Deportes / 12 de Agosto de 2015

Fútbol Tech: el avance de las estadísticas

Conocer y analizar datos es cada vez más útil en el deporte. ¿Cómo se toman y para qué sirven? Los técnicos que ya lo experimentan.

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Se empezaron a conocer en las transmisiones internacionales y las generaciones más jóvenes en los videojuegos. Gracias a ellas es posible enterarse de cuántos pases erró un jugador o cuántos metros recorrió en el campo de juego. Las estadísticas del deporte o más precisamente del fútbol llegaron hace un puñado de años y lo hicieron para quedarse, pero ¿cómo se toman y para qué sirven?
El ex jugador de Béisbol, Toby Harrah, en una entrevista había comparado las estadísticas de su deporte con una bikini, aduciendo: “Los dos (estadísticas y bikinis) muestran mucho, pero no todo” y tenía mucho de razón. Ernesto Cambursano, CEO de DataFactory, explica: “El béisbol y el básquet son los primeros deportes que les dieron mayor importancia a las estadísticas”. Y agrega: “En ambos son relevantes porque es más fácil de asimilar y aplicar. Explican mejor lo que sucede en el juego. En el fútbol un equipo puede tener el 90% de posesión de balón, errar muy pocos pases, llegar más veces al arco e igual perder el partido”.
Más allá de los imponderables, las estadísticas son una herramienta más para los entrenadores. Es el caso de Ariel Holan, un hombre del hockey que se acercó al fútbol de la mano de Jorge Burruchaga. Fue ayudante de campo de Matías Almeyda en River y es el actual director técnico de Defensa y Justicia. Él apoya mucho su trabajo en los datos que recolecta. Ya desde su debut en el banco de su club dio muestras de eso. El ex entrenador de la selección femenina de hockey de Uruguay plantó a parte de su equipo de trabajo en una de las plateas. Con cámaras y computadoras recababan sus propios datos para que Holan pudiera recibir casi en tiempo real la información.
Adelantados. Algo similar ocurrió en España con Germán Burgos, el ayudante de campo de Diego Simeone. El ex arquero fue elegido en 2014 por la Liga profesional de España de primera división para ser el primer entrenador que use los Google Glass, unas gafas que poseen una pequeña pantalla en la que se pueden ver diferentes datos. “Ves los detalles del partido en directo. Programás de antemano qué querés ver y, después, podés corregir cosas”, le dijo el ex arquero al diario español As.
De todas las estadísticas entregadas por el sistema, Burgos eligió cuatro: “general”, “construcción de juego”, “defensa” y “finalizaciones”, que se actualizaban automáticamente cada 30 segundos o con un movimiento de la mano. Cambusano asegura que la utilización de tecnología es algo que se replica en Argentina: “Gracias a que comenzamos a trabajar en varios clubes, entregándoles estadísticas para las páginas web oficiales, tuvimos una reunión con el entrenador de Boca, Rodolfo Arruabarrena”. Y completa: “Le gustó mucho la data que podía obtener y nos pidió enviarles toda esa información a los celulares de sus dirigidos. Nos contaba que el jugador de hoy está mucho tiempo con su dispositivo móvil y por eso es mejor entregarle las estadísticas de esa manera, que sería más cómoda y accesible”.
¿Cómo se toman? Desde que las estadísticas expandieron su acotado panorama de “tabla de posiciones” y “goleadores” a datos interminables como “cantidad de pases” y “metros recorridos por un futbolista”, la forma de trabajar de Data Factory es más minuciosa de lo que cualquiera puede imaginarse.
Cambusano explica: “A nivel mundial lo que prima es la toma manual de datos, no hay tecnología capaz de diferenciar si una jugada es un pase o la pelota le rebotó en el pie a un jugador. Básicamente como compañía que toma datos manuales lo que hacemos es identificar todas las acciones de un partido y de los jugadores más destacados”.
El CEO de Data Factory, explica, además, lo que se viene en materia de toma de estadísticas: “Está basado en tecnología militar que permite reconocer cómo se está moviendo un jugador. Hay sets de 3 a 28 cámaras que filman el partido y procesan la información”. Y augura: “En unos 10 años, en el entretiempo, un entrenador podrá recrear el partido como un videojuego y explicarles a los jugadores qué pasaría si se para en una posición o en otra”.
El cambio generacional. El público juvenil, que juega en la Play Station sabe y se interesa mucho por las estadísticas. Inclusive, los recreos de las escuelas son una competencia constante por mostrar quién sabe más de clubes argentinos y extranjeros.
Pero no sólo los jóvenes están atentos a esta tendencia. Ramón Díaz aprovecha la participación de su hijo Emiliano en el cuerpo técnico, no sólo para tener una mejor llegada a los jugadores más chicos. Su hijo, entre otras cosas, es quien recopila los datos para luego analizarlos con el técnico. Si bien ver videos es una actividad que se sigue haciendo entre los entrenadores más obsesivos del juego, las estadísticas ofrecen una solución para analizar a propios y a rivales de una forma más ágil y eficiente.
Con diferentes formas de hacerlo, Marcelo Gallardo, Diego Cocca o Mauricio Pellegrino todos aplican nuevas formas de trabajo y encabezan una nueva camada de entrenadores que trata de amoldarse a las nuevas herramientas.
¿Lotería o estudio? El estadio Olímpico de Berlín explotaba. Más de 70.000 alemanes gozaban con la actuación Jens Lehmann que atajó dos penales y puso a su selección en las semifinales del mundial 2006. Tiempo después se supo que en ese papel que el arquero guardaba en su media (y que hoy está en La Casa de la Historia de Alemania, en Bonn) tenía la información de hacia dónde iba a ejecutar su disparo cada jugador argentino. Aunque obviamente es un universo mucho más chico, los penales son materia de trabajo para las estadísticas.
De cualquier manera, si bien el estudio aporta, los que deciden son los individuos. Cambusano acota: “En las semifinales de la Copa Sudamericana de 2014 en el Monumental, Emmanuel Gigliotti tenía la directiva desde el cuerpo técnico de Boca de patear el penal ante River al medio del arco, porque Barovero siempre se jugaba a un palo. Sin embargo, decidió pegarle a un palo y lo erró. Lo humano sigue siendo lo más importante”.

 

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