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Televisión / 29 de Enero de 2016

La leona

Telenovela. Lunes a jueves a las 22.15 por Telefe. Con N. Dupláa, P. Echarri, M Solá, y elenco. Ver fotos

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★★★★ Una pareja protagónica potente y un villano antológico: la receta básica de la telenovela descosida y remendada mil veces pero un fierrazo que no deja a nadie a pie. Porque no se trata de querer ver siempre lo mismo sino de encontrar amores y odios, vínculos y conflictos en cualquier contexto. Eso no puede faltar si la intención del guión es interesar al espectador en una tira diaria. Y “La Leona” lo tiene.
El papel de María Leone es a la medida de Nancy Dupláa, tantas veces chicaneada por excesos o carencias, en este caso su rol no le chinga ni le sobra por ningún lado. Operaria en la hilandería Liberman donde creció entre telas y máquinas, trabaja con su familia en el lugar de pertenencia e identidad. Está casada con un vago sin muchas luces (Diego Alonso) pero a quien le debe la ternura del principio, cuando la cuidó embarazada de un desconocido.
María representa la mujer que atesora y defiende la memoria recibida de su padre (Hugo Arana), la voz respetada en la fábrica, en contraposición a su hermana (Dolores Fonzi) que desea cambiar de estatus y llevar otra vida. Luchadora en la casa y el trabajo, es también una heroína hormonal, que sabe lo que quiere pero sin marearse.
A la hilandería llegará Franco (Pablo Echarri), también con un personaje a medida, el del negociador sin escrúpulos pero de carne y hueso. Secundado por su profesional pareja (Mónica Antonópulos) y un amigo (Ludovico De Santo), es contratado por el dueño de la empresa, Klaus Miller (Miguel Ángel Solá), para quebrarla y dejar sin empleo a los trabajadores. Queda claro en el primer capítulo por dónde pasa el nudo de la historia. La atracción entre María y Franco es sensorial, tangible, además de que sean pareja en la vida real.
El malo de Solá no tiene fisuras, se hace odiar con ganas y tiene de contraparte a su mujer, Diana Liberman, (Esther Goris) que no quiere vender la fábrica de sus antepasados. En este polo también la mujer es memoria y tradición, y es quien transmite el mandato a los hijos (Juan Gil Navarro y Peter Lanzani).
Esta trama sólida sostenida por muy buenas actuaciones en los distintos roles, desde la de Martín Seefeld como delegado gremial hasta las breves apariciones de Andrea Rincón, no es acompañada por la rutina de la fábrica, el carnaval ni la casa familiar. Si bien la convención dramática ubica la historia en la actualidad de algún barrio popular, el clima de la ficción remite al folklore del evitismo, una asincronía que no está del todo resuelta y a veces se acerca a estereotipos pasados de moda. muy a tono el ritmo de la musicalización.
Para los que alzaron voces contra la pareja K, podemos responder que “La Leona” tiene un corazón peronista a mucha honra. Pero lo trasciende para contarnos una historia capaz de llegar a todos.

 

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