Personajes / 27 de enero de 2016

Eduardo Blanco: “Somos una sociedad un poco soberbia”

Protagoniza “Parque Lezama” en Mar del Plata con Brandoni. Actores militantes y su identificación como “ciudadano independiente”.

Muchos le dicen el Roberto Benigni argentino. Otros, el amigo de Ricardo Darín en las películas. Y algunos, tal vez, conocen más su rostro que su nombre. Pero él se lo toma con humor. Hoy vive un gran momento con la obra teatral “Parque Lezama”, que este verano se presenta en Mar del Pata, después de presentarse en Buenos Aires y recorrer el país. Del norteamericano Herb Gardner, adaptada y dirigida por Juan José Campanella, protagoniza junto a Luis Brandoni la pieza que muestra la amistad de dos ancianos –un histórico militante del Partido Comunista y un cultor del “no te metás”–. Para Eduardo Blanco es “un canto a la vida, parece una obra hecha en Argentina; no es un espectáculo que hable de la vejez, sino de la vida”.
No tuvo la vocación de ser actor desde chico; simplemente fue algo que se encontró en el camino. Terminó el colegio industrial y trató de entrar a la carrera de Derecho, pero no aprobó la materia Filosofía y, al año siguiente, el ex futuro abogado se anotó en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, donde no tuvo problemas con los exámenes. Después de recorrer el teatro off en los ´80, hacer personajes secundarios en televisión, manejar un taxi en períodos de crisis, ser Cyrano de Bergerac bajo la dirección de Norma Aleandro, actuar en obras de Shakespeare como “Macbeth” y “Sueño de una noche de verano” y ganar dos Cóndor de Plata como mejor actor de reparto, el presente hoy encuentra a Eduardo Blanco cerca del mar, pero por las noches sentado en ese banco del parque ubicado en San Telmo.
Noticias: ¿Cómo se hace para crear a un personaje de casi 90 años?
Eduardo Blanco: Creo mucho en los recorridos y en los caminos, no es un instante de magia que aparece de la nada. En principio, observé a muchos señores grandes, pero de pronto me pasó que estaba haciendo la prueba de vestuario y no terminaba de encontrar algo que me convenciera. Y de pronto me acordé de mi abuelo: me subí los pantalones por encima de la cintura como los usaba él y eso me provocó una postura física que fue el primer encuentro que tuve con el personaje, un anciano vulnerable. También tiene elementos de mi padre. Y hay una casualidad que apareció: sin darme cuenta, el nombre de mi personaje (Antonio) es el mismo que el de mi abuelo.
Noticias: Se quedó con el teatro. Lo último que hizo en cine fue la película española “Kamizake” en 2014 y el año pasado, la serie televisiva “Entre caníbales”.
Blanco: No hice nada más en cine porque todo lo que me ofrecen desde el 2013 no se filma en Buenos Aires. Estaba haciendo “Parque Lezama” en Capital y no pude aceptar ninguna propuesta. Hice “Entre caníbales” con un gran esfuerzo, fue muy agotador hacer la tira diaria junto con el teatro, pero de nuevo me vi seducido por Campanella y sabía que iba a tener contemplación conmigo. Y la tuvo (se ríe). Fue una historia muy interesante mostrando el complejo tema del poder y la política, tal vez hubiera estado mejor hacerla como unitario, porque el formato daba para eso.
Noticias: Siempre se habló de Eduardo Blanco como el actor fetiche de Campanella.
Blanco: No lo diría así, ¿qué soy, un amuleto? (risas). Es cierto que con Juan somos amigos desde hace muchos años, también incluyo a Fernando Castets, que fue coguionista de muchas de sus películas. Nos conocimos producto del trabajo, a comienzos de los 80: ellos eran estudiantes de cine y yo de teatro. Estaban por hacer un largometraje filmado en Súper8, que se llamó “Victoria 392”, buscaban actores y aparecí yo.
Noticias: Ahí se forma el trío.
Blanco: Sí, ese fue el comienzo de una gran amistad entre los tres. Hicimos esa película durante 14 meses todos los fines de semana y feriados y eso dio pie para una obra de teatro que ellos escribieron, “Off Corrientes”, que estrenamos en 1982, dirigida por Julio Ordano. Nos fue muy bien, era una comedia dramática muy divertida. Después Campanella se fue a estudiar cine a los Estados Unidos y no nos vimos por nueve años. Cuando volvió, nos reencontramos y surgió hacer un proyecto en común.
Noticias: Que resultó ser la película “El mismo amor, la misma lluvia”.
Blanco: Sí, eso fue en 1999, estaba protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil, fue el debut de Juan como director en la Argentina.
Noticias: ¿A partir de ese momento, usted se convirtió en actor profesional?
