Restaurantes / 18 de diciembre de 2015

Sushi, teppanyaki y good show!

Mizuki. Av. Juana Manso 1519. Cocina japonesa fusión / teppanyaki. Lunes a jueves de 18 a 24. Viernes y sábado de 12 a 15 y de 19 a 1. Domingo de 12.30 a 16 y de 19 a 23.

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Tanto el sushi como Puerto Madero son hijos del menemismo y, combos y gobiernos más tarde, todo parece haber vuelto al mismo lugar aunque con una vuelta de tuerca. La reciente apertura de Mizuki Puerto Madero, restaurante japonés de 500 metros cuadrados con chef e inversionistas brasileños, recrea el sushi introduciendo ingredientes occidentales de lujo como el foie gras, el aceite de trufas o los cristales de sal marina. Mizuki también da una nueva chance al teppanyaki en la ciudad. Esta rama de la cocina japonesa que utiliza una plancha de acero para cocinar carnes, mariscos y verduras fue popularizada por la cadena de restaurantes Benihana –show con revoleo de cuchillos y demás malabares incluido– que fracasó en su paso por Buenos Aires.
La carta de Mizuki fue diseñada por el maestro Ricardo Hirano, cuarta generación de maestros de sushi, quien comenzó a trabajar a los 16 años en un restaurante tradicional japonés de Río de Janeiro. Luego pasó más de seis años aprendiendo técnicas tradicionales de manipulación de pescados y mariscos en restaurantes de sushi de Japón, donde además recibió la licencia para la manipulación de pez globo, una certificación que lo distingue en todo el mundo. De vuelta en Brasil su foco fue la capacitación y la puesta en marcha de restaurantes, trabajo que hizo también en el Mizuki de Buenos Aires.
Por un lado está el sushi. Tablas de impactante presentación con, por ejemplo, un corazón hecho de rodajas de pepino en el centro, con sabroso tartare de salmón en su interior. Como no podía ser de otra manera en Argentina, abunda el salmón, pero en Mizuki se sirve la barriga, la carne más sabrosa del codiciado pez. Algunas piezas se destacan por su originalidad y sofisticación: niguiri de atún con foie gras sellado, salmón enrollado con ikura (huevas de salmón) y yema de codorniz, niguiri con aceite de trufas y patas de centollas en salsa ponzu sobre base de legumbres, también con aceite trufado. Algunas combinaciones corren con mejor suerte que otras, pero la calidad de las materias primas es excelente y la presentación, inmejorable.
El teppanyaki es un capítulo aparte. Las mesas son para ocho y el chef monta un auténtico show de malabares con sus utensilios, lo cual convierte una comida en una experiencia colectiva y participativa. Sobre la plancha bien caliente se cocina todo tipo de carnes y vegetales (el hit son las vieiras y el kobe), una cocción muy simple pero que resalta los atributos del producto. Le recomendamos pedir arroz con huevo y vegetales, verá al chef hacer bailar un huevo crudo sobre una espátula, espectáculo hipnótico que termina con una carita feliz dibujada en el huevo cocido sobre la plancha.

Cocina ★★★★
Servicio ★★★★
Ambiente ★★★★

 

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