Televisión / 6 de Septiembre de 2015

Ganas de vivir

David y Goliat. Entrevistas. Domingo a las 21 por TN. Conducción, idea y producción general: María Laura Santillán. Producción ejecutiva: Mariano Allende (TN). Dirección: Gustavo Caperochipe.

Por

maria laura santillan

★★★★ La regla es conocida y la patentó la revista “People”: son noticia la gente común que hace cosas extraordinarias y la gente extraordinaria que hace cosas comunes. Al primer grupo pertenece “David y Goliat”, el nuevo programa conducido por María Laura Santillán por la señal TN.
Después de siete temporadas con “Argentina para armar”, la periodista quiso abordar otra cara de la actualidad, ni la política ni la macroeconomía ni la última tendencia fashion. Donde buscó fue entre los ordinarios, los no famosos, los que supuestamente padecen los hechos en lugar de generarlos y que, por la razón que sea, en algún momento el destino les pone por delante montañas. Como le pasó, cuenta la Biblia, al joven pastor David que con la gomera mató de un piedrazo al gigante Goliat, con lo cual le regaló a Occidente su mejor argumento y un motor para la historia: el pez chico puede ganarle al grande. Es cuestión de pararse, apuntar al objetivo, saber por qué y no dudar.
No lo sabemos pero quizá porque tuvo que remar contra el cáncer de mama el año pasado, Santillán se interesó por estos cuentos que –si no fuera el siglo XXI– bien podrían ser proezas legendarias como la de David o la de Hércules, los mitos que ilustran cada programa. Son cuentos de personas comunes que ante las cámaras exponen el trauma o la hazaña que protagonizaron y que les cambió la vida para siempre.
Por ejemplo, la argentina que sobrevivió al tsunami en 2004 en Tailandia cuando estaba de vacaciones. En el desastre, se calcula que murieron 230.000 personas y entre ellas, el marido y su hijo de un año. O el único que logró salir con vida de la avioneta que en 1995 cayó al Río de la Plata. Durante dos horas nadó hasta la costa. Atrás quedaron dos tripulantes y cuatro pasajeros, incluido su mejor amigo. A ellos les sucedió, chocaron sin opción y lo enfrentaron. Otros, en cambio, sí buscan el límite para traspasarlo como la montañista que hizo cumbre en el Aconcagua en pleno invierno o el ingeniero deportista que murió tres veces por problemas cardíacos y continúa entrenando para competir.
A uno y a otro entrevista Santillán, por separado y con tiempo para la emoción, no para el efecto. Más cómoda que en “Telenoche”, deja hablar al verdadero protagonista de la noche que es el invitado y no la periodista ni la escenografía ni los mensajitos en las redes. La narración se completa, además, con imágenes del archivo periodístico. Como en el piso están los dos personajes presentes, de vez en cuando la conductora los cruza para que opinen acerca de la experiencia del otro, lo que tienen en común, lo que aprendieron, cómo seguir. Se agradece que no haya un cierre con moraleja ni aforismos para irse a dormir. Mejor callar. Ahí nomás está la vida, la que va y la que vuelve a pura voluntad de hombres y mujeres comunes que a veces son dioses: la mejor nota para un periodista.

 

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