Cultura / 4 de noviembre de 2015

Ciclo de Música Contemporánea: estrellas de la vanguardia

Una ópera nacional y un concierto cuántico en la XIX edición del festival. Teoría y praxis.

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Con varios platos fuertes y una programación ecléctica, el Ciclo de Conciertos de Música contemporánea, que este año llega a la edición 19, exhibe durante todo noviembre, su buena salud a un año a cumplir dos décadas de actividad en el Teatro San Martín.
Este año de destaca la presencia del compositor y artista visual japonés Ryoji Ikeda, que presentará, en calidad de estreno sudamericano, “Superposition”. Ikeda es considerado el artista electrónico más importante del momento y visita por primera vez nuestro país para presentar una compleja obra de música e imágenes que se involucra con los conceptos cuánticos.
Por otro lado, los argentinos Sebastián Rivas (compositor) y Esteban Buch (escritor y musicólogo) estrenarán “Aliados”, una ópera que se involucra con la historia reciente, a partir de la visita que Margaret Tathcher le hiciera al dictador chileno Augusto Pinochet en 1999. La música fue escrita para la inusual formación de cinco voces solistas y ensamble de violín, guitarra eléctrica, clarinete bajo, trombón, piano y percusión.
También se destacan las interpretaciones de “Sur Incises”, de Pierre Boulez, y “Trans”, pieza de teatro musical de Stockhausen, más la reposición de “For Phillip Gustom”, de Morton Feldman, estrenada diez años atrás en el Colón, de cinco horas de duración.
También habrá espectáculos con entrada libre y gratuita, como “Le voci Sottoveto”, con obras renacentistas y del Siglo XX de Berio, Dowland, Gesualdo, Gibbons, Tallis y Sciarrino, concebido y dirigido por Lucas Urdampilleta, el domingo 8 de Noviembre, a las 19, en el Centro de Arte Experimental de la Unsam (Sánchez de Bustamante 75), y
“El libro de los teclados: Manoury / Xenakis”, por el Ensamble Tambor Fantasma, dirigido por Bruno Lo Bianco, el domingo 29 de Noviembre, a las 18, en la Plaza Estado del Vaticano (Viamonte entre Cerrito y Libertad).
En tanto, Esteban Buch dará una “Conferencia sobre el tiempo real en la ópera del siglo XX” el miércoles 28 de noviembre, a las 18, en Fundación Proa, y en la sala lugones se proyectarán los films “KM0”, de Mario Levin, y “Montage”, registro de un concierto con obras de Helmut Lachenmann.
Una mirada microscópica. Más allá de lo variado de la propuesta, “Superposition” (estrenada en 2012), del músico y artista visual Ryoji Ikeda, se presenta como uno de los puntos más altos de este festival, no sólo por el prestigio del autor japonés, considerado hoy el compositor electrónico más importante del mundo, sino por la concepción de la obra, que se adentra e intenta representarse a partir de conceptos de la mecánica cuántica.
Por primera vez, una obra de Ikeda muestra intérpretes en escena (Stéphane Garin y Amélie Grould), los cuales actuán como operadores, conductores, observadores y examinadores, mientras todos los componentes del escenario están en un estado de superposición permanente: sonido, efectos visuales, fenómenos físicos, conceptos matemáticos, el comportamiento humano y la aleatoriedad, datos que son constantemente orquestados y desorquestados a lo largo de toda la performance.
La superposición de sonidos (que conforman una música) y de imágenes tienen que ver directamente con la ciencia que estudia el universo subatómico. Explica Ikeda: “’Superposition’ es un principio de la teoría cuántica que describe un concepto desafiante acerca la naturaleza y el comportamiento de la materia y las fuerzas a nivel subatómico. El principio de superposición afirma que, si bien no sabemos lo que el estado de cualquier objeto ‘es’, en realidad ‘es’ en todos los estados posibles simultáneamente. Según la ecuación de Schrödinger Erwin, que es lineal, una solución que tiene de representar todos los estados posibles será una combinación lineal de las soluciones para cada estado individual”.
Ikeda, nacido en Gifu (Japón) en 1976, estudió matemáticas y mecánica cuántica en su juventud: “Me convertí en un artista luego de mis estudios y de estar obsesionado por las matemáticas durante un tiempo, y en realidad es imposible explicar la mecánica cuántica a través del arte, así que esa no es la idea, pero sí la de aplicar esos conceptos a las expresiones artísticas, por eso la cantidad de sucesos simultáneos durante la exposición sonora y de imágenes, o los distintos estados de la materia al mismo tiempo. Reunirme con muchos científicos que trabajan en ese campo me inspiró a hacer esta pieza”.
Y concluye: “Yo soy básicamente un músico que compone. Me gusta el sonido porque es invisible y me gusta hacer que eso sea visible. Soy un artista, soy libre”.

 

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