Política / 25 de octubre de 2015

Ballotage: ¿Y ahora dónde está el piloto?

La segunda vuelta plantea el dilema de la gobernabilidad como eje del voto de noviembre.

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Tras la aceptación muda de Scioli de un escenario de ballotage, ya se puede analizar el escenario futuro de la Argentina, de cara al último y definitivo voto del año, el de noviembre.
Si la opción Macri no generaba confianza en la mayoría de los argentinos desde el punto de vista de la gobernabilidad, ahora parece abrirse una nueva incertidumbre, porque tampoco Scioli tiene muchas garantías para ofrecer después de esta noche muy oscura.
En el caso de Macri, el fantasma de la vieja Alianza de base radical que desembocó en el crack del 2001 asusta a los votantes que no militan en el PRO y sus aliados. Si a eso se suma la ausencia de una estructura probada en todo el país, fuera de la Capital Federal, y la adversa composición parlamentaria que tendría que pilotear Macri si llegara a la Presidencia, es claro que Cambiemos promete vértigo a quienes lo imaginen en el poder, al frente de una Argentina arrinconada por un nuevo ajuste económico que se vislumbra en el horizonte, se quiera ver o no.
Ante ese susto por la estabilidad institucional del nuevo gobierno, parecía que Scioli y el aparato del FPV tenían la carta ganadora de la continuidad, con la garantía de que desde el control continuado de los resortes del Estado podía asegurarse gobernabilidad, incluso en tiempos económicos turbulentos.
Pero la imagen que dio esta noche Scioli dista de ser la de un estadista al mando, y adelanta los nubarrones a futuro que presagiaba la interna latente entre el kirchnerismo que no baja las banderas (o que no quiere bajarse de la bandera) y el módico entorno sciolista. De aquí al 22 de noviembre, los votantes independientes tendrán que repensar sus escenarios de gobernabilidad, especialmente si se confirma la tendencia de caída de varios bastiones bonaerenses del peronismo oficialista a manos del macrismo. Ni hablar si María Eugenia “Heidi” Vidal le gana la pulseada a Aníbal Fernández, lo cual replantearía tanto el escenario imaginado por los argentinos, que habría que pensar en unos de esos momentos de cambio histórico comparables con la irrupción del alfonsinismo en la política nacional.
¿Dónde está mejor guardada la gobernabilidad, entonces? ¿En manos de un líder blando como Macri, apoyado en un incipiente e icompleto aparato? ¿O en el mando compartido del sciolismo y el kirchnerismo, ambos tambaleando sobre un aparato grande pero resquebrajado y lleno de agujeros mal tapados? Esa ecuación deberá ser resuelta en menos de un mes, por millones de votantes indecisos que se pasaron todo el año sufragando por el mal menor.

*Editor Ejecutivo de NOTICIAS.

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