Personajes / 14 de septiembre de 2015

Bobby Flores: “Tengo terror de alcanzar el cenit”

Con cuatro programas de radio, escribe un libro y participa en “El gran bartender”. Temor al Alzheimer y una nueva guerra mundial.

Bobby Flores
OBSESIVO. En su explosión de popularidad, no quería salir de la casa, no por el estrellato sino porque la situación no lo dejaba pensar en sus programas.

es una tarde lluviosa y fría hasta el tuétano. Bobby Flores abre la puerta de su casa y de inmediato ofrece un café. Adentro, el termostato está en el punto justo. Uno de los fundadores de la mítica Rock & Pop se diversifica: hace su programa diario de 10 a 14 en Bit Box 93.3; es una de las voces de Malena Tango; sale de 19 a 20 por la AM 750; está al frente de “Ola dorada”, junto a Juan Marcelo, los miércoles a las 22 por El Mundo y forma parte de “El gran bartender”, que acaba de arrancar en la pantalla de Telefe. Por si fuera poco, escribe un libro que se llamará “Rockers”, enfocado en la historia de artistas –a diferencia de “120 discos que deberías escuchar antes de que tus oídos dejen de recibir órdenes del cerebro”, que publicó a fines de 2014 y que se centraba en discos–. Se desploma en el sillón con un suspiro: “Tengo mucho trabajo, por eso no me quejo. Me ofrecieron cinco cosas, dije que sí y salieron las cinco”.
Noticias: ¿Se caracteriza por llegar a lugares deseados y después irse?
Bobby Flores: ¡La historia de mi vida es esa! Sí, en vez de asentarme, tengo el espíritu inquieto.
Noticias: ¿A qué lo atribuye?
Flores: A que tengo terror al aburrimiento, prefiero sufrir a aburrirme (se ríe).
Noticias: El que se queda en la cumbre encuentra metas superiores.
Flores: Sí, tengo terror de alcanzar el cenit. Federico Peralta Ramos me dijo: “Después del cenit viene el ocaso, te lo enseña la naturaleza”.
Noticias: ¿Siente que todavía no alcanzó su cenit?
Flores: No, no alcancé ningún cenit, prefiero estar pedaleando.
Noticias: El rocker va de la rebeldía al star system. Usted le escapa.
Flores: Sí. Cuando era pendejo no había rockers viejos. Hoy ves a Leonard Cohen, Bowie o los Stone que te muestran formas de envejecer dignamente. Pero al ver el paso del tiempo y ver lo que viene después… La vida te corre de lugar, esa rebeldía hoy no tiene razón de ser, contra qué me voy a rebelar si me va fenómeno, estoy sano, tengo una carrera que me sostiene.
Noticias: ¿Cuándo saltó del barco de la rebeldía?
Flores: Y… los hijos. Clementina de 21, Benicio de 10 y Astor de 5. Mariana… me casé a los 40, abandoné el barco pirata y senté cabeza.
Mariana Armento era productora radial en el mismo edificio en el que trabajaba Bobby. La primera vez que la vio decretó: “Que nunca me dé bola esa mina, porque me caso”. Era virgen de convivencia en pareja pero el flechazo que sintió al verla caminar, cambió todo: “Aún hoy lo que más me gusta de ella es verla caminar. Es difícil, no me deja tranquilo, me impulsa. Siempre está planeando algo”.
Noticias: Juega con que tiene mil años. ¿Será porque está próximo a los 56, edad en la que murió su padre?
Flores: Es perder la referencia. Pero no estoy preocupado ni por la edad ni por la muerte. El mundo se divide entre los que saben que se van a morir y los que creen que no se van a morir nunca. Sé que me voy a morir. Pero lo que me preocupa es el Alzheimher, la decrepitud.
Noticias: El año pasado le desvalijaron la casa con su mujer e hijos adentro.
Flores: Sí, tratamos de no hablar de eso. Quedamos boleta económicamente, psíquicamente, socialmente; los chicos recién empiezan a salir más tranquilos. Pero pasa en todos lados, con mayor o menor nivel de tragedia y violencia. En Estados Unidos aparece un loco en un colegio y mata; en Túnez un pibe mata a 50 turistas… Es una especie de guerra ideológica, religiosa, de la que no hay referencia, es una guerra mundial, si querés. Tenemos que empezar a procesarla.
Noticias: ¿A qué lo atribuye?
Flores: La problemática de los marginados franceses es diferente de la nuestra: hay pibes que crecen en París, son hijos de extranjeros, se dan cuenta de que están excluidos. Pero acá hasta el último gusano que mata un colectivero tiene la camiseta de Argentina cuando juega la Selección. El efecto es el mismo, la circunstancia que llevó a ese tipo a hacer eso es local. Lo que me deja tranquilo es que en este país todo es subsanable. Somos como un enfermo grave porque nos cortamos el dedo con un cuchillo y se gangrenó porque somos unos animales. Es largo; esta ciudad se hizo grande en el Virreinato del Río de la Plata en la época del Alto Perú, y fuimos el lugar más rico porque había aduana. Llegaban los barcos y les decían: “¿Traés mil alfombras? Dejá cincuenta”. ¡Es nuestro ADN! El problema es que nos demos cuenta de que hace 200 años de eso y empecemos a ser una sociedad más justa.
Noticias: Tras el robo, ¿se desesperó al pensar cómo recuperarse económicamente?
