Personajes / 18 de noviembre de 2015

Julio Chávez: “Comprendí que la SIDE somos todos”

Personifica a un asesino serial en “Signos” y en enero volverá a presentar “Yo soy mi propia mujer”. Críticas, disciplina y chimentos.

“¿Te preparo el café ahora?”, pregunta Julio Chávez desde la cocina. Es un buen anfitrión, pero cuando algo lo incomoda se le nota enseguida. Ya pasó el mal trago de posar para las fotos y tener que cambiarse la camisa. Más distendido, sirve el café y se reserva el termo y el mate. Sentado en un banquito frente a la mesa baja de su living, se prepara para una larga charla.
Hombre de valores y principios arraigados, Chávez es agudo, reflexivo, contundente. Por momentos puede parecer duro, difícil, complejo, pero también es un hombre amable y profundamente sensible. “Tengo una ternura contenida”, dice al pasar.
Perdió peso y ya no lleva la barba candado que le requirió Antonio Cruz, el asesino serial amante de la astrología que interpretó en “Signos”, el unitario de Pol-ka. Terminó de grabar, aunque el programa se emite hasta diciembre.
Su casa en un primer piso, en pleno Palermo, comunica sobriedad, belleza y armonía. Todo impecable y en orden: las películas por director, los libros de arte, teatro y ficción; los premios, los cuadros y esculturas que hizo, las plantas que cuida. Hay silencio y mucha luz natural. Nada desentona, salvo un detalle: el banderín de San Lorenzo colgado en la caja de luz. Un objeto que jamás se esperaría encontrar en la casa del señor Chávez.
Noticias: ¿Le interesa el fútbol?
Julio Chávez: Nunca me interesó y no me provoco para que me interese. Una sola vez fui a la cancha, a Defensores de Belgrano, cuando tenía once, y me mearon desde arriba. No volví. Cuando veo un partido inmediatamente me engancho. Podría ser un adicto, pero no quiero más dependencia con cosas que me despiertan pasión. Ya tengo bastante con el trabajo, actuar, pintar, escribir. El banderín me lo regaló un amigo. Tocó el timbre y me lo tiró diciendo: “A partir de ahora sos de San Lorenzo”. Como no me costaba ni le iba a ser infiel a ningún club le dije: “Bueno”. Fue tan espontáneo, tan simpático.
Noticias: ¿Le gusta o practica otro deporte?
Chávez: Miro tenis y natación y me gustan el básquet, los deportes de hielo, los artísticos, la equitación. Para cuidar mi instrumento hago yoga, pilates y trabajo aeróbico. A cierta edad se trabaja el doble para tener la mitad de resultados.
Noticias: ¿Qué le provoca acercarse a los 60?
Chávez: Descompostura. Se me desmaya el alma, me produce una profunda impresión. Si hay algo que el hombre sabe y se olvida es que se muere. Yo inevitablemente atravieso esa experiencia.
Noticias: ¿Le preocupa la muerte?
Chávez: Me la recuerdo como deber, no hay día que no me la recuerde. También me olvido y disfruto la vida con la ilusión de la inmortalidad. Sigo teniendo la ilusión, la alegría y la esperanza de la niñez.
Noticias: ¿Sigue siendo un niño?
Chávez: Muy niño, sobre todo en un encuentro con la vida que me produce alegría. Como los niños, no entré al mundo verdadero.
Noticias: ¿Tiene una buena capacidad de disfrute?
Chávez: Creo que sí. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo “Reflexiones sobre el Arte” de Matisse y cada página me quita una sonrisa. Es tan encantador alguien que piensa de una manera tan honda y simple acerca de su labor, con una generosidad tan grande, comunicando su experiencia a la humanidad. Es un placer. A veces cierro un libro y le doy un beso como muestra de agradecimiento. También estoy estudiando Historia del arte con Camila Mansilla. Estamos viendo la edad media y es un viaje, una comunión, un enorme gusto.
Noticias: Ya terminó de grabar “Signos”. ¿Conforme con el resultado?
Chávez: Mucho. “Signos” es muy exigido y exigente. Tiene una dirección extraordinaria, una puesta, una producción muy buena. Pide una estrategia de construcción de rol, tenés que decidir qué cosas metés en la parrilla de a poco. Además, tenés que ganarte al que lo ve. No es un programa fácil. Un asunto complejo y muy atractivo.
