Personajes / 3 de Agosto de 2015

Milo Lokett: “Trato de ser cada vez más común”

Artista plástico consagrado, habla de reivindicar el error, la repetición, su actitud de antisistema y sus proyectos solidarios.

Milo Lokett
ARTE BAJO EL BRAZO. Acaba de ilustrar “El principito” y prepara un abrazo al Planetario por los derechos del niño.

Así como pinta, habla: colorido, directo y compulsivo. Difícil enmarcar a este chaqueño que tiene 47 años y llegó a Buenos Aires con sus cuadros debajo del brazo hace solo una década. Al igual que su obra, se expande y ocupa los márgenes. Es un hacedor: no solo sostuvo el fenómeno de multiplicarse en ventas y sumó a su espacio de arte de Palermo Hollywood un nuevo local en el que desde agosto dará talleres para adultos; también es apetecible para las marcas; y logró que los niños que aún no saben escribir, reconozcan sus creaciones. Cuando llegó al mundillo del arte pasó de criatura mimada a rebelde (con causa): “El mundo del arte no existe. Cuando te metés de lleno, te das cuenta de que es supervulnerable, mezquino, egoísta, prejuicioso. Cuando me enojé con el sistema y armé mi propia galería, terminé metido otra vez en el sistema porque todos vienen a uno”.
Noticias: ¿Tendrá que ver con su actitud de “reo”, de antisistema?
Milo Lockett: Generalmente los antisistema somos muy atractivos y terminamos siendo serviles al sistema porque generamos uno nuevo, con nuevos paradigmas.
Noticias: ¿Cuándo se dio cuenta de que aquel lugar no era lo que había pensado?
Lockett: En 2009, tenía una galerista y un representante con un esquema de trabajo que no me gustaba. Me imaginaba el mundo del arte más masivo, popular e inclusivo. Hago trabajo social, entonces tenía esa contradicción de ser el niño mimado del arte y por otro lado… No me gustaba ese lugar de ser una promesa del arte. Cuando tomé la decisión de correrme y empezar de vuelta fue peor porque tuve más aceptación, más demanda.
Noticias: Qué contradicción: asume que quiere masificar su arte y, cuando eso sucede, le impacta y le genera incomodidad.
Lockett: Me impacta todavía hoy. Hace dos años fui a Corea con la fundación Mundo Nuevo y también: vendí siete obras, un shopping quería que fuera su imagen, una tienda de ropa quería hacer obra. Trabajo en Lugano, Suiza, desde hace cinco años. Ahora elegí Panamá para desarrollarme y fue una explosión.
Noticias: Ha dicho que cuando algo le resulta fácil pierde el interés. ¿Cómo encuentra estímulo cuando todo lo que toca se hace oro?
Lockett: Busco otros intereses. El lunes pasado fuimos a pintar a una escuela de Burzaco donde hay mucha necesidad. Cuando vuelvo de un lugar así, ya vengo con un proyecto: vamos a donar una biblioteca. Estoy haciendo un trabajo con YPF en el Sur y fui a Cutral Có, a Plaza Huincul, a Añelo y a Las Heras y me dio ganas de hacer otro proyecto. No solo es el estímulo de que te vaya bien con el trabajo.
En los ´90, Lockett vivía en el Chaco, una provincia algodonera, y se puso a confeccionar prendas. Tenía la única fábrica de remeras de Resistencia y creyó que disponía de la fórmula del éxito, pero se fundió. Entonces desempolvó la pasión que lo había hecho dibujar en su niñez y puso manos a la obra. O desocupado o artista, la elección fue obvia: “Pintores hay muchos, artistas somos pocos. Es la actitud lo que determina lo que vas a hacer”.
Noticias: ¿Cuál es la actitud del artista?
Lockett: El artista la busca todos los días. Los tipos que trascendieron son tipos que han trabajado mucho, rayando la locura.
Noticias: De hecho reconoce que ha pasado varios días pintando y sin dormir.
Lockett: Sí, cuando aparece la obra no lo podés dejar pasar. La familia de hoy y la familia que me acompañó antes siempre entendieron que ese es el momento.
Noticias: ¿En el trabajo diario siente que hay cierta repetición?
Lockett: Todo el tiempo, te repetís hasta que un día cambia la mirada. Observo ese momento, porque lo busco. Por día tengo que pintar tres o cuatro cuadros. Cuando encuentro un camino o una idea, la sigo. No creo en la inspiración, creo en el trabajo. Si trabajás todos los días, cuando aparece, la descosés. Pero si creés que la idea baja, no sucede. Está comprobado científicamente que una idea decanta después de mucha búsqueda. Yo estoy construido sobre muchos fracasos.
Noticias: Siempre reivindica el error.
Lockett: ¡Totalmente! La imperfección. Cuando alguien está arriba, hizo todo un camino de fracasos.
Noticias: ¿Qué fue lo que más le dolió en su recorrido?
Lockett: Perdí muchos amigos, varios. La gente se cae porque lo que te pasa es fuerte y muy distinto.
Noticias: ¡Cómo traducirlo!
Lockett: Claro, es muy difícil… Me duele no tener conmigo a mi hija Olivia, la separación en 2011 (de la madre de su hija mayor). Igual compenso con Jerónimo, tengo a Oli y a Jerónimo y está por nacer Tomás. Mis hijos están en el primer puesto de todo.