Blanco: No, hasta ahí me dedicaba a la actuación como la mayoría de los actores: por períodos. Por momentos podía vivir de esto y en otros tenía que salir a trabajar de otra cosa. Pero esa película nos dio la posibilidad de hacer luego “El Hijo de la Novia”. Porque “El mismo amor, la misma lluvia” no fue un éxito de taquilla.
Noticias: Ni en aquel entonces Darín era “Darín”.
Blanco: Claro, por supuesto. Lo que tuvo esa película fueron muchos premios y eso generó expectativa. Por eso, dos años después “El Hijo de la Novia” nos abrió las puertas a todos, no sólo aquí sino en muchos países. Estuvo nominada al Oscar y se vendió en todo el mundo.
Noticias: ¿Con cuál de todas las películas que filmó con Campanella se queda?
Blanco: Me gustan todas, pero si tengo que hacer una elección, me quedo con la miniserie “Vientos de agua”, de 2006, que es el trabajo más completo que hemos hecho. Me conmueve mucho la historia y la forma en que está contada.
Noticias: Lamentablemente no fue un éxito.
Blanco: Si vamos a la idea del rating televisivo, tenés razón. Pero a diez años de su estreno, da la sensación de que estuviera en el aire en forma permanente. La gente la sigue mirando por Internet, se recomienda, salió en DVD. Y no exagero: la vieron millones de personas. Creo que fue una bisagra de lo que pasa ahora, que mucha gente, sobre todos los jóvenes, no ven televisión por el televisor, si no que ven el programa que quieren y cuando lo desean por Internet.
Noticias: También la miniserie salió en una época especial, hace diez años, cuando muchos que emigraron querían volver al país, en plena efervescencia kirchnerista.
Blanco: Es que cuenta una historia que nos pertenece muchísimo. Me acuerdo de que en 2001, cuando estábamos en España presentando “El hijo de la novia”, nos paraban un montón de argentinos que nos decían: “Mirá, soy arquitecto, soy abogado, estoy buscando laburo, si sabés de algo avisame por favor”. Eso fue uno de los disparadores para hacer “Vientos de agua”. Mucha gente se sintió identificada con la historia de la inmigración. Cuando uno puede llegar de ese modo al corazón de las personas y hacerlos sentir que no están tan solos, es muy gratificante.
Noticias: ¿Qué opina de la postura política que sentó públicamente Campanella en las últimas elecciones saliendo a pedir el voto para Cambiemos?
Blanco: Él es libre de opinar lo que quiera y me parece maravilloso que lo haga.
Noticias: ¿Cómo se paró usted ante el rol de los actores militantes durante el kirchnerismo? Muchos afirman que los actores no deben meterse ni opinar de política.
Blanco: No coincido, los actores antes que nada somos personas y ciudadanos. Y como tales, tenemos que opinar lo que nos parezca con absoluta libertad, gobierne quien gobierne. Todos aquellos que quieran opinar y participar deben hacerlo con total libertad, estén cerca o lejos de mi ideología. Siempre me identifiqué como un ciudadano independiente, partidariamente hablando. Y también he aprendido mucho estos últimos años. Siempre trato de leer todos los diarios por Internet, los de tendencia opositora y los oficialistas, y de ahí sacar alguna conclusión.
Noticias: ¿Cómo ve este cambio político y cuál es su mirada hacia el futuro?
Blanco: Siempre trato de ser esperanzador con las nuevas etapas y el cambio siempre es bienvenido: obliga a una transformación, a una revisión. Espero un crecimiento, no sólo económico. Hablo de la sociedad, ojalá podamos crecer. Todavía estamos en una etapa un poco adolescente.
Noticias: Y en un país que históricamente siempre estuvo dividido.
Blanco: Exactamente. El país siempre estuvo dividido. Yo espero que podamos crecer y se elimine esta división. La de unitarios y federales, peronistas y antiperonistas, etc. No sirve. No estoy de acuerdo con esa mirada. Ojalá podamos crecer opinando diferente, porque las diferencias enriquecen. Somos una sociedad un poco soberbia y eso no está bueno. Nadie puede creerse el dueño de la razón. Sueño con que algún día tengamos un sistema de gobierno parecido al de Uruguay.
Noticias: ¿En qué aspecto lo dice?
Blanco: No tan personalista y sin reelección presidencial inmediata. Nos haría muy bien. Acá el poder se quiere repetir permanentemente en las provincias, en las intendencias; cada presidente que llega, parecería ser que quiere reformar la Constitución para ver cómo le busca la vuelta a tener otro mandato… Loco, la verdad. Tenemos unas particularidades un tanto extrañas. Por eso trato de ser optimista y ojalá que aprendamos que la democracia es un ejercicio de tolerancia y también de convencimientos. Espero que entremos en una etapa de acuerdos y de equilibrios.

 

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