Restaurante / 7 de Agosto de 2015

Bodegón con aroma de mujer

“Guadalupe”. 9 de Julio 818, Bernal.4251-2977. Cocina argentina. Mar. a sáb. de 20 al cierre. Sáb. y dgo. 12.30 a 15. Reservas. Tarjetas de débito. Precio prom.: $ 350.

Por

Descubrir buenos restaurantes lejos de los polos gastronómicos suma una dosis de satisfacción a una comida. Así sucedió con “Guadalupe”, en Bernal, llamado como su dueña Guadalupe Gómez quien, ignorando los cientos de “acá no va a funcionar” de los vecinos, decidió instalar su proyecto personal en el barrio de toda su vida. Guadalupe creció en la parrilla de su abuelo en Wilde, luego se formó en Buenos Aires Catering, hizo los stages obligados en restaurantes de Argentina, Suiza e Italia, y volvió a Bernal a mostrar lo que había aprendido. Decisión valiente vale por dos. Hoy, sin reserva, en Guadalupe no se come.
En Palermo a su cocina le dirían confort food: cocina reconfortante, abundante, con sabores evocativos. También desafía los límites de lo tradicional, por eso Guadalupe prefiere definir su cocina como ecléctica, ya que no escatima en creatividad e influencias. Así, por ejemplo, entre las entradas ofrecidas, la morcilla está hecha a la plancha con queso brie, servida sobre una lámina de mandioca frita y acompañada de ensalada de rúcula con almíbar de higos. Las “mollejas doraditas” vienen acompañadas de una ensalada con aires del sudeste asiático: ananá, cilantro, berro y apio, con jalea picante de ajíes bolivianos. Los langostinos vienen apanados en panko y coco y acompañados de salsita picante y pickles de rabanitos.
Nada de cuchillo, tenedor y lupa en Bernal. Aquí las porciones son abundantes, téngalo en cuenta a la hora de ordenar los platos fuertes. Las pastas tienen un lugar destacado en la carta. Las hay clásicas, como la lasagna super, en receta-bomba de la abuela de Guadalupe, con jamón, mozzarella, bolognesa, pollo y salsa, espinacas y ricota, gratinada. También las hay no tan clásicas: agnolottis de batata, orecchiete con berberechos, ravioles de molleja (con salsa de cebollas, cherries, puerros y pistachos) y los sofisticados fideos rellenos de pato, una preparación muy sofisticada donde no se luce tanto el sabor.
Las carnes y la pesca tienen otra sección especial, con el pechito de cerdo braseado con batatas como clásico indiscutido de la casa. Más que agridulce es dulce, pero es de esos platos que además del estómago, llenan el alma. Otras preparaciones que llaman la atención son el ojo de bife con jamón crudo (otra receta de la abuela de Guadalupe) y los calamarettis a la sartén, con porotos, batatas y huevos revueltos. Audaz, pero interesante. De postre, buenísimos helados caseros, los mejores: miel y ciruelas, y mandarina.
Guadalupe tiene espíritu de bodegón, pero toques femeninos que le dan calidez. La carta de vinos ofrece una buena selección de nuevas etiquetas, cepas, regiones y hasta figuritas difíciles.

Cocina ★★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *