Restaurante / 29 de enero de 2016

Dulcísima obsesión

Páru – Inkas Sushi & Grill. La Pampa 717, Bajo Belgrano.
4788-3307. Cocina nikkei. Lunes a sábados de 20 al cierre. Tarjetas. Reservas. Takeaway. Precio promedio: $ 500.

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El nikkei –fusión de cocina peruana y japonesa– no tiene restricciones a la hora de combinar texturas y sabores. Vegetales, frutas, queso y frituras conviven con el pescado y los mariscos, haciéndolos amigables al paladar argentino. La clave es que predomine lo dulce: mientras haya salmón y maracuyá, el éxito está garantizado. Algunos dirán que un restaurante tiene la obligación de educar a sus comensales, otros que al público hay que darle lo que le gusta. Esto último es lo que hace exitosamente Páru, que acaba de inaugurar su tercera sucursal en la cuidad, repleta un lunes a la noche en pleno enero.
El chef Jann Van Oordt, peruano de origen holandés, fue el creador de la carta y fue quien impuso el nikkei en Argentina, con la apertura de Osaka en 2005. Páru propone un perfil más distendido y precios más moderados –aunque está lejos de ser barato– pero la exigencia de calidad de los productos es la misma. Las materias primas son fresquísimas, todo está eficientemente elaborado y el servicio también se luce, aconsejando sin invadir.
La sugerencia es comenzar con un trago y una entrada, y allí es donde comienza el show del maracuyá, también conocido como fruto de la pasión. El trago de mayor salida es el Caipipassion (pisco, lima, azúcar y maracuyá) y entre las entradas, el hit es el tiradito Car-passion, de salmón con miel de maracuyá, lima, hilos crocantes de masa filo y brotes de berro. Con mejor suerte corre el niguiri con base de quinoa crocante y salsa de rosa mosqueta, igualmente dulce pero original y el yellow ceviche, de cortes de salmón marinado en ají amarillo, lima, cancha y choclo.
Además de los tiraditos, ceviches y los rolls, en la carta abundan las preparaciones al wok y los pescados y mariscos asados. Los cayos rojos dorados en manteca con curry rojo e hilos crocantes de masa filo y los mariscos al fuego, cocidos con manteca y jugo de lima, ambos servidos en conchas marinas, se imponen con un sabor presente. Entre los woks, muy sabroso quinoto (risotto de quinoa) con langostinos crocantes. A la hora del grill, imperdible el pulpo con salsa barbecue, bien asado y lleno de sabor, acompañado de adictivas papitas andinas fritas.
La carta tiene una amplia sección de novedades, con opciones simples y tentadoras como la parrillada de mar, con pescados blancos, mariscos y verduras marinados. De postre, si aún tiene antojo de algo dulce, se impone el suspiro limeño, un manjar peruano.
El ambiente es sofisticado y agradable. Para los que buscan intimidad, Páru tiene boxes que custodiados por cortinados. Para las noches de calor, hay mesas al aire libre con vista a los bosques.

Cocina ★★★
Servicio ★★★★
Ambiente ★★★★

 

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