Teatro / 4 de Diciembre de 2015

Progenitores tóxicos

“Los monstruos” texto y dirección de Emiliano Dionisi. Música de Martín Rodríguez. Con Natalia Cociuffo y Mariano Chiesa. El Picadero, Discépolo 1857.

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★★★ Los padres perfeccionistas ejercen su tutela bajo la ilusión de que si pueden lograr que sus hijos sean perfectos, en consecuencia, tendrán una familia perfecta”, afirma Susan Forward, reconocida terapeuta norteamericana, autora de varios libros en los que analiza las relaciones familiares con especial hincapié en la crianza. Este tipo de progenitores, una especie más común de lo que podría imaginarse, genera enfermizos vínculos de dependencia con sus vástagos, a quienes ahogan con su amor y manipulan, incluso a través del maltrato físico y psicológico.
Papá Claudio (Mariano Chiesa) y mamá Sandra (Natalia Cociuffo), protagonistas de “Los monstruos”, la obra de teatro musical cuya génesis incentivó la Bienal de Arte Joven, tienen personalidades similares que los vuelven tóxicos. No se conocen entre sí pero interactúan en escena, para exponer retazos de sus vidas en monólogos y canciones. Sólo se relacionan en dos ocasiones, durante un festejo y en la espera de una guardia hospitalaria donde concurren con Patricio y Dolores, sus respectivos retoños.
Como si fuera un calco del cuadro de Goya donde Saturno engulle a su hijo, todo exceso es válido en el régimen de sobreprotección asfixiante que lideran. Aunque si bien consideran que sus niños poseen cualidades únicas, advierten que no tienen amigos, casi nunca son invitados a los cumpleaños de sus compañeros de escuela y padecen problemas de conducta. Desconcertados y tenaces, en su afán de control desmedido, los someten a tiránicas pretensiones.
El tema y su tratamiento no son nuevos, al espectáculo le vendría bien una buena poda y es innecesaria la exaltación del final, pero la dramaturgia de Dionisi, gracias a toques de humor, consigue entretener con esta temática extremadamente seria donde las pegadizas melodías de Martín Rodríguez son un pilar fundamental. En tanto, la propuesta goza de dos intérpretes dúctiles. En especial Chiesa, cuyo multifacético desempeño interpretativo permite afirmar que no debería limitarse al terreno musical.

 

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