Showbiz / 18 de septiembre de 2015

Cómo se hacen las series históricas

Los éxitos del género en la televisión y el estreno de History Channel. Aportes estatales a las productoras para recrear sucesos del pasado.

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X COMPANY. La ficción, que se estrena en el país, recrea la historia del espionaje durante la Segunda Guerra Mundial.

En los años ’80, el gobierno canadiense reveló que ayudó a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial haciendo espionaje en Europa. Esta situación es, 70 años después, tema central de una serie que History Channel estrena en Argentina el 19 de septiembre a las 21. La experiencia del Camp X se trasladó a la serie canadiense “X Company” y sirve para analizar el modelo de realización de un programa en el que la ficción histórica es la base del drama.
“Todas nuestras familias fueron tocadas por la Segunda Guerra Mundial. La historia no solo está en la escuela, en los libros. Camp X funcionó y obtuvo resultados porque en Canadá vivía gente de todo el mundo. Y es anterior a la inteligencia de los Estados Unidos. Hacemos la serie para aprovechar el tema y que la gente conozca a estos personajes. Algunas situaciones son reales, como lo que ocurre en el piloto con una niña judía, eso le pasó en verdad a mi suegra”, confiesa Stephanie Morgenstern, creadora del ciclo junto a Mark Ellis.

Promoción cinematográfica

Pese a que Canadá está instalado como un importante centro de producción fílmica y televisiva, para la realización de esta Morgenstern y Ellis, decidieron aprovechar las ventajas que brinda el gobierno húngaro para las producciones que se instalan en los estudios cinematográficos de Budapest. Así Temple Street Productions (responsable de la serie de culto “Orphan Black”), eligió el imponente trazado de Origo Film Group para realizar allí la producción, en combinación con los escenarios naturales de la ciudad y sus alrededores. “La ciudad y las zonas aledañas se parecen mucho a la Francia de los años ’40 que es el centro de nuestra historia. Aquí todo suena más real, más fresco, más emotivo”, asegura Morgenstern a NOTICIAS.
Hungría, país en el que se pasó de producir 60 películas por año a 600, tiene un sistema de promoción fílmica que incluye el retorno de un 25% de la inversión realizada por la producción (tanto dentro como fuera del país), como parte de un programa aprobado por el Comisión Europea en el 2008 y que mantendrá su vigencia hasta el 2019. El presupuesto anual de este plan es de 18.500.000.000 de forintos (unos 63 millones de Euros) y requiere de presentar un expediente de la película o la serie ante las autoridades húngaras para gestionar el reintegro. Utilizando estas promociones se rodaron en Hungría, entre otras películas, “Duro de matar 4, un buen día para morir” y “Misión Imposible, protocolo fantasma”.
Con condiciones tan favorables, se desarrolló en Budapest la primera temporada de “X Company” (8 episodios) y actualmente están filmando la segunda. El reparto principal está integrado por dos británicos y seis canadienses. Junto a ellos también viajan las cabezas de las principales áreas como producción, dirección de arte y dirección. El resto del equipo es local “El modelo económico de la TV tradicional no es sustentable –agrega Ellis-. Se gastan 5 millones de dólares por episodio en los Estados Unidos. En cambio, en Canadá el costo es una fracción de ese monto y en Hungría se da una ecuación similar”.

El precio de la historia

La ambientación de esta serie, a cargo del experto director de arte británico Michael Fleischer, es asombrosa por la atención puesta a los detalles. Muchos vestidos y trajes los mandó a hacer basándose en fotos de los años 40 (lógicamente en blanco y negro) y otras prendas las consiguió en diferentes locales vintage. Por ejemplo, se usaron 120 uniformes militares tan solo para rodar la primera temporada.
Para los interiores, Fleischer investigó en Londres durante un mes, particularmente en el Imperial War Museum, para dar con el tono exacto de la Europa en guerra sus bocetos.
Es imprescindible que las recreaciones de época que reflejen exactamente lo que ocurrió, y que requieran de mucha investigación tanto para construir el guión como para presentar las situaciones ante los ojos del espectador. Por ejemplo, la miniserie sobre las aventuras de “Bonnie & Clyde”, producida por Sony Pictures y Storyline Entertainment, tuvo una cuidada ambientación de época y se registró en escenarios reales de Louisiana. Está protagonizada por Emile Hirsch y Hollyday Grainger, quienes trabajan junto a un elenco de caras conocidas para dar vida, con crudeza, a la relación entre el pandillero y la moza con ansias de fama, bajo la dirección del laureado Bruce Beresford (“Conduciendo a Miss Daisy”).
Se filmó en apenas 44 días bajo un presupuesto estimado de 15 millones de dólares. Este programa tuvo la particularidad de que, en los Estados Unidos, fue estrenado en tres canales de la misma empresa simultáneamente, A&E, History y Lifetime, para maximizar el rating al captar la atención de los diferentes targets demográficos.
“Hijos de la libertad”, otra miniserie de tres episodios protagonizada por el británico Ben Barnes, funcionó muy bien entre el público argentino. Cuenta la historia libertaria de Benjamin Franklin, George Washington y John Adams. De la misma manera que ocurrió con “X Company”, el Boston de mediados del 1700 fue recreado en Bucarest, Rumania, por la necesidad de achicar el presupuesto. Pese a esto, los directores de arte reconstruyeron el puerto de la ciudad en el set de filmación, así como pusieron la atención en los detalles de vestimenta, por tratarse de elementos históricos muy populares entre los estadounidenses.

Producción nacional

“Existen tres niveles de costos de producción para los programas que emitimos –aclara Miguel Brailovsky, Gerente General de History en Latinoamérica-: el reality tiene un presupuesto bajo; le sigue el docu-drama, que triplica la erogación del primero. Finalmente, la ficción multiplica por diez el monto, ya se trate de una producción propia o de temporadas adquiridas, como ocurre con esta serie canadiense”.
Asimismo, la señal desarrolla producciones propias en la Argentina, como “Embajadores de la mafia” y “El Canal de Panamá”. Con picos de audiencia gracias a programas con temática religiosa, el ejecutivo reveló que, antes de fin de año, estrenarán la coproducción internacional “El jesuita” de cuatro horas. Basada en la biografía autorizada de Jorge Bergoglio, se realiza en conjunto con Anima Films en el formato híbrido de docu-ficción.
Presente en casi diez millones de hogares y con un 65% de audiencia masculina, el canal de cable logró bajar el promedio de edad de los espectadores gracias a realities muy populares como “El precio de la historia” y “Cazadores de tesoros”.

 

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