Personajes / 6 de Octubre de 2015

Darío Sztajnszrajber: “No me preocupa un Macri presidente”

Filósofo y ensayista, admira a Tomás Abraham y brega por sacar a la filosofía del claustro. Vocación por la ficción y lamentos mundanos.

PERFIL. Es fanático de Estudiantes de La Plata, hace teatro con su mujer, tiene tres hijos de dos matrimonios distintos y un hermano periodista de policiales, Mauro Szeta.

Es, tal vez, el filósofo con la agenda más complicada del mundo. Obra de teatro, programa de televisión, columna en radio Metro, giras por el Interior, libro, clases universitarias y clases abiertas en el Centro Cultural Konex en las que se anotan hasta 500 personas. Darío Sztajnszrajber, apellido tan difícil de escribir como de pronunciar (shtain-shraiber), 47 años, tres hijos de dos matrimonios diferentes, hermano del periodista de policiales Mauro Szeta, fanático de Estudiantes de la Plata, no para. Su caballera rubia, en general peinada en una colita tirante, empezó a asomar en 2011 en “Mentira la verdad”, el programa de divulgación de Canal Encuentro donde aborda grandes temas como el amor, la angustia, lo religioso y lo femenino con un estilo de “filosofía a martillazos”, entremezclado con escenas de ficción. Luego llegó la obra de teatro “Desencajados”, en la que comparte escenario con su mujer, la música Lucrecia Pinto, y el libro “¿Para qué sirve la filosofía? (Pequeño tratado sobre la demolición)”, publicado por Planeta.
Noticias: Hace un tiempo lo escuché decir que la filosofía había muerto. ¿Entonces estudiar filosofía es como estudiar latín?
Darío Sztajnszrajber: No, claramente no. Lo que murió es la filosofía que se erige como un acceso verdadero a la realidad. No le creo a una filosofía que me habla en nombre de la verdad como no le creo a una religión que me habla en nombre de Dios. Entiendo que la filosofía es un ejercicio de deconstrucción permanente. Es salir a cuestionar a todos los que hablan en nombre de la verdad.
Noticias: ¿Fue su primera carrera?
Sztajnszrajber: Me anoté para Letras y al toque cursé con Tomás Abraham. Él fue una influencia muy importante y ahí me cambié a Filosofía. Pero es un tema vocacional que me viene desde hace mucho. De chiquito estudié en un colegio religioso sefaradí donde los temas existenciales estaban todo el tiempo presentes. Me peleé enormemente con la dogmática religiosa, pero agradezco haber estudiado en un colegio así porque me habilitó temas que luego continué con la filosofía.
Noticias: ¿Qué dijeron sus padres cuando les dijo que iba a estudiar Filosofía?
Sztajnszrajber: En principio fue el impacto de lo extraño. De preguntarse, ¿a qué se dedica un filósofo? Pero casi con inocencia. Además recién era el fin de la dictadura. Filosofía y Letras sonaba a medio subversivo. Después estudié teatro, poesía. Siempre hice otras cosas que le dieron un tinte al tipo de filosofía que hago: hago de la filosofía algo teatral. Creo que la filosofía tiene mucho de puesta.
Noticias: Recién nombraba a Tomás Abraham. ¿Diría que hay una filosofía argentina?
Sztajnszrajber: Me cuesta. Me cuesta pensar en términos de nacionalidades cerradas. Ha habido en Latinoamérica un fuerte movimiento para tratar de fundar una filosofía latinoamericanista. Yo sigo entendiendo el tema de lo autóctono como entrecruzamiento. Milito la idea de la mixtura, de la hibridación. Hay filósofos argentinos, que no es lo mismo que decir que hay una filosofía argentina. Por otro lado, somos pocos filósofos, tenemos un deber gremial de defendernos entre todos. Me interesan los que pudieron salir de la cosa encajetada o del claustro cerrado y sacar a la filosofía afuera. Tomás Abraham me parece fascinante, me encanta Ricardo Forster, cómo toma grandes líneas de la filosofía para interpretar la coyuntura, Diana Maffía es brillante. Me gusta mucho lo que hace José Pablo Feinmann, me gusta cómo piensa Santiago Kovadloff.
Noticias: ¿Le molesta el mote de filósofo kirchnerista?
Sztajnszrajber: Me han dicho filósofo kirchnerista y filósofo bilardista porque soy hincha de Estudiantes de La Plata y profeso el bilardismo. Hago público mi apoyo al modelo de país que se inauguró con los gobiernos kirchneristas, pero no tengo una relación con la práctica política constante, no soy un militante clásico. Me siento un emergente de muchas de las políticas de este Gobierno. Todo lo que hago hoy surge en Canal Encuentro y Canal Encuentro ha sido una decisión política.
Noticias: ¿Le preocupa la posibilidad de un Macri presidente?