Noticias: ¿Cómo fue la convivencia en el grupo?
Chávez: Estupenda. Un equipo hermoso, una compañera divina, (Alberto) Ajaka un tipo bárbaro; trabajamos muy bien y con mucha comodidad.
Noticias: ¿La idea fue suya?
Chávez: Algo tuve que ver, pero no recuerdo cómo fue esa charla con Adrián Suar hace un año y medio o dos. Creo que metí la astrología y se armó entre los dos.
Noticias: ¿Usted diseñó la carta astral con la que se rige su personaje?
Chávez: Sí. Había que establecer dónde estaban los planetas para que hubiese una lógica, y como estudié cinco años de astrología, diseñé una carta de una persona que nació un mes y medio antes que yo.
Noticias: Se criticó mucho el parecido de “Signos” con algunas series estadounidenses, fundamentalmente con “Breaking Bad” y “Dexter”. ¿Cómo tomó esas críticas?
Chávez: Me cerré bastante a eso porque sé lo que hacemos y cómo surgió. El que sigue “Signos” no se encuentra ni con “Dexter”, que no vi, ni con “Breaking Bad”, que tampoco vi. Sí hay similitud con esa imagen de los ojos de “Breaking Bad”. Pero no somos tan idiotas para buscar eso. Y tampoco tan perfectos para no haber podido caer en esa situación donde uno dice: “¿Sabés que existe esto?”. Pasó eso, les parece eso. Sé lo que hago, cómo se construyó “Signos” y que se volvió un programa autónomo.
Noticias: ¿El rating los acompañó como esperaban?
Chávez: Tenemos un promedio de 10.5-11 puntos. Era el rating que esperaba el canal y está perfecto para un programa como este. “Esperanza mía” hace 14-15 y Tinelli, 17-20.
En enero, Chávez subirá a escena en La Plaza con “Yo soy mi propia mujer”, una obra de Doug Wright, dirigida por Agustín Alezzo donde interpreta a un coleccionista y travesti alemán que logra sobrevivir al nazismo y el comunismo. Chávez ya la había hecho hace unos años con éxito y excelentes críticas. “Cuando terminé “Red” (su anterior obra teatral) y “Signos”, me pregunté qué quería hacer y vino esta obra a mi cabeza. Una hermosa partitura, un gusto de oficio y una posibilidad de chequear cómo la interpretaría hoy”. Además protagonizará una película sobre el libro de Sergio Olguín, “Oscura monótona sangre”, dirigida por Daniel Barone. Y regresará a la televisión en 2017.
Y en abril regresa a la plástica con una nueva muestra. “Tengo una relación intensa con la plástica, aunque me cuesta insertarme y no soy legitimado de la misma manera que como actor. Voy a exponer los 57 bocetos que hice en escena en “Red”. Se llamará 57 segundos, el tiempo en el que bocetaba”.
Noticias: ¿Qué dimensión tienen el éxito y el fracaso después de 42 años de carrera?
Chávez: Sigo sintiendo alegría o tristeza. No tengo una actitud de sabiduría o de trascendencia. Cuando aparecen me quedo prendado y cuando pasan, advierto que no eran tan importantes.
Noticias: ¿El prestigio pesa o condiciona?
Chávez: En caso de tener prestigio no es porque me ocupe, quizás lo tenga como consecuencia de mi oficio, pero no me pesa. Siempre quise diferenciarme y sigo teniendo una cierta susceptibilidad del yo. Mi madre me decía: “Che, che, che, ¿quién te crees que sos?”.
Noticias: Y su padre le decía que iba a ser el mejor.
Chávez: Yo le retrucaba: “¿Pero papá, si me va mal?”. “A vos no te va a ir mal”, me respondía. Y yo: “Papá, a cualquiera le puede ir mal”. “A vos no”, insistía. Me puso un problemón.
Noticias: Asegura que la disciplina no se negocia. ¿Ese afán de perfeccionismo puede resultar abrumador?
Chávez: Tengo identidad y principios puestos ahí y la identidad no me abruma. La disciplina puede agotarme y a veces me gustaría soltar un poquito las sogas, relajarme un poco. En cuanto a los demás, no comunico una obligación de disciplina, salvo que interfiera en mi trabajo. No me meto en la metodología de nadie.
Noticias: Ni se impone al otro.
