Cultura / 18 de Octubre de 2015

Nuevo centro de exhibiciones con aire europeo

Con el nombre “La Abadía” se incorpora a la movida cultural un edificio de los benedictinos.

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Todos aquellos que alguna vez hayan admirado el antiguo edificio y parque de la orden de los benedictinos en Belgrano -puede verse desde la avenida Luis María Campos a la altura de Gorostiaga, sobre la barranca- ahora tendrán la oportunidad de visitar el predio, recientemente inaugurado como centro cultural. Después de muchos años sin función específica, “La Abadía” (tal como se la conocerá a partir de ahora) abrirá sus puertas a todo el público. La idea surgió de la comunidad religiosa Familia Sodálite, y llevó varios meses poner en valor los 5000 m2. del complejo.
La inauguración oficial será a fines de octubre con la exposición “Tierra de encuentros, cielos y colores de Sudamérica hoy y ayer”, pero el lugar ya fue escenario, durante este año, de importantes eventos; entre ellos, un desfile del diseñador Fabián Zitta y el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA), para el que se cedieron generosamente las instalaciones.
Según explican los directivos del flamante Centro Cultural de Arte y Estudios Latinoamericanos la principal intención es significar un aporte para la cultura del país. En el futuro, La Abadía funcionará como centro de exhibiciones, conferencias, cursos, talleres, cine debates, foros y conciertos. Hoy alberga parte de la colección internacional del Museo Riva-Agüero (Perú) y en noviembre será sede de la Feria del Libro Antiguo. También funcionará allí una orquesta infantil y un Centro de Estudios de Cultura Latinoamericana, un espacio de pensamiento y debate sobre distintos aspectos del continente hispano, que tendrá su propia biblioteca.
“Será un espacio abierto de diálogo, reflexión y exposición de la identidad y la cultura latinoamericana, un espacio de encuentro armónico”, dice el Director de Relaciones Públicas e Institucionales de La Abadía, Guillermo Alonso (ex titular del Museo de Bellas Artes). Un ámbito de desarrollo de la “cultura del encuentro” en la que puedan convivir distintas miradas del mundo.
Historia. La Abadía comenzó a construirse en 1924 como un proyecto del Presbítero Eleuterio González, uno de los primeros seis monjes benedictinos que habitaron el país desde principios de siglo. La construcción duró 60 años. Las celdas fueron habitadas por novicios, hermanos y sacerdotes de la orden y, desde 1976 hasta el 2000, se abrieron al público como residencia de estudiantes del interior. Luego el predio quedó sin uso hasta el año pasado en que fue la sede de Casa FOA.

 

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