Sztajnszrajber: No. No le tengo miedo a la democracia, le tengo miedo a la tiranía. Dentro de la democracia se gana, se pierde, se da pelea. Lo más lindo que tiene la política es esa pelea permanente, con reglas claras.
Noticias: ¿Qué preguntas no lo dejan dormir?
Sztajnszrajber: La que todavía no me deja dormir es por qué perdimos la final del Mundial contra Alemania. Por qué Rodrigo Palacio no fue por abajo. No me dejan dormir cuestiones bien mundanas y cotidianas de mi día a día. No estoy las 24 horas haciendo filosofía ni quiero. No hago filosofía con mis hijos, soy padre con ellos. Me desvela la enfermedad de uno de mis hijos. Lamentablemente la filosofía se convirtió en un trabajo, en una profesión. Puedo tomar distancia.
Noticias: ¿Cómo surgió la idea de trabajar junto a su pareja en el teatro?
Sztajnszrajber: Se dio porque entre los distintos proyectos que empecé a trabajar salió rápidamente el cruce con otros géneros. La música es para mí siempre algo muy vivo y Lucrecia es música. Nos propusieron hacer un espectáculo en donde yo hablara de filosofía y ella cantara y salió muy bien. Hace cuatro años que hago la obra, es un trabajo para nosotros. Del mismo modo que puedo trabajar con amigos, puedo trabajar con mi pareja.
Noticias: ¿Qué va a buscar la gente a sus clases?
Sztajnszrajber: Hay de todo. No creo que tenga nada que ver con la autoayuda porque la autoayuda provee respuestas y lo que yo hago es todo lo contrario. Nadie que vea un programa de “Mentira la verdad” o venga a una clase mía va a tranquilizar su espíritu, que es básicamente el negocio de la autoayuda.
Noticias: ¿Entonces van a angustiarse?
Sztajnszrajber: Tampoco. No creo que nadie la pase mal. Hay una idea de la libertad ligada a un optimismo ingenuo que no corre. No todo el mundo se copa con la filosofía y el que se copa es porque esa trama de buen funcionamiento de la cotidianidad le hizo una fisura. La gente que viene a la filosofía es gente “fisurada”, entre comillas, ¡por favor! Porque algo se les destrabó, hay algo en esa especie de Susanita existencial donde todo encaja en el lugar que tiene que encajar que se destrabó. Entonces se empezó a caer.
Noticias: Hace años también da clases en el CBC. ¿Cómo lo miran los alumnos ahora que también sale en la tele?
Sztajnszrajber: La novedad es que hoy entro al CBC y tres cuartas partes del aula ya me conoce porque me han visto o porque en el secundario han trabajo con los videos de “Mentira la verdad”. Eso me da la tranquilidad de que te van a escuchar, que es el gran karma del docente. Me abrió mucho público nuevo la columna que hago en el programa de Sebastián Wainraichen “Metro y Medio”, que no es la misma gente que ve necesariamente Encuentro.
Noticias: ¿Le interesaría escribir ficción?
Sztajnszrajber: Mi primera vocación es la escritura y es lo que más me gusta hacer de todo. Hay mucha ficción en mi libro y también en el programa.
Noticias: ¿A qué autores suele recurrir?
Sztajnszrajber: Soy de la generación de los ´80, que en el secundario cursó una literatura pedorra que no me interesaba nada. Me gusta la ficción, me gustaría tener más tiempo para leer. El último autor que me deslumbró fue Michel Houellebecq porque tiene una interesante descripción de la decadencia. A mí la decadencia me interesa mucho como temática.
Noticias: ¿Cómo se sale del camino de la obediencia?
Sztajnszrajber: Hay un trabajo de conciencia crítica que cualquiera puede hacer. Me peleo contra los que cuestionan la posibilidad de una popularización de la filosofía, los que dicen que una persona que está 14 horas trabajando no tiene tiempo para hacer filosofía. Creo que es al revés: esa enajenación permanente le abre la posibilidad de que surja la pregunta por el sentido. La filosofía provee posibilidades de rebelión. Con la mente podemos llegar a posturas muy extremas y después estamos negociando todo el tiempo. Todos somos conscientes de lo que es la explotación y a la vez vivimos en un sistema capitalista. En algún punto tenemos mucha conciencia y al mismo tiempo nos hacemos muy los boludos.
Noticias: ¿Lo percibe en situaciones concretas?
Sztajnszrajber: Sí, me pasó con mi hija cuando era chica. Íbamos caminando a la mañana como locos para el colegio y en un momento frena y se queda mirando a un tipo que dormía en la calle. La sensación era que era algo para no ser mirado. La filosofía habilita esa mirada. Tiene que ver con la mirada del niño porque el niño interrumpe el sentido unilineal de las cosas y mete la nariz donde no se debe.

 

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