Cultura / 8 de Octubre de 2015

Samanta Schweblin, la chica que todos leen

Es autora de cuentos inquietantes, entre la angustia y el terror. Cada día más gente la descubre y se vuelve fanática.

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Vive en Berlín con su pareja. Tiene 37 años y ya ganó los más prestigiosos premios literarios en español. Está traducida a 13 idiomas.

Es una de las escritoras más interesantes de la literatura argentina actual. A los 24 años, Samanta Schweblin ganó su primer premio, publicó su primer libro e inició una carrera en la escritura sólida y muy personal.
Es, esencialmente, autora de cuentos, historias inquietantes donde el terror, la irrealidad y la locura entrecruzan tensiones para crear un clima en el que cualquier cosa puede pasar.
En su breve trayectoria (tiene sólo 37 años) ha ganado algunas de las más prestigiosas distinciones literarias: el premio del Fondo Nacional de las Artes por la colección de relatos “El núcleo del disturbio”, el premio Casa de las Américas por “Pájaros en la boca” y el más reciente, uno de los más preciados galardones en lengua hispana, el Ribera del Duero, por “Siete casas vacías” (Páginas de Espuma), su último libro. Además, el año pasado, su única novela “Distancia de rescate” (Random House) fue elegida Libro del Año en la encuesta que la editorial Eterna Cadencia realiza entre críticos y escritores.
Una beca para dedicarse de lleno a su literatura la instaló hace un tiempo en Berlín. Hoy tiene residencia fija en la capital de Alemania porque su pareja, mientras ella cumplía su beca, abrió un bar que con el tiempo se convirtió en lugar de reunión de la comunidad latina. Desde allí comanda las obligaciones públicas de una profesión que eligió por su cualidad esencialmente íntima y personal. De cómo se lleva con el éxito y de sus miedos y obsesiones habló en esta entrevista con NOTICIAS.
Noticias: En sus textos, las relaciones familiares, en especial el vínculo madre e hija, son muy angustiantes.
Samanta Schweblin: Es un lazo que me resulta muy interesante. Muchos se sorprenden porque yo no tengo hijos. En este lazo, por más amoroso que sea, por más buena voluntad que uno tenga, siempre hay dolor y daños. Formar al otro, también en recortarlo y limitarlo.
Noticias: Sus libros se leen cada vez más, ¿está preparada para tener éxito?
Schweblin: Me encanta tu pregunta. Nunca nadie me la hizo. Esto es lo que me gusta y hacer lo que a uno le gusta es un privilegio que muy pocos tienen. Eso tiene un precio. Las entrevistas, por ejemplo, me cuestan muchísimo. Pero supongo que el oficio hace que uno se vaya acostumbrando. Soy muy tímida. Ha requerido un esfuerzo enorme de mí esta exposición. Cuando yo era chica no hablaba. No es que hablaba poco, no hablaba.
Noticias: ¿En la familia o en el colegio?
Schweblin: En la familia sí; pero en el colegio, si una profesora me preguntaba algo, yo no le contestaba. Y como no hablaba, escribía. Era mi manera de aprender las palabras y poder controlarlas. Tenía un problema entre la vergüenza y el no poder dominar lo que de verdad quería decir. Clarice Lispector escribió: “Las palabras son mi dominio sobre el mundo”. Porque las puedo escribir, las puedo dominar y las puedo sostener como a mí me gustan. En lo oral todo se me desarma. Y es una fatalidad porque siento que no estoy a la altura de mis libros. Para presentar “Siete casas vacías”, por la importancia que tiene el premio Ribera del Duero en España, hice una gira de 12 días, donde visité 8 ciudades y di un promedio de 12 entrevistas por día. Estamos hablando de unas 140 entrevistas. Radio, televisión, diarios, blogs. Fue devastador. En la mitad de la gira me quería morir. ¿Cómo respondés 140 veces lo mismo? No tengo oficio para eso. Me pongo muy nerviosa.
Noticias: Además, usted dicta talleres literarios, ¿eso quiere decir que todavía no vive por completo de sus libros?
Schweblin: Todavía no. Además me gustan los talleres. Me obligan a resolver problemas que en mi literatura no resolvería nunca.
Noticias: Sus cuentos producen miedo y angustia. La sensación de que algo malo va a ocurrir.
Schweblin: Para mí es fundamental la tensión. Yo encuentro una historia cuando encuentro esa tensión. La tensión es un pacto, un compromiso entre el lector y el narrador. Es una sensación muy vital cuando leo, entonces la busco en mi propia escritura.
Noticias: ¿Qué cosas le producen a usted miedo?
Schweblin: La pérdida. La incomunicación. Es casi imposible decirle al otro exactamente lo que sentís. Siempre llega deformado el mensaje. Por otro lado, hay una necesidad insaciable de conectar. El tiempo también es un gran problema en mi vida. Tengo un rollo con la pérdida de tiempo, con tratar de sacarle lo máximo al tiempo, e incluso a veces me hace perder mucho más tiempo que el que creo que gano. Por ejemplo, en las fotos de todos mis cumpleaños, entre los 2 y los 8 años, salgo llorando.

Seguí a Adriana en Twitter: @lorusso10

 

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