Restaurante / 5 de septiembre de 2015

Flora y fauna de Nordelta

“Mirlo”. Av. De los Lagos 7008, Nordelta.4871-4908. Lu. a dgo. de 11 a 23.30. Reservas. Tarjetas. Menúes mediodía: $ 120/$ 170/ $ 230. Menú 5 pasos (noche): $ 450. Precio prom. carta: $ 300.

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Nordelta es un mundo aparte. Sus habitantes suelen estar abocados a la alimentación sana y el deporte y, cuando comen afuera, lo hacen en los centros comerciales. Además son exigentes: quieren productos saludables, de alta calidad y a bajo precio. Todo un desafío para quien decide abrir allí un restaurante.
El chef Gustavo Milone tiene casi una maestría en satisfacer a los habitantes de Nordelta. Durante muchos años tuvo un servicio de cocina a domicilio en la zona y, con toda la información recolectada, abrió finalmente su restaurante. Se llama “Mirlo” y queda, inevitablemente, en un centro comercial. Por suerte su ambientación moderna permite abstraerse del exterior, sobre todo de noche. Podría ser Palermo o Retiro, con la ventaja de que queda sobre un enorme playón de estacionamiento. Allí, Milone practica una cocina ambiciosa y refinada, algo casi inhallable en la zona.
“Cordero, pescado y buenas ensaladas son tres cosas que no podían faltar”, nos cuenta Milone. Hay una carta de mediodía y otra de noche, además del menú de cinco pasos que sintetiza lo mejor de ambas. Este tiene dos entradas, platos y postres para elegir y, siguiendo el gusto local, no falta el pescado, un gravlax de salmón sobre verdes con arroz yamaní y frutos secos; y el cordero, sobre papas crocantes, couscous con pasas rubias, frutos secos y gremolata. Al mediodía, el cordero se sirve en forma de hamburguesa (con queso de cabra, cebolla caramelizada y mayonesa de curry). Nunca falta la pesca del día en preparaciones light (con espinacas al limón y arroz yamaní) o más elaboradas, como el tataki de salmón con puré de hinojos a la sidra y el truchón sobre fideos de arroz salteados con hongos shiitake y repollo acusay. Entre las ensaladas también están las más elementales y otras más interesantes como la de remolachas asadas, rúcula, queso azul y pistachos. Los sabores son sutiles y las carnes tienden a estar sobrecocinadas, al gusto de los argentinos.
La carta es estacional o sea que cambia cada 3 o 4 meses. Los proveedores no llegan siempre hasta Nordelta, pero aún así Milone pone todo su esfuerzo en conseguir materias primas de calidad. Al mediodía se sugieren platos del día y, de acuerdo con la reacción del comensal, deciden si incluirlo o no en la carta. El día de nuestra visita el producto estrella eran los pulpitos. Se sirvieron en forma de entrada, en una suerte de ceviche con morrón, choclo y cebolla colorada. Un plato que posiblemente se gane su lugar en la carta primavera-verano.
Los postres de “Mirlo” valen la pena: queso quartirolo con higos en almíbar y nueces; cremoso de jengibre con espuma de chocolate; marquise de chocolate con salsa de naranja; y brownie con merengue, dulce de leche y crema.

Cocina ★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

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