Costumbres / 16 de Agosto de 2015

Las camperas infladas: último ícono de moda

Las camperas infladas son furor. Las fabrica una marca japonesa y todos quieren tenerla este invierno. Galería de prendas fetiche. Políticos fashion. Ver galería.

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Son capaces de unir los extremos. No sólo una chiquita de 6 años y un hombre de 70 pueden usarlas y estar ambos bien vestidos, sino que también Gabriel Mariotto y María Eugenia Vidal pueden llevar sus camperas en actos políticos diametralmente opuestos. Prenda hit de este invierno, sucede que estas camperas seducen a todos. Abrigadas pero livianas, de variados colores y largos, son un toque de moda funcional que, gracias a la marca japonesa Uniqlo (y sus imitadores), resulta además muy accesible. Aunque en nuestro país, la moda (y el hecho de que haya que viajar para comprarla) la haya tornado un objeto de deseo aspiracional.
El pasado se repite. Esta mimetización no es cosa nueva. Ya se vio en los ’90 con el buzo de Gap, y a lo largo de los 2000 con otros ítems como la mochila Jansport, la bufanda Burberry, las zapatillas Nike Rift, las botas peludas Ugg o las de lluvia marca Hunter. Son prendas que traspasan el umbral de la moda para convertirse en declaraciones de personalidad y principios. Prendas que se eligen por su belleza, pero también por lo que significa ser capaz de tenerlas.
“En general, el deseo de poseer cierto elemento o prenda que logra ponerse de moda sirve para incluirse dentro de lo que estos objetos logran simbolizar, pertenecer al grupo al que se aspira y, a la vez, diferenciarse de otros”, apuntan Mariela Mociulsky y Ximena Díaz Alarcón, socias de Trendsity, una consultora de investigación de tendencias. En todos los casos nombrados, los objetos son de marcas extranjeras y en general no están a la venta en el país, trazando entonces una clara línea entre quien puede viajar y quien no.
Y si bien algunas de estas prendas sí se consiguen aquí (hace varias temporadas que Paula Cahen D’Anvers vende las botas Hunter, por ejemplo), suelen ser bastante más caras y tener menos disponibilidad de modelos. En el caso concreto de las camperas Uniqlo, hay algunas a la venta en Mercado Libre, pero no todas son versiones originales. Porque por supuesto, conseguido un éxito, también se consiguen los emuladores.
Excelencia japonesa. Aunque existen otras versiones de estas camperas (Columbia, Patagonia y The North Face, entre otras marcas de equipamiento de montaña, tienen las propias), el éxito de Uniqlo se debe a una combinación imbatible: buena calidad y precios lógicos. A la venta entre 50 y 80 dólares, resultan resistentes, abrigadas y una gran protección contra el viento. Y además, provienen de una empresa que se enorgullece de hacer productos de gran calidad a precios accesibles (otro hit de Uniqlo son sus suéteres de cashmere).
Nacida en 1949, la compañía debe su nombre a la contracción de “unique clothing” (ropa única). Graciosamente, en sus inicios siguió los pasos de estrategia de Gap para ventas y producción a bajo costo. Resultó un éxito en un Japón en plena recesión, y comenzó a crecer exponencialmente. Cuando ya tenía más de 500 locales, se expandió primero a China, luego a Inglaterra y más tarde a los Estados Unidos, Hong Kong y Corea del Sur. Para 2007, ya estaba entre los cinco mayores retailers globales, junto a Gap, H&M, Inditex (dueña de Zara, entre otras) y Limited Brands (dueña de Victoria’s Secret). Actualmente tiene unos 1.400 locales en todo el mundo,
Pero además de sus virtudes como producto, las camperas de esta empresa también difunden un determinado concepto. “Uniqlo se relaciona con el ‘lifewear’, la posibilidad de combinar, mezclar y elegir el propio estilo. Son prendas con ciertas características interesantes en su estrategia, alineadas con los valores de época”, apuntan las socias de Trensity. Entre estos valores, destacan la intención de la marca de ser la número uno en el mundo fashion, y sin embargo no estar imponiendo moda ni modelos y el generar contenido más allá de su categoría, con acciones como colaboraciones con Starbucks o el MoMA (Museum of Modern Art de Nueva York). “No proponen ‘streetwear’ o ‘outwear’, sino ‘lifewear’”, enfatizan las especialistas. En ese camino parecen estar conquistando el mundo, Argentina incluida.

Galería: Camperas infladas, último ícono de moda

 

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