Economía / 2 de Octubre de 2015

El Presupuesto con los mismos supuestos macro errados

Prevé baja inflación, un deslizamiento del tipo de cambio oficial acotado y exportaciones creciendo.

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Vanoli aferrado al BCRA. Contracción del gasto y bache fiscal sin financiamiento.

Axel Kicillof presentó ante el Congreso el proyecto de Presupuesto 2016. Si bien se trata de una herramienta de política económica, una vez más pierde relevancia ya que la lógica con la cual se elabora lo priva de su verdadero fin. Como viene ocurriendo en los últimos años, el Presupuesto se elabora con el objetivo de mostrar superávit primario. Por lo tanto, con supuestos macroeconómicos voluntaristas (baja inflación, un deslizamiento del tipo de cambio oficial acotado y exportaciones creciendo) se obtiene un nivel de recaudación aceptable- Que requiere una expansión de las erogaciones primarias acotada (lo que implica que no se incluyan incrementos de salarios y asignaciones familiares). Esta vez sincera un cierre fiscal mucho menos favorable que el previsto en el Presupuesto anterior: se estima un déficit primario genuino (sin utilidades del Banco Central) de 2,7% del PBI, por debajo del rojo de 1,1% del PBI previsto en el 2015. Para 2016 se estima un nuevo déficit financiero, lo cual revela que pese a que se prevé una política fiscal contractiva (gastos creciendo por debajo de los ingresos), cada vez es más difícil mostrar cuentas públicas balanceadas.
El proyecto estima un crecimiento del nivel de actividad del 3%, una inflación oficial que se desacelera (+10,4% entre diciembre 2016/2015), un incremento moderado del tipo de cambio (+16% promedio anual), crecimiento de las exportaciones (+6%) y un superávit comercial de US$ 4.000 millones. Con estas hipótesis, la recaudación treparía 25,7%.
Ajuste anticipado. En política fiscal, lo que el Presupuesto trasluce es un ajuste. No contempla incrementos en salarios y asignaciones familiares y solo módicos aumentos en transferencias corrientes y gastos de capital (+11%), lo que ubicaría a la expansión del gasto primario (+17%) por debajo de la dinámica de los recursos (+21,4%). En la práctica ocurrirá lo contrario: los gastos crecen a un mayor ritmo que los ingresos profundizando el déficit fiscal.
Según nuestras estimaciones, el gasto primario crecería casi 40% este año, por lo que el ajuste para el 2016 sería mayor, ya que las erogaciones primarias previstas solo treparían el 8% nominal respecto del gasto efectivo de este año. El Presupuesto 2016 nuevamente incurrirá en un rojo financiero de $ 97.700 millones (-1,4% del PBI). El panorama es aún más sombrío si se excluyen las utilidades del BCRA por $ 68.800 millones. En este caso, el resultado primario se tornaría deficitario en $ 57.700 millones (-0,9% del PBI) en tanto que el déficit financiero genuino se profundizará a $ 163.000 millones (-2,5% del PBI). Del total de amortizaciones previstas, el 61% corresponde a vencimientos con dependencias públicas (ANSES y Banco Central), lo cual facilita su repago.
En lo que respecta a la deuda contraída con otros organismos, en 2016 se estima cancelar amortizaciones con el Club de París por $ 19.700 millones (US$ 1.860 millones).

 

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