Personajes / 19 de octubre de 2015

Cristian “Nik” Dzwonik: “Las críticas me hicieron grande”

Lanzó el libro de humor político “Para todos y todas”. El marketing imparable de Gaturro, trabajar con Lanata y afinidad con Tinelli.

Cristian Dzwonik es Nik como bien saben, por lo menos, quienes así lo llaman desde chico. Pero lo que, sin dudas, todo el gatumundo sabe es que es el gatuinventor de un gatupersonaje llamado Gaturro, que le ganó la batalla a las siete vidas, goza de excelente salud y continúa reproduciéndose desde su aparición en el diario La Nación hace 20 años: libros y libros (es largo, está en Wikipedia), traducciones a diez idiomas, revista, sitio web, teatro, comedia musical, cine, muñequitos, útiles escolares, calzoncillos y, por qué no algún día, su propio Lego y hasta un parque temático. No hay límites en el universo Nik.
“Estoy seguro de tener raíces judías y lo estoy investigando. Con el apellido, la cara y los anteojitos que tengo, por mi forma de ser y de pensar, me llaman desde siempre a dar charlas en la universidad de Tel Aviv, tengo muchos amigos de esa colectividad y me llevo muy bien con esa cultura”, dice Nik, hijo de padres ingenieros, dos hermanos menores (Laura, médica; Hernán, diseñador de imagen y sonido) y criado en Parque Avellaneda, al sur de Capital Federal. Los abuelos paternos vinieron de Ucrania con lo puesto y, para socializar, concurrían a una iglesia metodista de barrio: ahí el papá conoció a la mamá y ahí el pequeño Nik iba a jugar al fútbol pero no a la misa porque se aburría. “Nunca fui religioso”, dice.
Los tres hermanos son egresados del Colegio Nacional Buenos Aires, del cual el mayor guarda un buen recuerdo con algo de reserva: “Me ayudó mucho en mi carrera, a pensar, a conceptualizar, a participar. Pero no me gusta ese halo de elite, de Illuminati”, dice.
Noticias: ¿Era popular en el colegio?
Nik: No. Era, como ahora, tímido, siempre estaba dibujando. En Dibujo siempre tuve diez. Me iba bien en Arte, Matemática, Historia y Geografía. Me costaba Educación Física, Lengua, Química y Física. Pero no me llevé materias.
Noticias: ¿Tuvo como compañeros a Martín Lousteau y Axel Kicillof?
Nik: Lousteau es un año más chico y Kicillof, dos, pero los conocí, eran populares e inteligentes. También Aníbal Ibarra es del Colegio, pero más grande, fue preceptor y nos cruzamos en algún partido de futbol.
Noticias: ¿Fue uno de los primeros en tener una Mac?
Nik: Sí. Desde chico me gusta la tecnología y la computación, y tuve la suerte de tener amigos con computadoras. Mis abuelos eran muy pobres y mis viejos fueron de a poco hacia una clase media de profesionales. Tuve una infancia linda pero jugaba con cajones de manzana y arena que usaba mi abuelo, nada que ver con mis hijas que tienen iPhone y tablet. En la Facultad de Diseño Gráfico, tenía un amigo con la Mac con la que trabajábamos juntos. Tener una era revolucionario en esa época. Cuando empecé a hacer mis primeros trabajos, me pude comprar la mía.
A los once años empezó en la escuela de Carlos Garaycochea y a los 14 publicó su primer dibujo en la revista Patoruzú. Dos años después trabajaba en Muy interesante, de García Ferré, medio al que le siguió el diario El Cronista, donde tenía de jefe a Orlando Barone: “Sí, el que hoy me critica por “6,7,8”, mirá lo que son las vueltas de la vida. Es el mismo que me decía que era un genio y que me iba a ir bárbaro”.
Noticias: ¿Quiénes son sus amigos?
Nik: Tengo de todas las épocas: de la primaria, secundaria y la facultad. Del diario La Nación, donde estoy desde hace 25 años. Y de la vida, todos distintos. Soy amigo de Milo Lockett y del “Pelado” Almeyda. Claro, soy muy hincha de River. Colaboro con la fundación River, la de Boca…
Noticias: ¿Con la de Boca también?
Nik: Sí, me gusta ayudar.
Noticias: ¿Cómo llega a La Nación?
Nik: Se interesaron por las carpetas que llevaba. Siempre pienso en lo que necesita cada empresa. El error es ir con una carpeta con las necesidades de uno y no con lo que otro necesita. A La Nación le faltaba humor con más fuerza. Empecé haciendo algo una vez por semana y en seguida fueron dos veces, tres y así.
Noticias: ¿Qué hacía?
Nik: Chistes de actualidad donde ya aparecía un gatito dando vueltas. Era como mi sello, así como Landrú dibujaba uno, flaquito, yo también tenía uno, sin nombre. Creo en los íconos que tenés que crear, son tu firma y lo que te hace reconocible.
Noticias: ¿Tuvo y tiene gatos?
Nik: Me crié con gatas y gatos, perros y perras. Tuvimos una gata muchísimos años, bastante parecida a Gaturro. Ahora no tengo porque vivo en un departamento. Si volviera a vivir en casa tendría muchos.
Noticias: ¿En qué piensa primero cuando hace una tira?
Nik: A veces podés empezar garabateando algo y eso te dispara. Pero, en general, lo primero es la idea y el remate, de atrás para adelante.
Noticias: ¿Por qué explotó Gaturro?
Nik: Siempre me gustó mucho trabajar para chicos. Aunque empecé haciendo humor de actualidad, en paralelo trabajaba para editoriales infantiles como Kapelusz. Pero no me gusta el infantilismo. Les hablo a los chicos pero puede leerlo alguien grande también. Hay un fenómeno de transmisión de padres a chicos. Es una tira muy gráfica, muy visual, distinta de lo que había en Latinoamérica, donde cada palabra acompaña a cada dibujo, juego con las palabras como si fueran formas y trato de tirar hacia arriba. Empecé despacio, subiendo de a poco y sostenido. No es que explotó de un día para otro como “Violetta”. Es un personaje con futuro, puedo pensarlo de aquí a diez años, como fue Mafalda. Mis objetivos son cortitos y van sumándose.
