Costumbres / 26 de Enero de 2016

El verano más rentable de Pampita

Después del escándalo, la modelo recompone con éxito su imagen en el Este. De “mujer despechada” a “soltera divertida”. Honorarios, condiciones y contratos. Ver fotos

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NUEVA IMAGEN. Aunque muy delgada, Pampita explota a full el romance con las cámaras. Buena onda es su regla de oro este verano.

La irrupción inesperada de Pampita en el trailer donde se encontraban su ex marido y la “China” Suárez, el pasado diciembre, pudo haber terminado en una desastre profesional para la modelo. Pero no fue así. Con el “timing” mediático que le dan sus casi 20 años de carrera, Carolina Ardohain pegó el volantazo y pasó de “mujer despechada” a “chica del verano” en sólo unos cuantos días.
Punta del Este, en esta época del año, es la meca de actrices y modelos. Ellas son las protagonistas de las acciones que las marcas de lujo realizan en el balneario uruguayo. En un par de semanas, pueden ganar en dólares (allí todo se cotiza en esta moneda) lo que les lleva meses acumular en la Argentina.
Y Pampita, históricamente, es una de las caras más requeridas en los eventos del Este. Para ella, siempre, enero es tiempo de trabajo.
Esta temporada, sin embargo, se presentaba tormentosa. No hay nada que rechacen más las marcas, que una figura envuelta en el escándalo. Pampita no empezaba su mejor período de trabajo con el pie derecho. Había que lograr que el clima que la rodeaba cambiara por completo. Y, milagrosamente, lo consiguió.
Cuesta abajo. El “affaire” del trailer y antes, la viralización de las discusiones íntimas con su marido, Benjamín Vicuña; asociaban la imagen de la modelo a cuestiones que ella siempre había tratado de rehuir. Aun cuando veranos atrás había protagonizado otro episodio escandaloso, al atacar a trompadas a Isabel Macedo, por entonces, compañera de trabajo de su esposo. Pampita jamás habló de esa situación. Y su silencio echó tierra sobre la historia.
En 2015, los rumores de desavenencias en la pareja volvieron con todo. Hasta se mencionó a Natalia Oreiro como tercera en discordia. A fin de año, la noticia de la separación estalló en los medios. Pampita, lejos de quedarse callada, fogoneó en Twitter su disputa privada. Incluso su madre, Tania Do Santos, intervino en el asunto. En una nota a un medio chileno, acusaba a su yerno de violento, mujeriego e inestable emocional. Dijo que su hija pesaba 38 kilos porque sus “nervios” estaban destrozados.
Demasiada información negativa para una mujer que después de su divorcio controvertido de Martín Barrantes, su primer marido, intentó (y logró) dar siempre una imagen de madre feliz, esposa fiel y señora “bien”.
El primer paso del “operativo rescate” tuvo lugar en ShowMatch, a mediados de diciembre, dos días después del episodio del trailer. Allí, Pampita dio por terminada la relación con Vicuña y puso el freno de mano al desbarranque de las semanas anteriores. Punta del Este fue el objetivo siguiente.
Money, money. A esa altura, los gerentes de marketing de las marcas que la tienen como imagen empezaban a “sudar la gota gorda”. Casualmente, son dos empresas francesas las principales contratadoras de la modelo, Citroën y Loreal. Y el escándalo no les gusta nada.
Pero una vez en el Uruguay, las cosas cambiaron por completo. La modelo se alojó con sus tres hijos en el lujoso hotel Casa Suaya de José Ignacio, con todos los gastos pagos. Ese fue el centro operativo de su agitada agenda esteña.
Salió todas las noches desde su llegada. Fue a todas las fiestas. Jugó a la “soltera divertida” cada vez que fue posible. Su única condición para aceptar una invitación fue no coincidir con Isabel Macedo, Natalia Oreiro, la “China” Suárez o su ex, Martín Barrantes.
Por otra parte, todos quisieron tenerla. Según su representante, Gastón Stati, dueño de la agencia Muse Management (que maneja también a Guillermina Valdes y Daniela Ursi) y que trabaja desde los tiempos de Dotto con Pampita, “este fue un año atípico. Todas las marcas quieren tenerla. Nunca la requirieron tanto”. Uno de los objetivos de Carolina, fue mostrarse entera. “No dar lástima”, expresó; decidida darle un volantazo a la crisis y sacarle provecho.
Las marcas francesas que la tienen contratada hoy respiran aliviadas. De hecho no han levantado ninguna de las piezas gráficas o televisivas que protagoniza la modelo.
Y Pampita cotiza más que nunca. Según un RRPP que prefiere mantenerse de incógnito, 5.000 dólares es la tarifa promedio de la modelo por “hacer presencia” en un evento.
Pero no le molesta ir a una fiesta o un recital “for free” si un amigo lo requiere. La cuestión es estar en boca de todos, por las mejores razones: belleza, actitud positiva y seducción. Al fin y al cabo, no hay mejor venganza para quienes nos traicionan que la felicidad.

 

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