Costumbres / 21 de Diciembre de 2015

Faena District, un territorio estético

Alan Faena deja para siempre su sello en el corazón de Miami Beach. Arquitectura de vanguardia, hotelería exquisita y lo mejor del arte del mundo. Ver fotos

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Alan Faena volvió a hacerlo, esta vez desde la calle 32 hasta la 36, entre el Océano Atlántico e Indian Creek, en Miami. Junto a su socio Len Blavatnik, fundador y presidente de Access Industries, promete que el nuevo distrito que lleva su nombre será una combinación inteligente de arte, diseño, tecnología, servicio, naturaleza y sustentabilidad y que transformará el paisaje físico y cultural de Miami. Por lo pronto, acaba de inaugurar el Faena Hotel Miami Beach, el primer eslabón de una red que contará con otras seis piezas clave: el Faena House, un condominio de lujo de 18 pisos con diseño de Foster+Partners levantado sobre arena blanca y con las mejores panorámicas; el Faena Arte, una organización dedicada a las artes y la cultura bajo la dirección de Ximena Caminos, mujer de Faena y madre de su hijo Noa (6); el Faena Forum, 4.645 metros cuadrados dedicados al arte y la cultura, diseñado por Rem Koolhaas/OMA y también bajo la dirección artística de Caminos; el Faena Versailles Classic y Contemporary, dos torres contiguas diseñadas por Brandon Haw y William Sofield con 22 y 42 residencias exclusivas respectivamente; la Casa Claridge´s, con 50 habitaciones y suites en lo que era el hotel El Paraíso Apartments construido en 1928; y el Faena Bazaar, un espacio de compras diseñado también por Rem Koolhaas/OMA.
“Desde el momento en el que la idea empieza a construirse en mi mente, es un camino que va entre la evolución de la creación y los pasos que doy en mí para poder realizarla. Porque no sólo es hacer lo que pensás sino también hacerlo de una manera que genere impacto en el otro”, asegura Faena en diálogo con NOTICIAS.
Alquimia. Cuenta que el proyecto de Miami tiene características gemelas a las del de Puerto Madero. También este era un lugar abandonado, que nadie parecía considerar. “Eso es lo que me permitió darme cuenta de que era un sitio más que interesante y me implicó mayor espacio para hacer”, analiza. Faena alimenta la mística: él no busca negocios sino materializar sueños; no levanta un edificio sino que le da vida a una fantasía, habla de lo invisible y de sus capacidades como visionario. Él transforma lo que nadie quiere en un lugar aspiracional: uno de los penthouse del Faena House, aún en construcción, se acaba de vender por 60 millones de dólares –lo que implica que le pagaron unos 28.600 dólares por metro cuadrado- y marcó un récord en la venta de viviendas familiares en la Florida. Todo en Faena es de grandes proporciones: su propósito actual es erigirse como un embajador cultural del Sur en el Norte. Asegura que no le importa tanto dónde lo haga sino contar sus historias y en Miami se imbrican lo internacional con la argentinidad. “Yo amo a mi país y estoy muy conectado, lo llevo en mi sangre. Venimos con nuestra música, nuestros bailes, nuestros artistas, con todo. Es la primera vez que llega desde el Sur un proyecto así de integral”, le dice a NOTICIAS. La cocina abierta del hotel estará a cargo de Francis Mallmann con “Los fuegos” y uno de los diferenciales del Faena Miami Beach es la colección de arte que contiene. Hay obras de Damien Hirst, Jeff Koons, Alberto Garutti, Gonzalo Fuenmayor, Manuel Ameztoy y ocho murales de Juan Gatti. La apuesta es fuerte: que se convierta en una puerta cultural con la ciudad. Por eso, desde el Faena Art, se pusieron en marcha tres instalaciones abiertas a la comunidad durante diciembre: una pista de neo-roller disco en Faena Beach con la presencia de DJs locales e internacionales; “Geometría de luz solar”, del artista Jim Denevan, que creó patrones en la arena iluminados durante la noche; y la premiere de “Un espectáculo para la vista”, de Almudena Lobera, para la que se montó un gran arco rojo en medio de la playa y que invita a ocupar los roles de espectadores y actores sucesivamente.
“Cuando uno hace edificios de estos tamaños, uno está creando de alguna manera el futuro, por lo tanto hay que pensar a muy largo plazo, el diseño solo no alcanza. Por eso lo hago cinematográficamente, le pongo un guion y mucha simbología, mucha épica, cada espacio tiene un significado”. El título de su “nueva película” es “Futopia”, la suma, dice, de tres consignas: Faena, futuro y utopía.
(Re) Invención. El Faena Hotel Miami Beach se levantó sobre las bases del histórico Saxony Hotel, construído en 1947 por George Sax y diseñado por el afamado arquitecto Roy F. France. Por allí han pasado Frank Sinatra, Marilyn Monroe y Dean Martin, entre otros. Ahora cuenta con 169 habitaciones y suites y 13 residencias penthouse. Como buen congregador de talentos, Faena sabe rodearse y cautivar a empresarios multimillonarios, artistas de diferentes áreas e intelectuales para que lo acompañen en la aventura. “Un proyecto tan grande como éste da espacio para muchos soñadores, que están contando también sus historias”. Para renovar el hotel, convocó al director y productor de cine Baz Luhrmann y a la diseñadora de vestuario y ganadora de un Oscar, Catherine Martin. “Baz Luhrmann me dice: ‘Alan, vos haces lo que yo hago en el cine, pero en la realidad’. Esa unión entre lo invisible y lo real es lo que nos unió y nos hizo transformar juntos”, asegura. Con Luhrmann y Martin, consiguieron que el hotel recupere el glamour de los ‘50s, el atractivo del Art Deco y la grandiosidad del viejo mundo. Cada piso estará a cargo de un característico Faena Butler (“mayordomo”), encargado de ofrecerles a los huéspedes servicios de primer nivel.
“Uno piensa que hace la obra, pero también la obra lo hace a uno, yo crecí con mi obra. La obra te crea a vos también”, reflexiona Faena y asume que el distrito miamense le confirmó el camino. “Me dio más libertad de pensamiento que es el valor más importante, el pensar sin límites y hacer lo que te gusta. A partir de transformar tantos espacios y equipos, lo que me gusta es ofrecer mi corazón”, repite al mejor estilo Fito Paéz y aclara que ponerle corazón es ser genuino, “no tener que ser otro para ser”.
Su libro preferido cuando era chico fue “El principito”. Recuerda que se quedaba absorto mirando a ese niño rubio con traje de gala parado sobre un planeta que era sólo suyo y cuidando de su rosa. A los treinta y pico, él se instaló en Punta del Este, se obsesionó con cultivar rosas en un suelo arenoso, y le costó tres años de pincharse el ego con empecinados fracasos. Cuando el rosal floreció, se convenció de que iba a poder concretar todo lo que se propusiera y se lanzó a fundar un barrio: hipnotizó con su relato mágico a quien no quería venderle el terreno y a quien pondría luego la inversión millonaria para materializar sus ideas. “Yo fui adaptándome a las ideas, de lo que me gusta y enamora. Soy yo, siempre fui yo, desde las primeras remeras de Via Vai a los 17, hasta ahora. El misterio es permitirse ser, el mensaje está ahí”.

 

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