En 2011 se enamoró de Luciana Vernet, artista plástica, y se radicó en Buenos Aires. Con ella tiene a Jerónimo, de un año y medio, y espera un bebé para agosto. Como su hija mayor, de 17, vive en Chaco, cada semana Milo u Olivia viajan para verse.
Noticias: Pero entonces el éxito le costó…
Lockett: (completa la frase)…mucho afecto, el afecto me costó mucho. Tengo amigos de toda la vida pero en el camino perdés gente y para mí el afecto es muy importante. Sacrifiqué mucho: no vivir cerca de mis padres, no ver a mis hermanos. Viajo al interior, devuelvo cada llamado, me hago el lugar. Todo eso es la construcción, lo que por ahí no entienden los otros: “Por qué a Milo le tocó esto y a mí no”. Porque Milo hizo todo un camino muy extenso y sigue siendo igual. Se modificó el entorno, las circunstancias, pero yo no cambié. En realidad, trato de ser cada vez más común.
Noticias: Usted dice que el artista tiene que estar en los márgenes para que la obra esté en el centro. En su caso, ¿no hay una pulseada entre el personaje y la obra?
Lockett: No. Como hago trabajo social, soy referente del arte y no tengo una identificación política, soy muy atractivo en el discurso, ¿entendés?
Noticias: ¡Es tan colorido como su obra! Y muy dúctil, puede ser un almohadón, una botella de gaseosa o un cuadro.
Lockett: Sí, (se ríe) tremendo. No tengo prejuicios. No me preocupa si el almohadón es peyorativo. Fijate este fenómeno: para que un cuadro valga, hay que hacer un esfuerzo muy grande. Pero de golpe hago una lata de galletitas y se agota. La lata costaba 290 pesos y ahora hay publicadas en Internet unas a 1.000 pesos porque la gente las revende. Es grandioso porque no le sucede a nadie con la obra…
Noticias: ¿Cómo es armar una nueva familia?
Lockett: A mí me gusta la familia, no es que me llega porque me llega. Me parece que uno tiene que sostenerlo. Me ocupo de que venga Olivia y de ir a verla, quiero que vea a sus hermanos, que conviva. Eso de lo importante es la calidad, no es tan así; lo importante es el tiempo. Y esas son las cosas que te duelen, porque ella está lejos. Así como me cuesta ver a Jerónimo un ratito a la mañana y otro a la noche. Uno no sabe ser padre, va aprendiendo, y cuando aprendiste, ya crecieron. El día a día es difícil.
Noticias: ¿Cuál es la parte a la que aún no le encontró la vuelta?
Lockett: Estar ocupado. Subirte a un avión, trabajar, volver. Me pregunto por qué hice tantos compromisos.
Noticias: Será que al empezar a conquistar territorios e ir por más…
Lockett: (interrumpe). No, uno no va por más. No es que necesito más sino que ese más viene todos los días a mí, eso es peor.
Noticias: ¿Sus proyectos solidarios siempre tienen que ver con la niñez?
Lockett: Sí, tengo uno lindo ahora pero no lo quiero contar porque se arruinaría la sorpresa, estamos uniendo un montón de cabos para lograrlo.
Noticias: Ahí está el lado bueno de manejar cierto poder…
Lockett: Lo más seductor es cuando levantás el teléfono y te contestan. Digo que quiero hacer tal cosa y que necesito hablar con tal persona y a los dos días esa persona llega, eso es fortísimo.
Noticias: ¿Le piden algo a cambio?
Lockett: De entrada no. Pero está tácito, en algún momento vas a tener que devolver algo. Si la causa es buena, no tengo problemas.
Noticias: ¿Le ofrecieron ser candidato?
Lockett: Me han ofrecido de todo, pero no me interesa. Hago política social a mi manera. Lo otro me restaría. No me siento identificado con nada ni pertenecería a un partido donde hay un montón de gente corrupta. Mi mamá me dice: “Hijo, no te vas a llevar nada al cajón”. Yo digo que los hombres que parecen poderosos son los débiles que se aferran al verbo tener…
Noticias: ¿Usted a qué se aferra?
Lockett: Hoy, a la vida. Años atrás mi idea era que a los 65 me tenía que ir, no quería saber más nada, no quería ser viejo. Está mal diseñado: cuando tenés que empezar a disfrutar, te empiezan todos los dolores, te falta la plata, no tenés trabajo.
Noticias: ¿Cuándo cambió?
Lockett: Con la llegada de Olivia, porque la quiero ver crecer… Con Jerónimo también, obviamente te cambia todo. Me doy cuenta de que me falta mucho por hacer, tengo ganas de fundar muchas cosas. Haber trabajado siete años para el hospital Garrahan en Chaco… La cantidad de veces que fui a ese baldío cuando empezamos y hoy ya está todo construido, es el final de obra.
Noticias: Y cuando ve eso, ¿qué le pasa?
Lockett: ¡Me explota la cabeza! Me da mucho orgullo saber que el día de mañana un chico con leucemia se va a poder tratar ahí. Sueño con ver esa imagen, estar parado enfrente y verla… (los ojos van poniéndoseles rojos hasta que se le llenan de lágrimas).
Noticias: Lo emociona.
Lockett: Me emociona mucho (lagrimea, toma agua) porque la vida me regaló hijos sanos. Yo soy un toro. Me conmueve la enfermedad, hoy no la soporto… Tengo misiones. La desigualdad me come la cabeza, me pone mal. No persigo lo económico. Si hubiera sido de otra manera, hoy sería un hombre rico.

 

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