Política / 13 de Septiembre de 2015

Carlos Bianco, el doble de Axel

Es amigo de Kicillof, funcionario y le copia el look. Confusiones.

Por

kicillof

Cuando a Carlos Bianco lo nombraron secretario de Relaciones Económicas de la Cancillería en noviembre de 2013, el mundo de la diplomacia no festejó. Según los más experimentados, este joven licenciado en Comercio Internacional de la Universidad de Quilmes no era el mejor cuadro para representar a la Argentina en el mundo. Pero cuenta con la ventaja de ser la mano derecha del ministro de Economía, Axel Kicillof y asegura la presencia de La Cámpora en un área difícil de domar para esta ambiciosa juventud peronista.
Osco, de camisa y sin corbata, con largas patillas y raya al costado, Bianco mantiene –o intenta mantener– un fuerte parecido físico con Kicillof. En varias ocasiones se lo han confundido con el ministro y pidieron sacarse fotos con él para subir a las redes. Ante la duda, Bianco no aclara. Se le infla el pecho de alegría cada vez que lo identifican con su ídolo y hasta lo ventila en su cuenta de Facebook.
Además de manejar la Secretaría, Bianco actúa como Tesorero del Consejo de Administración de la Fundación ExportAr y fue nombrado “comisionado argentino” para la Expo Milán, que está funcionando en la ciudad italiana desde el primero de mayo. O sea, él decide y controla el presupuesto que se usó para la feria y que fue foco de varias denuncias por irregularidades. Nunca se supo cuánto gastó la Argentina en poner la carpa de 1907 m2 con el logo “Argentina Alimenta”, pero sí trascendió que cada miembro de la comitiva –mayormente de La Cámpora– estaría cobrando casi 200 dólares diarios sólo en viáticos.
El escándalo fue de tal magnitud, que Cristina Kirchner puso en duda su visita a la feria en junio, que se concretó a pesar del disgusto de la mandataria y del agregado comercial de la embajada argentina en Roma, Guillermo Moreno. Cuando un importante cuadro del comercio argentino le preguntó al ex secretario de Comercio por la organización del stand, este respondió: “No sé. No tengo ni quiero tener nada que ver con eso”.
Un episodio que grafica el costado militante de Bianco es el que ocurrió durante una ronda comercial en la ciudad de Ho Chi Minh, Vietnam, donde una importante comitiva del sector exportador fue a promocionar la producción nacional. Luego del almuerzo de recibimiento, el secretario quiso dar un breve discurso alentador en el que aseguró, casi a los gritos y con tono de arenga proselitista, que la Argentina había progresado en sus relaciones comerciales gracias a que “la cancillería se escribe con K”. Los vietnamitas no entendieron muy bien el mensaje, pero varios integrantes de la comitiva quedaron con la mirada atónita, incluido el embajador argentino en Vietnam, Alberto Kaminker, que tras el exabrupto kirchnerista se alejó varios pasos del atril.
El poder de Bianco radica en el apoyo incondicional de su jefe modelo, Kicillof, con quien intenta identificarse. La pregunta es si a Kicillof lo beneficia que lo identifiquen con él.

 

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