Empresas / 22 de agosto de 2015

LIFAN: importar para exportar

Llega al país una nueva automotriz china que promete buen servicio y precios competitivos. La balanza se equilibra con la venta de autopartes.

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GIGANTE. Tiene siete fábricas en Europa, Asia y América. En Chongqing, China, se encuentra la primera y más grande, y también la sede corporativa.

La industria china avanza en todos los rubros, y la movilidad no es la excepción. Lifan es una empresa fundada en 1992 que se hizo fuerte vendiendo motores para motos, y recién en el 2006 dio el salto a la marca de autos propia. Desde ese momento multiplicó la producción más de diez veces. Encontró un nicho de mercado en la gama de utilitarios deportivos (SUV), vehículos aspiracionales de segmento medio cuya demanda crece en todo el mundo.
Desde fines de este año sus autos podrán conseguirse también en Argentina, gracias a la audacia de un grupo de empresarios importadores con vasta experiencia en el sector automotriz. Se trata de la familia Cavicchioli y su socio Daniel Lucesoli, quienes importan motos Suzuki y manejan el 33 por ciento de Hyundai Argentina. “Este proyecto lo iniciamos con Norberto Cavicchioli en el 2010”, cuenta Lucesoli. “Estábamos atrás de la cultura de la innovación. Nos dijimos: tenemos que traer una marca china o india, y con fábrica en el Mercosur. Y Lifan compró una planta en Uruguay en el 2012; sus principales características son la innovación, la calidad, la flexibilidad y la buena reputación. No titubea en comprar ingeniería de primer nivel mundial, y así evoluciona muy rápido; mejora los modelos cada tres meses”. Norberto Cavicchioli falleció el año pasado, pero su hija Paula sigue al frente de la distribución de Lifan junto a Lucesoli. Prometen tener a la venta en diciembre próximo la SUV X60, que presentaron en el reciente Salón del Automóvil de Buenos Aires.
Para el año que viene proyectan traer el utilitario Foison en sus versiones truck y cargo, y el SUV compacto X50. Todos en condiciones “muy competitivas”: cerca de un 20 por ciento por debajo del precio de vehículos similares, y -sostienen- con más equipamiento.
Autopartes a China. Para lograr poner en marcha un nuevo negocio de importación de coches en tiempos del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, la sociedad distribuidora -llamada Lifcar S.A.- ideó un sistema original. “Necesitábamos balancear con exportaciones para que nos aprobaran. Y en lugar de vender alimentos, como sugería Moreno e hicieron muchos colegas, mandamos autopartes a China”, explica Lucesoli. Gracias a su extenso conocimiento de la industria automotriz local, pudo conectar a los autopartistas locales con el gran fabricante asiático. A Lifan le interesaba el mercado argentino, y se le propuso el negocio integral: compra de autopartes hechas especialmente para sus modelos, y venta de automóviles terminados. Lucesoli relata con orgullo que desde fines de 2013 hasta junio pasado exportaron por más de tres millones de dólares, que llegarán a 4,5 a fin de año. “Con esto marcamos la diferencia, porque mandamos al mundo productos industriales, con valor agregado”, asegura. “Contamos con un fuerte apoyo de AFAC, la Asociación de Fabricantes Argentinos de Componentes; ellos nos señalaron las empresas sanas, con ISO9000, con las que podíamos trabajar”. Gracias a este modelo de colaboración, los autos que Lifan ensambla en Uruguay y vende a Brasil llevan autopartes argentinas: amortiguadores Corven, elásticos Faesa, correas Dayco, equipos de aire acondicionado Mirgor, productos de Fate y Tachan, entre otras compañías. “Todos estos son negocios genuinamente nuevos. Cada pieza lleva pruebas, ensayos, prototipos… Pero hoy es una gran ayuda para las autopartistas. Incluso trabajamos con Indiel, que es una fábrica recuperada y hoy funciona como cooperativa gracias a las compras de Lifan”.
Hay perspectivas de crecimiento, ya que la planta de Lifan en Uruguay sigue aumentando su capacidad productiva, que llegará 18.000 autos por año. “Tenemos un comité de integración regional donde se decide qué piezas del modelo X50 se van a poder hacer desde aquí, para una fabricación que se inicia en abril del 2016”, detalla Lucesoli. “Como proveedores, estamos en competencia con Brasil; nuestra fuerza está dada en la flexibilidad del autopartista nacional”.
Servicio integral. Los importadores aspiran a posicionar a Lifan como una garantía de calidad; para eso, trabajan fuerte en el servicio de posventa, condición sine qua non para seleccionar a los concesionarios que venderán el producto. “Sin servicio posventa no hay venta de 0 kilómetro”, dice taxativamente Lucesoli. “Sólo van a poder venderlo quienes tengan talleres incorporados y capacitados para asistir a los usuarios. El pedido de autos está acompañado del pedido de repuestos; mientras no capacitemos a los talleres no vendemos autos”. Con esos requisitos, se seleccionaron siete concesionarios que ya están capacitando al personal de sus talleres. “Queremos dar pasos chicos pero firmes, para lograr una buena reputación”, enfatiza Paula Cavicchioli. Para eso, diseñaron un plan en tres etapas. La primera, a empezar este año, incluye a estos siete concesionarios, que cubren desde Tigre hasta La Plata. La segunda, en el 2016, amplía el radio a 600 kilómetros; y recién para el 2017 planean llegar a todo el país con una red de 24 concesionarios. “Queremos estar informados de cómo les va a los clientes en los talleres. La capacitación no es un curso, es una repetición de hábitos. Tenemos que garantizar disponibilidad inmediata de repuestos, de lunes a sábado a la noche. Es un servicio”.
Su perspectiva es vender unas 200 unidades del X60 este año, y llegar a 1200 entre cuatro modelos en el 2016, con una facturación estimada en 25 millones de dólares. “No estamos pensando en la coyuntura”, remarca Cavicchioli. “Este es un proyecto a cinco años: instalar la marca por su calidad, servicio confiable y evolución exponencial”.

 

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