Flores: No. Me podés afanar el auto que me voy a calentar dos días pero no me vas a arruinar la vida. Adoro mi Mac con todo lo que tiene adentro pero si me la afanás, hago otra. El famoso: “Se llevaron los discos, no la música”. Yo no ahorro. Confucio decía: “El ahorro es la falta de fe en la providencia” y soy una persona de fe.
Noticias: ¿Fue monaguillo?
Flores: Sí, estudié en un colegio de curas. Soy una persona de fe pero no soy cristiano. ¡Con lo que tuve me bastó para no volver a la iglesia! Creo en la providencia, que es un estudio teológico que se dedica a observar el cuidado que Dios tiene sobre sus criaturas. Dios provee, el punto es que estés dispuesto a recibirlo y aceptarlo. No te da siempre lo que esperás, porque uno tampoco necesita lo que quiere ni quiere lo que necesita.
Noticias: ¿Qué necesita hoy?
Flores: No se me ocurre algo imperioso. Me encantaría vivir en una sociedad con más respeto, más educación, hay algo de Bansky (artista del street art británico) con lo que me quiero hacer un cuadro: “Stop making stupid people famous” (Basta de hacer famosa a gente estúpida).
Noticias: Dice que fue famoso cuando había sólo cuatro canales de TV.
Flores: ¡Claro, eso era ser famoso!
Noticias: Y que mide su popularidad comiendo pizza en Las Cuartetas y que cuando no puede comer tranquilo, abandona algo de lo que está haciendo, ¿es verdad?
Flores: Lo hago cada semana. Fui el sábado y vinieron dos a hablarme, con buena onda, pero estoy comiendo. Entonces paré de hacer notas.
Noticias: Volvamos al rock y al tango y a su identificación con esos géneros. A diferencia del rocker, el tanguero va padeciendo la vida.
Flores: Sí, el tango es triste. Un musicoterapeuta vino de Washington hace unos quince años, interesado en entender por qué Río y Buenos Aires, ciudades cercanas en varios aspectos, habían desarrollado música tan distinta. La conclusión fue que los inmigrantes en Brasil eran esclavos de África, su plan A era ser esclavos en Europa o Estados Unidos y como plan B, estar ahí y ser libres. Entonces era la tierra de la libertad, era festejo. El que venía acá escapaba de la guerra europea, había dejado a la novia en Polonia, a la madre en Italia, entonces lloraba. Acá de un instrumento festivo alemán como el bandoneón, que se usaba para la polka, salió el 2×4. Sumado a la truchería y a la segunda inmigración, el porteño es un neurótico crónico… Lo mismo nos pasa socialmente: no hay pestes, no hay terremotos, pero…
Noticias: Pero es el territorio de la queja.
Flores: Y sí, ¡el rock y el tango!
Noticias: Igual se siente atraído por todo esto.
Flores: ¡Sí, soy porteño! Ante todo me neurotizo. Viví en el microcentro y mi paseo favorito era salir los domingos por la zona de los bancos, todo vacío. Después iba a cualquier lado y había diez personas y estaba feliz (se ríe). Si iba al Italpark, para mantener el nivel de adrenalina, tenía que irme a un boliche.
Noticias: ¿Cómo fueron esos años en los que su vida era un Italpark? ¿En qué momento dijo “basta”?
Flores: El cuerpo… Me pasó lo mismo hace quince años con el cigarrillo, hay un momento en que el cuerpo no te lo pide más. Muchas cosas las dejé así. No tengo adicciones. La única adicción que tengo es al Uvasal.
Noticias: ¡Una excentricidad! ¿Tiene que ver con depurarse de excesos?
Flores: Tiene que ver con que todo me cae pesado. Era extremadamente flaco; comía un choripán y estaba media hora eructando, entonces me tomaba un Uvasal. Con Spinetta compartíamos eso y un día Luis, hablando de su disco Artaud, me lo definió: “Artaud fue el primer eructo después de tomar un Uvasal” (risas).
Noticias: ¿Sintió la mirada desaprobatoria por bajarse de grandes proyectos?
Flores: Sí, pero cuando me fui de Rock & Pop pensaba lo que me decía (Sergio) Renán: “No estás hecho de Rock & Pop, la Rock & Pop está hecha de gente como vos”. O sea, me puedo ir a cualquier radio y voy a hacer un buen programa, si de música hablamos.
Noticias: ¿La fama mata al talento?
Flores: Si sos medio pelotudo. La farándula es brava, te la creés en diez minutos y cagaste. La tele te otorga una fama veloz y estúpida. Si entrás en ese vértigo te crees una celebridad… Ves algunos en la tele y decís: “Pero este pibe es demasiado pelotudo para estar en TV”. Algo tiene que gusta, pero eso no va a hacerme cambiar de idea. Como esos programas de panel, muy baratos…
Noticias: Las redes sociales se comportan con el esquema del panel de la TV, todos son opinadores, ¿cierto?
Flores: Sí, cuando Jagger sacó un disco y hablaba de que los Stones no le alcanzaban; Keith Richards, en una enseñanza muy rocker, sacó un disco que se llamaba “Talk Is Cheap” (Hablar es barato)… Nadie se acuerda de los discos de Jagger y esperamos que Richards haga un disco nuevo. Hablar es fácil, más difícil es encarar para algún lado.
Él hace fácil eso de hablar. También el tomar rumbos inciertos. Se apaga el grabador, se acerca con los ojos sonrientes y larga un abrazo. Bobby Flores, un rocker, un tanguero.

 

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