Teatro / 11 de octubre de 2015

Mezcla de realidad y ficción

“Noche de estreno” de John Cassavetes. Dirección de Ivo van Hove. Teatro San Martín, Av. Corrientes 1530.

Por

EXTENSIÓN DE LA VIDA. El director expone los mínimos gestos de los intérpretes o los conflictos que se desatan.

★★★★ Una de las visitas más esperadas del décimo Festival Internacional de Buenos Aires fue la del director belga Ivo van Hove con la compañía holandesa Toneelgroep de Amsterdam. Responsable de la versión operística de “Brokeback mountain”, en el madrileño Teatro Real, el también regisseur, es conocido por intervenir los personajes de clásicos emblemáticos como “Un tranvía llamado deseo” de Tennessee Williams o “El misántropo” de Molière. Por eso, generó mucha expectativa el traslado a las tablas de la película “Opening night” del cineasta John Cassavetes, rodada en 1977, con Gena Rowlands y Ben Gazzara.
Myrtle, una actriz madura, no se identifica con el personaje de la obra que ensaya y atraviesa un momento conflictivo. Así, desde Maurice, su ex marido y coprotagonista, el director implacable que trata de seducirla, David, un productor que anhela llevar a buen término el viaje, hasta Sarah (visceral Chris Nietvelt), la dramaturga que intenta defender su criatura a capa y espada, serán sus sobresaltados interlocutores mientras los límites entre bambalinas, escenario, y la misma platea, poblada de espectadores, queden abolidos.
Tras ser testigo involuntaria de la muerte accidental de Nancy, una admiradora adolescente, el temperamento de la protagonista se enrarece aún más, no sólo por la ansiedad que le genera la aparición de la figura fantasmagórica de esta muchacha, se suma además la angustia que le provoca el paso del tiempo y el desgastado vínculo con el resto del elenco.
En tiempos donde vivimos condicionados a estar pendientes de las pantallas de los celulares y las redes sociales, Ivo van Hove, exacerba esa incesante voracidad visual. Bajo implacables primeros planos de cámaras de video, que escrutan todo el desarrollo de la trama y, multiplicados en pantallas, mezcla realidad y ficción, expone los mínimos gestos de los intérpretes o los conflictos que se desatan, como cuando traslada la acción hacia el mismísimo hall del teatro. Esto enseña que, aunque no parezca, el espacio escénico puede ser una extensión de la vida.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *