Cultura / 19 de septiembre de 2015

Rogelio Polesello, historia de arte

Biografía y catálogo, la muestra del Malba quedó registrada en un volumen de referencia.

Por

polesello joven
MUESTRA. La gran exhibición dedicada a la juventud del artista puede verse en el Malba hasta el mes de octubre.

Un impecable volumen dedicado a Rogelio Polesello (Buenos Aires, 1939-2014) acompaña la exhibición “Polesello joven 1958-1974” en MALBA. Posee la virtud de dar cuenta de la inicial trayectoria del reconocido artista, profundiza acerca de los vaivenes artísticos y socio-políticos de la Argentina, de algunos países de Latinoamérica. Por sobre todo, como bien anuncia desde el título en su ensayo Victoria Giraudo, describe a “Un artista consecuente”. Polesello siempre se mantuvo cerca de las distintas formas de la abstracción y lejos de la política. Sus obras apelan a lo lúdico, proponen trampas para el ojo del que mira, multiplican imágenes como si fueran radiantes calidoscopios.
El catálogo de 400 páginas recorre los mismos años de la exhibición, abierta hasta el 12 de octubre. La muestra llevó años de preparación y fue pensada por Marcelo Pacheco y también por Polesello, quien desde el comienzo de su trayectoria investigó “las posibilidades del arte óptico a partir de composiciones geométricas vinculadas a la corriente constructivista”.
Profusamente ilustrado, el libro tapa dura y bilingüe en español e inglés será sin duda un material de referencia sobre la producción histórica de Polesello. Para esta edición y para la organización de la muestra curada por Mercedes Casanegra, MALBA tuvo acceso al Archivo Polesello, en el que trabajó Verónica Rossi, quien, junto a Josefina Barcia, realizó una excelente “Cronología biográfica 1968-1974”. La investigación constituye incluso un repaso por la biografía de colegas con los que exhibió frecuentemente, como el argentino Luis Wells. En 1958, Polesello expuso por primera vez en Galatea junto a su amigo Wells, cuya entrevista se publica en este documentado tomo. Este es un paseo por una escena tan rica como problemática, a causa de la atmósfera asfixiante de los sucesivos gobiernos dictatoriales (Onganía, Levingston, Lanusse) y por el clima generalizado de protesta en el ámbito de las artes. El recorrido menciona instituciones, galerías y personalidades que es oportuno recordar.
Clima. La portada es un fragmento de foto del joven Polesello, con una pistola de aire, tomada por Cornell Cappa en 1965 en la terraza de una casona de la calle Lacroze, en Belgrano. Esa fue una verdadera “usina de arte” donde se acumularon los talentos de sus habitantes: bailarinas, músicos, poetas, fotógrafos como Oscar Balducci, artistas como Martha Peluffo y Polesello. Es allí donde lo visitó Miguel Arroyo, director del Museo de Bellas Artes de Caracas donde luego exhibirá el artista.
Precisamente, los textos de las investigadoras y críticas venezolanas María Elena Ramos y Federica Palomero, “Notas para transitar la Venezuela que conoció Polesello” y “Un argentino en Venezuela”, aluden a la actividad de Arroyo, ilustran las condiciones económicas y las implicancias artísticas del surgimiento del afamado arte óptico venezolano (Cruz-Diez, Soto y más) y el derrotero de Polesello por esas tierras. Pintan su relación con Techo de la ballena: intelectuales venezolanos contestatarios e irreverentes, nacido de la agitación (democracia débil y frustrante, alzamientos guerrilleros, feroz represión, descontrol urbano, crecimiento demográfico) de los años ’60. Multipremiado y precoz artista, Polesello tiene un libro a medida de su popular trabajo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *