Clásica / 6 de Octubre de 2015

Don Carlo, impacto y suntuosidad en el Colón

Don Carlo, de Giuseppe Verdi. Con José Bros, Tamar Iveri, Béatrice Uria-Monzon, Fabián Veloz, Alexander Vinogradov, y elenco. Régie: Eugenio Zanetti. Dirección musical: Ira Levin. Temporada Lírica del Teatro Colón.

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★★★ Don Carlo, la monumental ópera de Verdi inspirada en el drama de Schiller, regresó al escenario del Colón en la versión en cuatro actos de 1884, la más difundida de las diversas revisiones que la obra atravesó.
La puesta de Eugenio Zanetti fue visualmente fastuosa, con una espectacular escenografía y un atractivo vestuario, diseñados por él mismo. Las escenas de masas, como el “Auto de fe”, resultaron impactantes, aunque ese efecto fue más decorativo que dramático. El despliegue fue imponente, pero no siempre logró constituirse en una herramienta convincente para el desarrollo de la trama.
Entre los cantantes, sobresalió el barítono Fabián Veloz, un Marqués de Posa conmovedor, de voz aterciopelada, emisión natural y expresivo fraseo. También el bajo Alexander Vinogradov, como Felipe II, exhibió notables dotes vocales y transmitió convincentemente la complejidad emocional de su personaje. José Bros (Don Carlo) tuvo un comienzo titubeante, pero mejoró su desempeño durante el transcurso de la función. Algo similar sucedió con Tamar Iveri (Elisabetta), que, pese a ciertos problemas de emisión en los primeros actos, cantó espléndidamente su aria “Tu che le vanità”. Béatrice Uria-Monzon, por su parte, le aportó elegancia y distinción a su Princesa de Eboli, con un dominio técnico que le permitió optimizar con eficacia sus recursos vocales.
Ira Levin realizó una sólida tarea de concertación, alcanzando un apropiado equilibrio entre el foso y las voces. La orquesta, al igual que el coro, tuvo un desempeño impecable, aunque el lirismo y la expresividad fueron administrados con cierta cautela. El gran drama verdiano sonó pulcro, pero distante, en una producción en la que la emoción pareció que había faltado a la cita.

 

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