Clásica / 8 de noviembre de 2015

Thatcher y Pinochet, en una ópera

“Aliados, una ópera en tiempo real”, de S. Rivas y E. Buch. Régie: M. Lombardero. Dir musical: Pablo Druker. Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea. Teatro San Martín.

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Ópera en tiempo real. Estrenada hace dos años en Francia, se presenta en el Teatro San Martín con una producción impecable.

★★★★★ En 1999, Margaret Thatcher visitó en Londres a Augusto Pinochet, por entonces detenido en la capital inglesa. En aquel encuentro, una verdadera ‘puesta en escena’ ante las cámaras de la televisión, la ex mandataria británica le dedicó unas palabras de agradecimiento al anciano dictador, a quien reconoció como un aliado durante la Guerra de Malvinas. Ese episodio fue el punto de partida para la génesis de “Aliados”, la ópera de cámara con texto de Esteban Buch y música de Sebastián Rivas (ambos argentinos radicados en Francia), que abrió una nueva edición del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea.
No es habitual que una ópera ponga el foco en personajes de la historia reciente. Resulta complejo tomar distancia de hechos cercanos en el tiempo y elaborar en base a ellos un relato convincente, por lo que no sorprende que pocos autores, como John Adams en su ópera “Nixon en China”, se hayan atrevido a hacerlo. Pero Buch y Rivas se inspiraron en aquella reunión londinense para crear no sólo una obra de impactante intensidad dramática, sino una reflexión sobre los trágicos hechos digitados por los dos protagonistas cuando ejercían el poder.
“Aliados” se estrenó hace dos años en Francia, pero resulta difícil imaginar una producción más acabada que la ofrecida en el Teatro San Martín. La estructura de la obra alterna las apariciones de Pinochet y de Thatcher con escenas de un conscripto encerrado en la sala de máquinas del Crucero General Belgrano. El contraste entre esos cuadros es el andamiaje de una pieza de enorme coherencia narrativa y poderosa teatralidad. El texto de Buch, la puesta de Lombardero y la música de Rivas (que apela a recursos electrónicos, pero que incluye también momentos de lirismo y un tango deliberadamente grotesco) conformaron una unidad compacta, tan perfecta como contundente.
En esa unidad, fueron un pilar fundamental las actuaciones de Eugenia Fuente y Leonardo Estévez, estupendos cantantes-actores, que lograron composiciones estremecedoras y plenas de matices de esos personajes en franca decadencia. Patricia De Leo, Alejandro Spies y el actor Mateo De Urquiza completaron un elenco inmejorable.
El notable trabajo del director Pablo Druker fue también esencial en el impecable resultado final, al frente de un sólido sexteto instrumental y con diseño digital realizado nada menos que en los estudios IRCAM de París.

 

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