Economía / 3 de septiembre de 2015

El avance del dólar deprecia monedas y pincha el comercio

La devaluación del yuan abrió una ronda de depreciación de las monedas emergentes.

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devaluacion efecto global
MERCADOE EN PUGNA. Entre devaluaciones y tasas en alza.

La desaceleración de China encendió la alarma del crecimiento (no crecimiento) global. El efecto de la coyuntura internacional determinó la caída de los ADRs locales, los certificados de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street. La devaluación del yuan acentuó una ronda de depreciación de las monedas emergentes. Al mismo tiempo, reavivó temores por la desaceleración de la economía china, impulsando el desplome de las commodities (BBG Commodity Index –2.7%) y del petróleo, que llegó a sus mínimos desde el 2004 (WTI –5.0% a US$ 40.2; Brent –7% a US$ 45.2), mientras que metales y commodities agrícolas mostraron bajas algo más moderadas. La dinámica disparó caídas en el valor de las ventas emergentes que alcanzó su nivel más bajo desde el 2011 (MSCI Emergentes –7.7%). Los inversores escapan hacia activos más seguros.
En el plano local -además del progresivo impacto de las devaluaciones china y brasileña-, el peso se mueve al ritmo del dólar global, y profundiza su apreciación hasta alcanzar niveles equivalentes a los del último período de la Convertibilidad. La apreciación interanual del tipo de cambio real multilateral calculado por Elypsis (TCRM-E) se elevó a 25% (contra 22.5% de un mes atrás). Como referencia, recuperar el tipo de cambio del día después de la devaluación de enero del 2014 implicaría hoy una paridad de 13.9 pesos por dólar, o algo más alto aun si se tomara en cuenta el deterioro de los términos de intercambio desde entonces (ventas y compras al exterior).
Atraso y riesgo cambiario. Por eso, puede considerarse que el 80% de la apreciación del peso durante el último año se explica por efecto del fortalecimiento global del dólar. En el último año, el país acumuló una inflación 21% superior a la inflación promedio de sus socios comerciales (2.9%), mientras que las monedas de estos países se depreciaron en promedio 19%, y el peso se devaluó nominalmente 12%. La suma de estos tres efectos explica el 25% de apreciación real en el período.
La situación de China y Brasil siguen siendo factores de riesgo cambiario para en el futuro cercano. En el primer caso, la probabilidad de un juicio político a Dilma Rousseff seguido de la pérdida del grado de inversión, podrían derivar en un overshooting (rebasamiento del equilibrio con otras monedas) del Real, con contagios en la región y en las expectativas cambiarias de la Argentina. En el caso de China, la devaluación del yuan podría continuar si la desaceleración y la pérdida de exportaciones que la precipitó no se revierte en lo inmediato.
El viraje adverso de la situación global nos lleva a revisar la devaluación esperada bajo un escenario gradualista a 40%, elevando el dólar a fin del 2016 de 13 a 14.1 pesos y a recortar el crecimiento a 2%, explicado por un 0.8% de arrastre estadístico del 2015 y un crecimiento punta a punta de 1.2%.

 

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