Chávez: No. Pero trabajo el fin de semana y organizo pequeños regalitos para cada programa. Pequeñas propuestas que marco en el libro con círculos. Las pongo sobre la mesa. Si el otro no trajo nada es su problema. Si veo una escena de un compañero y puedo colaborar, lo digo, sería un acto de avaricia no hacerlo. Si lo toman, lo toman, y si no, pido disculpas.
Noticias: Desde hace más de veinte años trabaja cada proyecto con su coach, Lili Popovich. ¿Por qué la necesita todavía?
Chávez: La formé para que chequeara mi trabajo. Es bueno tener una mirada de afuera, conocedora de mi instrumento y de mis problemas, que pueda advertirme cuando no estoy cumpliendo con mi propias leyes. Lili me acompaña siempre y jamás se ha ocasionado ningún problema porque ella se integra de una manera extraordinaria. Es un lugar muy bien ganado y de muy difícil reproducción. Estamos muy orgullosos.
Noticias: ¿Tiene referentes artísticos? ¿Se siente heredero de alguien?
Chávez: No diría heredero, siento que he tomado de mis maestros, Alezzo y (Augusto) Fernandes, sobre todo. De Elena Viñas y Nora Dobarro en plástica. Y de millones de otros que he leído, he marcado y he transitado muchos años con una frase de ellos en mi cabeza.
Noticias: Volviendo a la astrología. ¿Cómo es este momento astrológico suyo?
Chávez: He pasado la segunda vuelta de Saturno y estos dos años y medio últimos han sido de una profunda limpieza. Duros, dolorosos, tal vez, pero el mundo está difícil.
Noticias: ¿Es de los que se rigen por la carta natal antes de tomar una decisión o de un evento importante?
Chávez: Nunca. Para mí eso es cometer hybris (desmesura) como dicen los griegos. Prefiero no meterme ahí, no quiero pulsear con el destino. Tampoco hago predicciones o consultas astrológicas. Además, sé que voy a fallar. Me encantaría ir al oráculo y que diga tal cual, pero no es así. La astrología me permite otra manera de ingresar al mundo del hombre y sus escenas, como si cada signo tuviese una energía pura que a medida que se acerca a la tierra se va transformando en materia, en infinitas posibilidades de escenas. Eso para mí como persona de teatro es un regalo.
Noticias: Siempre preservó su vida personal. ¿Por resguardar su intimidad o porque cree que los artistas sólo hablan por sus obras?
Chávez: No me parece que le importe a nadie. Además, prefiero no inflamar la imaginación del otro con asuntos que no pertenecen a mi profesión. ¿Cuánto tiempo más vas a tardar en entrar en mi ficción si escuchaste cosas de mí y te armaste una película de mi vida privada? Me da hasta pudor, soy muy poco chusma. No me interesa la vida privada de los otros.
Noticias: Pero mira programas de chimentos.
Chávez: No por interés, me producen una suerte de encantamiento. Me quedo mirando cómo hablan, serios, muy interesados. Qué maravillas los seres humanos, qué actores somos. Pero si me entero de que anda circulando un video de alguien no lo miro. No me lo autorizo. Hoy mostraban el audio de una pelea entre dos personas mediáticas. No lo escuché, me siento profundamente avergonzado. Comprendí que la SIDE somos todos.
Noticias: ¿Cómo ve el panorama político?
Chávez: Sucedió algo inesperado, pero viví muchas veces estas situaciones. Es un país muy camaleónico. Hay algo que está en movimiento, pero es un proceso. Apuesto a que en diez años va a haber una nueva manera de administrar.
Noticias: La mayoría de la sociedad parece querer un cambio ahora.
Chávez: ¿Qué cambio? Puede ser también una misma comida servida en un plato diferente y con un gusto diferente, pero finalmente es la misma comida. Siempre hace falta un cambio, pero habrá que ver cómo se produce, si realmente es un cambio, si los argentinos somos capaces. El cambio sucedió en pocos momentos de la historia. En 1789, en 2001.
Noticias: ¿Ya sabe a quién va a votar en el balotaje?
Chávez: No, y si lo supiera no lo diría públicamente porque después hay que sostenerlo. Respeto a los que incorporan su arte a la política, pero prefiero reservar eso para mi vida privada.

 

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