Noticias: ¿No está aburrido de Gaturro?
Nik: No, no me aburre. Voy a seguir porque todavía tiene mucho para dar, me sigue divirtiendo, la tira está en constante evolución. En paralelo estoy diseñando otro pero no puedo contar porque lo estoy haciendo con una compañía muy grande. Los personajes no se piensan desde lo formal, desde el dibujo. Tenés que tener el concepto. No importa que sea una esponja, una banana o una botella con patitas. Importa lo que vas a decir y después aparece la forma.
Noticias: ¿Cómo llegó al programa “Periodismo para todos” (El Trece)?
Nik: Jorge Lanata me convocó porque quería renovar algunas cosas del programa, quería un “refresh”. La verdad es que yo quería ir retirándome del humor político. Gaturro va a quedar y es el futuro, todo el humor de actualidad se muere. Pero a la vez, la coyuntura tiene una fuerza en el día impresionante y ni que hablar en un programa como el de Lanata, que es un Tato Bores de la actualidad. Acabo de sacar el libro “Para todos y todas”, con prólogo de Lanata, con cosas que hice desde Menem, De la Rúa y los Kirchner, es un mix. Siento afinidad con Lanata y Tinelli porque en lo suyo, y yo modestamente en el humor gráfico, somos personas que nos gusta lo que hacemos. Si te gusta y le ponés mucha fuerza, en el largo plazo hay frutos.
Noticias: ¿Qué pasó con la imagen que subió a las redes sociales por la marcha #NiUnaMenos? Fue muy criticada.
Nik: Estaba de viaje y entré tarde a la campaña. Entonces alguien tomó una Ágatha original (la gatita amiga de Gaturro), con su vestidito, carterita, moño enorme y me lo mandó con el #NiUnaMenos y lo retuiteé. Después se armó una polémica con que Ágatha estaba maquillada y con tacos. Bueno, la verdad es que es así el personaje, aunque entiendo que los que no conocen a Ágatha pudieron pensar que era una burla.
Noticias: ¿Por qué hay tanta gente que no lo quiere?
Nik: ¿Por qué hay gente que no quiere a Lanata, por ejemplo? Cuando tenés éxito te critican. A Lanata lo critican porque tiene 20 puntos de rating, pero si hiciera uno, no sé si lo criticarían tanto. Si yo hiciera exactamente lo mismo, pero Gaturro no vendiera ni tuviera 15 millones de usuarios en Mundogaturro.com, supongo que nadie diría nada.
Noticias: ¿Pero no salió a contestar las acusaciones de plagio?
Nik: Sí, lo hice un par de veces con un blog hecho por estudiantes universitarios donde se ve que todos los humoristas gráficos, personas del cine, la televisión, la literatura, cuando producen mucho siempre terminan con algunas cosas parecidas entre sí. Esto pasa todo el tiempo. Me hace gracia ver a otros humoristas que, si hacen el mismo chiste, se abrazan y se dicen “genio”; pero si le pasa a uno que por lo que sea en estos últimos años quedó del otro lado de la grieta, te apuntan con todos los dardos. Ya entendí que es un sistema. Lanata, Tinelli, Lockett tienen exactamente el mismo problema. Milo se metió con el establishment del arte y entonces no lo quieren. ¿Pero es malo? No, es genial, me encanta lo que hace. Si hay un par de galeristas que creen que les rompe el negocio del arte porque abarata la obra, eso no amerita que se lo critique.
Noticias: ¿Está en pareja?
Nik: Sí, desde hace tres años, con Pilar. Tengo dos hijas, de mi matrimonio de doce años con Laura: Mia, de 8, y Ema, de 5. Desde los 18, siempre en pareja largas, no tuve períodos de soledad. Me gustan las personas inteligentes, con ganas de hacer cosas nuevas, inquietas y me gusta que participen conmigo. Creo que se terminan enganchando porque las contagio; es muy divertido, mi oficina es Gaturrolandia, llena de legos, juguetes, libros, colores, no me aburro. No me doy cuenta si trabajo mucho. Confucio decía algo así, no es exacto: tengo el mejor trabajo del mundo, hago lo que quiero. No tenés estrés, no te envejece.
Noticias: Hay gente que hace lo que le gusta pero no le va tan bien como a usted, que maneja muy bien los negocios.
Nik: Sí. Yo no era una persona con mirada comercial ni marketinera. Eso me lo dieron los años, estar en contacto con el que lee, entender qué necesita el otro, la empatía. Y si te gusta a vos, seguramente les va a gustar a los demás. No hace falta ser una mente comercial para que tu producto sea comercial. Tenés que tener un producto bueno y así vas a encontrar gente que te ayude. Las críticas me hicieron crecer, más que los elogios, pero las fundadas. A las infundadas las reconozco inmediatamente. Pero hasta esas críticas me ayudaron a crecer, a entender que el mundo es así. Y esas críticas te dan publicidad gratis, te ayudan a difundir, me hicieron grande.
Noticias: Cuando se encuentra con sus compañeros del colegio, ¿qué le dicen? ¿Auguraban su crecimiento profesional?
Nik: Como me veían todo el tiempo dibujando, decían: “No nos hagamos amigos de Nik que después, de grande, nos va a venir a pedir plata”.

 

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