Teatro / 27 de Noviembre de 2015

Sutil caleidoscopio

“Reactivo” texto y dirección de Ignacio Sánchez. Con J. Romanazzi, M. Giordano y A. Vernis. El Ópalo, Junín 380.

Por

Relaciones humanas. El director, Ignacio Sánchez, logra que el espectador reflexione sobre conductas propias y ajenas.

★★★ Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que verdaderamente curan las enfermedades”, sostuvo Hipócrates de Cos, médico de la antigua Grecia, considerado padre de la medicina moderna. Adelantadas a la época, sus enseñanzas desterraron la idea que las dolencias eran un castigo de los dioses, y vislumbró que todo padecimiento es consecuencia de hábitos de vida y factores ambientales.
Tal vez con igual pragmatismo, “Reactivo”, el fresco de historias que desarrolla el joven autor y director Ignacio Sánchez, se traduce en diferentes anécdotas relacionadas con las modificaciones, en las relaciones humanas, que produjo la aparición del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) a comienzos de los años ochenta del siglo pasado. Se sabe, al principio fue estigmatizado como restringido a la promiscuidad homosexual y su diagnóstico, una literal condena de muerte. Actualmente, si bien aúwn persiste una discriminación solapada, gracias a continuos avances, se prescribe un tratamiento crónico.
En este sutil caleidoscopio de sensaciones y sentimientos enhebrados en diferentes anécdotas, desfilan varios seres angustiados, desde un muchacho que decide contarles a sus amigos el temido resultado; otro afligido por la culpa con respecto a su último encuentro erótico; la perturbada reacción de una madre terrible ante la confesión de la orientación sexual de su hijo; el encuentro furtivo de amantes obligados a despedirse; hasta la declaración de principios, lanzada como un canto a la vida, de tres seres frágiles atravesados por el dolor y el remordimiento. En la primera puesta de su carrera, Sánchez logra que el espectador reflexione sobre conductas propias y ajenas sin caer en un tono admonitorio. Por el contrario, aprovecha el despojado y reducido espacio escénico, más la proximidad del público, para involucrarnos en las intensas y emotivas vivencias expuestas.

 

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