Sociedad / 27 de Enero de 2016

Punta del Este: Los argentinos coparon el puerto

Los famosos y empresarios que muestran sus yates. Anécdotas y recomendaciones para los turistas VIP.

Por

Infaltable. Como cada año, la abogada de las famosas, Ana Rosenfeld, veranea en su yate, el "Grand Fri Fri".

“Entusiasmo y optimismo”. Con esas dos palabras, los responsables del puerto de Punta del Este describen a la ola de turistas que este verano agotó las 543 amarras y las 300 plazas que tiene la guardería de la ciudad balnearia uruguaya más elegida por los famosos y empresarios argentinos. Todos apuntan a que el cambio de gobierno en la Argentina incentivó a los millonarios, al punto de no dejar espacio ni siquiera para amarrar una canoa.
“Luego de que ganara Mauricio Macri las elecciones, aumentaron las consultas telefónicas que teníamos y en pocos días ya no teníamos más amarras disponibles”, aseguró uno de los responsables del puerto. Este año, las embarcaciones argentinas superaron a las brasileñas, ya que se redujo la cantidad de turistas cariocas debido a la devaluación que sufrió el país gobernado por Dilma Russeff. A este incremento de embarcaciones argentinas, los uruguayos lo llaman: “efecto Macri”.
Amarras agotadas. Durante la temporada alta, y hasta marzo, en el puerto de Punta del Este podrán verse lujosas embarcaciones procedentes de todas partes del mundo. Generalmente, el 80% suele ser propiedad de argentinos y brasileños. Pero este año, las banderas celeste y blanca flamean en una cantidad que no pasa desapercibida, ocupando más del 50% de la capacidad de los muelles. Muchos de estos dueños de barcos tienen su casa de veraneo y usan sus yates para invitar a amigos e, incluso, para realizar fiestas en ellos. Otros, los menos, los utilizan como su hogar.
“A mediados de diciembre ya estaban casi todas las embarcaciones que pueden verse ahora. Llegaron como un enjambre de hormigas, casi todos juntos”, le relató a NOTICIAS uno de los oficiales de la prefectura uruguaya del lugar.
La mayoría de las amarras fueron reservadas en marzo del año pasado. Sucede que los dueños de las embarcaciones que todos los años eligen Punta del Este para veranear, como ya saben que van a ir, reservaron su lugar en ese mes del 2015, cuando se abre la primera etapa de inscripción. Y sus embarcaciones permanecerán allí hasta el mismo mes de este año; cuando renovarán la solicitud para la próxima temporada.
En los barcos, que permanecerán anclados 60 días en puerto, no viajan sus dueños. Ellos prefieren la comodidad del avión y dejar que el traslado lo realice la tripulación de su barco. Sucede que el recorrido desde Buenos Aires hasta Punta del Este dura cerca de 12 horas (la mitad por agua dulce y el resto por mar) y lo emprenden los patrones y timoneles contratados especialmente para ello. Sólo un puñado de los propietarios hacen del barco su hogar.
De 25.000 a 4 millones de dólares. Ese es el precio en el que oscilan las embarcaciones amarradas en el Puerto de Punta del Este, en donde flamea una enorme cantidad de banderas argentinas empujadas hasta esa costa por “el efecto Macri”.
Desde que fue elegido el nuevo presidente argentino el 22 de noviembre, aumentaron las consultas. “Teníamos cinco consultas diarias por las amarras y pasamos a tener 20”, dice Carlos Ferreira, jefe del Puerto de Punta del Este. Muchos argentinos que especulaban en arribar con sus barcos y no habían hecho una reserva previa llegaron a la terminal preguntando si quedaba lugar. En los primeros tres días del 2016 llegaron 30 barcos por día. Eso dificultó la tarea de los funcionarios portuarios, ya que cada barco tiene características particulares y son ubicados en lugares que coincidan con las exigencias del propietario pero que, a la vez, sea adecuado para el tipo y tamaño de embarcación.
El costo, para los famosos y empresarios argentinos que amarran sus barcos allí, no es tan significativo. Alojar una embarcación en Punta del Este implica gastar 9 dólares por metro, por lo que alojar durante 15 días una embarcación promedio de 14 metros de eslora insume unos 1.800 dólares (120 por día). A esa suma, quienes utilizan los yates como departamento deben agregarle los gastos de luz y agua que tengan, un servicio aparte que les brinda el puerto.
Los de siempre. Su cabellera inconfundible rubia se mueve con la brisa del viento. El día está nublado y, por ese motivo, la abogada de las famosas, Ana Rosenfeld, decidió invitar a unos pocos amigos a almorzar en su yate, al que llamó “Grand Fri Fri”. Según la doctora, hay muchas banderas argentinas flameando en el puerto, pero –opina– son los mismos de siempre. Aunque este año, al paisaje portuario le falta la flota de la familia del empresario azucarero Carlos Blaquier, conocida entre los habitués del puerto como “los siete patitos”, cuando la misma estaba conformada por siete lujosas embarcaciones idénticas.
