interior Nº2” (2004) –, perspectivas y representaciones lúdicas, líneas claras y diseños sin curvas que juegan con la percepción del observador. Tal es el refinamiento de las imágenes que, por algunos momentos, el espectador puede sentirse compelido a ingresar en estos atractivos interiores con un ojo crítico, como quien deambula por una muestra de diseño y decoración señalando un sofá o un cuadro, sin advertir las trampas visuales que realizó el artista.

 

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