Radio / 26 de Septiembre de 2015

El “Globo” de Oro

“Negro en la 10”. Conduce: Oscar González Oro. Eduardo Feinmann (política), Valeria Mirabella (locución) y equipo. Radio 10, AM 910, lunes a viernes de 9 a 13.

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Oscar González Oro radio
No todo lo que reluce... Oscar González Oro conduce la mañana de Radio 10.

★★1/2 González Oro insiste al aire con que votará a Scioli: “Quiero que Daniel sea presidente”, señala. El gobernador de Buenos Aires, a su vez y en un acto público del FpV, dijo: “Gracias a González Oro por jugarse en respaldar esta propuesta”. En tanto, y en el mismo escenario, el habitualmente silencioso Carlos Zannini, empleó una consigna del locutor y la deflagró ante las masas: “¡Dale gas!” (dijo en Costa Salguero el 16.7.15).
La primera aclaración al lector, entonces, es que decir que “Negro en la 10” es un ciclo periodístico es “un Globo” (en lenguaje coloquial: una exageración, algo que no es cierto). Y que la primera conclusión, al escucharlo, es que Oscar González Oro es “algo así como un vocero de prensa de Scioli”.
No obstante lo que conspira contra este magazine no es que “El negrito de la 10” haya devenido en vocero, el problema es que su insistencia en exhibirlo logra que el programa redunde en una constante previsibilidad, que cae insistentemente en la saturación de decir siempre lo mismo y en una verdadera rutinización periodística que lleva al tedio.
Pero además el conductor es un acólito inusual. Porque a su vez es un “sciolista marcadamente anti Kirchner”. En 2014, sin ir más lejos, llegó a Radio La Red (duró un año) cantando repetidamente “Pueblo, Pueblo tu nombre no es Cristina” (con la música de un tema de Cacho Castaña”). Y a su vez no dejaba de repetir lo siguiente: “Timerman, andate”.
Hace pocos días, cuando Cristina Kirchner ya anunciaba que iría a Cuba a ver a Francisco, el conductor radial increpó al Papa: “Porque no se deja de joder Santidad y se preocupa por la gente que la está pasando mal en el mundo” (se refería a los exilados sirios).
El columnista Eduardo Feinmann, por su parte, suele enfrentar a militantes que están entre los preferidos de la Presidenta: “Desde la usina K más recalcitrante y anti-Scioli atacaron a Marangoni por ir a un asado en la casa de De Mendiguren”, dice. Y de inmediato se prende de la yugular de Juan Cabandié y vuelve a enrostrarle el episodio de hace dos años con una agente de tránsito.
Ahora bien, podría decirse que los cambios de opinión de González Oro son muy radicales: “Yo hice campaña por Larreta y estos H. de P. hoy no me quieren atender”, se queja al aire diciendo enteras las palabras de las que esta columna sólo menciona las iniciales. “¿Cuántos ‘Niembros’ hay en el gobierno de la Ciudad”, pregunta y anticipa: “¡Voy a averiguar cuántos ñoquis tienen…!”.
Pero al decir esto, deja picando una pregunta: ¿Antes de “hacer campaña” (hecho en sí cuestionable) no advirtió en su plato los ñoquis que ahora quiere denunciar? ¿O será hoy vocero de Scioli (o algo así: se insiste) para volver a conseguir trabajo en Radio 10?
Es legítimo y propio del periodismo armar relatos con fragmentos de situaciones y de ideas. Pero el problema de los retazos, al menos en este caso, es que se notan demasiado los repentinos y artificiosos costurones.

 

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