Por el barco de Rosenfeld pasaron –en las primeras semanas de enero– varios famosos, entre ellos, el periodista Fabián Doman y Luciana Salazar. “El primero estábamos acá (en el barco) y se acercó por el muelle un periodista de un medio local (de Puntal del Este) para hacerme un par de preguntas. Cuando estaba hablándome –recordó entre risas Rosenfeld– apareció de golpe Luciana, que estaba adentro del barco, y el hombre se quedó mudo y duro, no entendía nada”.
A metros de la amarra alquilada por la mediática abogada, volviendo por el muelle hacia tierra firme, se encuentra el yate del dueño de la productora Endemol, pero cuando llegó NOTICIAS no se encontraba porque había salido a navegar el día anterior y aún no había vuelto. Hacia la derecha, a apenas tres amarras, está el “Eivissa”, un imponente crucero de 30 metros de eslora y tres pisos de altura que, según pudo averiguar NOTICIAS, pertenecería a Adarico Negromonte Filho, hermano de un ex ministro de Brasil que fue el último prófugo (el más buscado) en entregarse a la Justicia, acusado de integrar la red de corrupción de la petrolera Petrobras que tiene en jaque al gobierno de Dilma Russeff.
En el muelle contiguo al que Rosenfeld amarra al “Grand Fri Fri”, hacia la costa, suele estar amarrado el del banquero titular del grupo Macro, Jorge Brito. En el muelle de enfrente pueden verse los yate “Cosario” y “Manatee”, de los hermanos Carlos, Horacio y Claudio López, dueños de la compañía naviera Horamar SA, quienes fueron sindicados (aunque no probado por la Justicia) como aportantes de dinero para la compra de un avión Lear Jet al ex secretario de Transporte condenado a seis años de prisión por la tragedia de Once, Ricardo Jaime.
Las autoridades del puerto prefieren mantener ocultos los nombres de los empresarios y famosos argentinos que contratan su servicio, algunos de ellos conocidos y otros no. Todos ellos comparten una enorme pasión por esas imponentes embarcaciones que suelen ser la atracción de miles de turistas que a diario recorren los muelles admirando esas bellezas náuticas, sin imaginar que cualquiera de ellas puede llegar a salir alguna de las celebrities que solo ven por televisión.
Escolta. Detrás de los yates lujosos, aparecen las gigantes edificaciones flotantes. Estas le dan valor agregado al paisaje. Y son un recurso muy importante para Punta del Este, porque, por ejemplo, de los dos cruceros que ingresaron el 1° de enero, procedentes de la Argentina, descendieron 6.000 turistas. Estos extranjeros llegan allí para dejar su dinero, principalmente en el casino.
Los cruceros no llegan a amarrar en puerto, porque el calado que tienen no da para el del puerto. Por eso, estas lujosas embarcaciones fondean en la bahía y los turistas son trasladados en un barco colectivo que, si llueve, no traslada a nadie. “Por suerte no tuvimos tanta lluvia y, en los primeros 5 días del año, más de 40.000 personas llegaron por ese medio para visitar el balneario.
El 60% de los cruceristas que desembarcan en Punta del Este son brasileños, el 25% es argentino y el resto se divide entre europeos, estadounidenses y de otros países del mundo. La mitad de los turistas suele tener contratado con anterioridad un paseo turístico (un tour por el balneario, Casapueblo y el Museo Ralli). El resto elige conocer la ciudad por sus propios medios. Pero la mayoría se hace un espacio para pasar por el casino, un divertimento que a más de uno ha costado perder el barco. “Hay turistas que se quedan jugando en el casino y no sólo pierden plata, sino también el buque”, recordó entre risas un prefecto. ¿Cómo solucionan los turistas dormidos esa pérdida? Con un pasaje de avión con rumbo hacia la siguiente parada del crucero.
El arribo del macrismo al Gobierno no sólo entusiasmó a los turistas argentinos. Causó el mismo efecto en los habitantes de Punta del Este y en los responsables del puerto de esta ciudad. “Ojalá que el optimismo de nuestros vecinos se convierta en una realidad, porque si al crecimiento de turistas argentinos le sumamos una recuperación de Brasil, eso, para nosotros, significará un crecimiento económico importante”, aseguró el vocero del jefe de puerto. Y lanzó su advertencia: “Nuestra recomendación para los que quieran tener su amarra en el 2016 es que el 1 de marzo hagan su reserva, si no se van a quedar afuera”.

Seguí a Pablo en Twitter: @TotoBerisso

 

Comentarios de “Punta del Este: Los argentinos coparon el puerto”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *