Personajes / 7 de Enero de 2016

Rodrigo De La Serna: “Tengo una militancia cultural, no política”

Estrenará “Camino a La Paz” y pronto se lo verá personificando a Jorge Bergoglio. La construcción de un trayecto y el compromiso social.

Rodrigo de la Serna –el que les puso el cuerpo a San Martín, Juan Manuel de Rosas, Mozart, el Papa Francisco y Alberto Granado, entre tantos otros– inaugura el año con “Camino a La Paz”, una road movie de Francisco Varone que se estrena el 7 de enero. Allí, deja de lado a los nombres históricos y compone a un tipo común y corriente que irá transformándose.
Noticias: Le están llegando guiones vinculados con lo espiritual, con la religiosidad en el sentido amplio, ¿no?
Rodrigo De la Serna: En “Camino a La Paz”, sí. No sé en qué otro.
Noticias: Acaba de personificar a Bergoglio en “Llámenme Francisco”.
De la Serna: Ah, sí. Pero la de Bergoglio va más allá, tiene que ver con un contexto de país, social. “Camino a La Paz” tiene más espiritualidad, el mundo musulmán está en el fondo, hay una apertura en el personaje, un muchacho cerrado, sin demasiadas expectativas, que tiene el auto de su padre como única herencia y está aferrado a eso. La vida le pone adelante este viaje con un anciano.
Noticias: Un anciano que es un misterio.
De la Serna: Sí, porque la vida es un misterio y la muerte es un misterio. Él viene a plantearle grandes preguntas que son religiosas también.
Noticias: Le tocaron personajes poderosos y grandilocuentes. Este caso es bien diferente.
De la Serna: Sí, es lo maravilloso de esta profesión: oscilás en personajes, roles y estéticas tan distintas. En esta película volví a encontrarme con una actuación más relajada, sutil y contenida. Lombardo, por ejemplo, (en “El puntero”) tenía una expresividad desbordada. O en teatro con Mozart, en “Amadeus”. Son personajes enormes y en una tónica más expresiva. Esta vez el personaje pide austeridad y cada vez más, porque suben el altiplano, hay menos oxígeno y la actuación se espiritualiza y se desmaterializa.
Noticias: No es frecuente que personajes tan emblemáticos confluyan en un mismo actor.
De la Serna: Eso pasa en general: de golpe hacés un papel delirante y todos te dan un papel delirante. Supe (o tuve la suerte de) recibir personajes diversos. Trabajo mucho y me esfuerzo mucho por hacer las cosas bien.
Noticias: También acertó en seleccionar propuestas. Tras “Diarios de motocicleta” le llegaron ofertas tentadoras económicamente para hacer publicidades y dijo que no.
De la Serna: En ese momento no lo necesitaba. Si mi hermano hubiera estado internado, hubiese agarrado. Estaba tranquilo, tenía una familia, mi corazón dictaba estar en mi casa, estudiar guitarra o elegir otros trabajos que me satisficieran más que económicamente.
Noticias: Fue coherente con usted mismo.
De la Serna: Sí, traicionarse a uno mismo es lo peor. Hay que escuchar qué es lo que se quiere y, dentro de las posibilidades, no traicionarse.
En “Camino a La Paz”, “Diarios de motocicleta” o “Revolución: el cruce de los andes”, el trayecto del viaje invita a la evolución. “Un camino está hecho de infinitos arribos, decía Atahualpa Yupanqui, por eso elegía ir a Salta a caballo en vez de en avión. Uno, a cada paso, va encontrándose y encontrando cosas”, admite de la Serna y recuerda una de las últimas escenas de “Camino…” en el que su personaje se mira al espejo y se sorprende reconociéndose distinto desde el inicio del periplo.
Noticias: ¿Le pasó en su vida, mirarse al espejo y decir: “soy otro”?
De la Serna: Sí, sobre todo cuando veo las arrugas (risas).
Noticias: ¡Está próximo a los 40!
De la Serna: Claro, la crisis de los 40. El otro día dije: “¿Y estas canas?” (risas). No me quejo, estoy agradecido a mis canas, son canas bien vividas.
Noticias: Parecería que el talento y los éxitos no lo han movido de eje. Eso debe ser todo un trabajo.
De la Serna: Sí, intento hacerme cargo de lo que siento, reconocer los límites y anhelos y trabajarlos.
Noticias: Hablando de limitaciones, escuché que al encarar a Bergoglio, le resultó frustrante conocer sus limitaciones espirituales e intelectuales.
De la Serna: Claro, si hablamos de San Martín o Bergoglio, que estudiaron mucho más que yo, que cultivaron el intelecto de maneras monumentales… Un jesuita se pasa la vida estudiando. Más allá de que nunca pretendo ser como el personaje, al aproximarme a esa dimensión intelectual y espiritual de ese hombre que reza desde los doce años cuatro horas por día y tiene 79… Hay un ejercicio que uno ya no hizo ni va a hacer. A eso me refería.
Noticias: ¿Alguna vez dudó de su vocación? ¿tuvo una crisis con la actuación?
De la Serna: Crisis de vocación, no. A veces estás cansado y decís: “¡Para qué agarré este laburo si tendría que estar en mi casa!”. Me pasa de trabajar demasiado, agarrás tres cosas y decís: “¿Y mi vida dónde está?”… Está repartida en todo esto. Con los años voy a empezar a serenarme (se ríe).
Noticias: En una charla que dio a alumnos de un taller de actuación, se replanteaba que a mayor sufrimiento en una escena, más aplausos.
De la Serna: Sí. Cuando hacés teatro todos los días, dónde está el límite en esto de que hay que sufrir… El método Stanislavski. En “Lluvia constante” yo me suicidaba todas las noches. ¡Me suicidé 348 veces! (risas).
Noticias: ¡Y resucitó también cada vez!
De la Serna: Eso es lo bueno, ¡que después resucitás! (risas), pero qué fiaca viejo, pegarte un tiro todas las noches. Porque hay que llegar hasta ese punto, aunque la actuación también es un engaño, un artilugio.
Noticias: Siempre dice que lo lúdico lo rescata.
De la Serna: Sí, absolutamente. De más pendejo uno quiere demostrarse a sí mismo que puede pelar dramáticamente. Por eso, si estoy hablándoles a pibes que veo que se lo toman demasiado en serio, les recuerdo que es un juego.
Noticias: Con esa conciencia lúdica, ¿qué cosas se toma en serio?
De la Serna: Eso es lo que me salva pero justamente a veces me tomo todo demasiado en serio, hay que regularlo.
Acaba de ser nominado a Mejor Actor en los Premios María Guerrero por su interpretación de Juan Manuel de Rosas en “El farmer”. Esa obra fue un desafío múltiple para él porque con Pompeyo Audivert primero adaptó la novela de Andrés Rivera y después se probó satisfactoriamente el traje de codirector teatral, rol que ambos compartieron con Andrés Mangone. Además de “Llámenme Francisco”, que se estrenó en Italia a principios de diciembre, en los próximos meses también se lo verá en “Cien años de perdón”, una coproducción argentina española donde trabaja junto a Joaquín Furriel y Luciano Cáceres.
Noticias: ¿Lo tienta hacer carrera afuera?
De la Serna: No mucho, pero no descarto la posibilidad de hacerlo en algún momento.
Noticias: La exposición internacional que viene teniendo es muy alta.
De la Serna: Sí, este año pasará eso porque van a haber dos estrenos en Europa, con dos personajes muy distintos: un chorro y un tipo que va a ser Papa. Eso me va a dar una exposición allá que no tengo desde hace doce años con “Diarios…”. Vamos a ver qué pasa.
Noticias: ¿Cómo está viviendo esta nueva etapa de la Argentina?
De la Serna: No hablo de política ni de mi vida privada.
Noticias: ¿Lo tiene como norma?
De la Serna: No quiero opinar de todo eso.
Noticias: ¿Por qué tomó esa decisión?
De la Serna: Me da fiaca, me da mucha fiaca (sonríe y se congela en una mirada fuerte).
Noticias: Es un tipo comprometido, llama la atención que prefiera no opinar de la situación política.
De la Serna: Opino con mis trabajos y mi accionar (silencio).
Noticias: Vayamos entonces a la música, su otra gran faceta expresiva, ¿cuánto aire le da en medio de tanto compromiso con la actuación?
De la Serna: Hemos vuelto a ensayar duro con Yotivenco, estamos empezando a calentar motores nuevamente para recuperar esa tradición hermosa de las guitarras argentinas. Tocamos en el Colectivo Cultural, que es el centro cultural que recuperamos en Ingeniero Maschwitz, y ahí te respondo un poco a tu pregunta anterior. Tengo una militancia cultural, no política.
Noticias: ¿Qué trabajo hacen allí?
De la Serna: De todo. Lo primero fue recuperar ese espacio que fue fundado en 1920 frente a la estación, como una especie de petit hotel; en el 38 se hizo el cine San Martín y en el 52 lo hicieron muy grande y fifi, con tecnología cinemascope. En el 69 pusieron una algodonera. Y creo que en el 74 lo prendieron fuego, cobraron el seguro y se mandaron a mudar hasta que entramos nosotros en 2010.
Noticias: ¿Quiénes son ese “nosotros”?
De la Serna: Somos una ONG, Colectivo Cultural.
Noticias: ¿La armó usted o lo convocaron?
De la Serna: Algunos jóvenes del pueblo de Maschwitz me convocaron a participar en las reuniones, proyectamos una película en la sociedad de fomento, di una charla-debate, empezamos a organizar pintadas en las escuelas. Son todas cuestiones que apuntan a la integración cultural. La sociedad está muy fragmentada en la provincia de Buenos Aires últimamente. Hay barrios muy muy humildes, están los countries, el pueblo… Hay un mosaico complejo. El objetivo es la integración a través de la cultura de diversos sectores, entre otras cosas. En el espacio hay obras de teatro comunitarias, talleres de circo, de candombe… Estoy ahí tocando siempre; se arman milongas.
Noticias: Con 39 años y esas experiencias de vida, tendrá más recursos para encarar personajes. La actuación da la ventaja de capitalizar los años, ¿cierto?
De la Serna: Claro, Brisky (Norman) decía que si querés actuar, primero tenés que vivir. No te salía algo, uno insistía e insistía y él te decía: “Andá, viví y volvé”. Es así.

 

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