Sociedad / 4 de Febrero de 2016

El casino del Conrad, una apuesta glamorosa

Es la mayor atracción de Punta del Este y genera el 80% de la facturación del hotel. Los habitués

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CLIENTES VIP. Susana y Tinelli, suelen visitar el casino cada enero. Tragos y vida social.

Lo primero que llama la atención al ingresar al Casino del Conrad de Punta del Este es que la música tapa el ruido que suelen generar las máquinas de juego, ya que en otras salas ese sonido suele volverse ensordecedor. No aturdir a los apostadores es toda una estrategia.
El casino del Conrad es el mayor entretenimiento de la ciudad balnearia uruguaya elegida por personalidades del ambiente artístico y por los turistas argentinos y brasileros de mayor poder adquisitivo. Y el máximo ingreso económico del hotel y de la ciudad del país vecino. Por él pasan 14 mil personas promedio por día en temporada alta, de los cuales casi la mitad son argentinos que se acercan a disfrutar de las 525 máquinas electrónicas y las 75 mesas de juego, distribuidas en los 3.400 m2 del salón principal (sin contar las de la sala VIP), que esperan por sus dólares.
Susana Giménez y Marcelo Tinelli suelen visitarlo durante sus vacaciones, quienes han compartido momentos con turistas capaces de perder 2 millones de dólares en una noche, de romper el vidrio de una pantalla enojados o de saltar de alegría por haber sacado un jackpot que les permite irse a dormir esa noche con varios miles de dólares en el bolsillo.
Clientes VIP. “Hay cosas que se pueden contar y otras que no”, asegura entre risas el director del casino, Diego Berna (43). El responsable de la sala que genera casi el 80% de ingresos del Conrad asegura que quien suele visitarlos seguido es la diva de la televisión argentina, Susana Gimenez. “Susana suele venir con su hija o sobrinas. Es muy divertida. Ella entra por la puerta principal sin ningún problema. Es súper carismática y se siente muy cómoda. Por lo general nadie la aborda, salvo algunos argentinos. Ella juega en la sala VIP. No es una jugadora importante, juega más por diversión, está un rato y se va”, relató Berna.
Marcelo Tinelli es otro de los famosos argentinos que suele pasar por el casino. No lo hace con habitualidad, generalmente va cuando algún amigo le propone encontrarse allí. Sucede que para muchos, la sala VIP del casino del Conrad se ha convertido en una sala de reunión donde se juntan a charlar, tomar algo y, de paso, jugarse algunas fichas. “Marcelo no es un jugador. Viene porque la sala vip es como un club social. Algunos famosos vienen, juegan algo, se ven con otros y toman unos tragos”, explicó Berna.
A quién recuerdan todos los empleados del lugar, principalmente los del VIP, es al fallecido Gerardo Sofovich. Durante los casi 20 años que tiene el casino, el productor, tenía asistencia perfecta. “Gerardo era un hito del Conrad. No recuerdo un solo verano de los 18 que llevo trabajando acá en que haya faltado una noche de verano. Iba a la sala VIP y tenía una especie de ritual. Todas las noches, después de cenar, venía y se la pasaba jugando, fumando y charlando con amigos que se encontraba acá hasta altas horas de la madrugada. Era su espacio de vacaciones predilecto”, recuerda el director del casino.
Los famosos son una atracción más para los jugadores del Conrad. “A ellos les gusta compartir espacio y momentos con los famosos, algunos vienen para verlos cuando se enteran de que hay alguno y terminan jugando más de lo que pensaban apostar”, dice Berna. Y ese es el negocio más significativo. En la sala VIP del casino también hay límites de juego, pero las cifras máximas son realmente altas. En los juegos de mesa es donde se puede apostar más fuerte. En un pase de punto y banca, que dura un minuto, un cliente puede apostar un tope de 40 mil dólares. Y en las ruletas pueden jugarse hasta 60 mil dólares en una bola. Según le confesó el responsable de la sala a NOTICIAS: “Un jugador VIP puede mover un par de millones de dólares en una noche, incluso en un rato”.
Obsesión y entretenimiento. En cualquier casino se puede ganar o perder. El que sale victorioso suele quedarse contento. Pero para el que no tiene la misma suerte, los responsables del casino del Conrad trabajan todo el tiempo en brindar diferentes tipos de entretenimientos y acciones sorpresa con un solo fin: “aunque pierda, que se vaya contento”. Los implementos extras que disponen suelen conformar a gran parte de los clientes. Así y todo siempre hay algunos, los más cabuleros -aunque alguna cábala tiene el 99% de los que son asiduos al juego-, a los que los aditamentos les importan poco y pierden el control.
“Me ha pasado de pasar por detrás de un jugador o saludarlo y si justo ganó una apuesta, no te deja moverte de ahí hasta que pierda. Es raro, porque llega un punto en el que uno mismo se contagia de eso (risas). Otros se compenetran mucho: le hablan a la máquina e incluso han roto pantallas de una trompada porque pierden. Pasan cosa muy locas, yo he llegado a ver personas que pasan 18 o 19 horas sentadas en la misma maquina jugando sin parar. Hay muchas cosas divertidas también”, confesó uno de los empleados del casino.
El juego tiene el poder de obsesionar a muchas personas. Todos los empleados y asiduos del Conrad recuerdan a un hombre que se apasionaba jugando en la ruleta. Su cábala era alejar la silla unos dos o tres metros. El momento más memorable que vivió el crupier de la mesa en la que estaba jugando este hombre fue una noche en la que asistió con su mujer. “Gritaba, transpiraba con cada bola que perdía. Estaba muy compenetrado en el juego. En un momento la mujer, una señora grandota y mayor, se levantó de la silla para apostar y el hombre en su concentración le corrió la silla pensando que le habían acercado la de él. Cuando la mujer se fue a sentar fue derecho hasta el suelo. El ruido que hizo ese cuerpo al caer retumbó en todo el casino. El hombre ni se mosqueó y siguió jugando como si nada”, relató el crupier de una de las ruletas.
El Casino no cierra sus puertas nunca. Allí trabajan la mitad de los empleados del Conrad (600 en temporada alta).
Con el desembarco de la empresa Enjoy en el Conrad, llegaron nuevas apuestas. Una de las últimas innovaciones está en atraer a millonarios extranjeros. Así es que jugadores VIP de diferentes artes del mundo han llegado a Punta del Este invitados por el hotel. Los empleados recuerdan una visita muy especial en la última navidad. “Vino un jeque de Dubai, con una comitiva inmensa que incluía a todas sus mujeres y sirvientes. Hubo que armarle en la sala VIP un espacio especial”.
Este año, los inversionistas comenzarán una remodelación que implicará triplicar el tamaño del casino. Esto acarreará apostar más, invitar a jugadores de diferentes partes del mundo y brindarles mejores beneficios a los más de 1.700 clientes VIP activos de Argentina y Brasil que hoy tienen en su banco de datos. “Trabajamos mucho para renovarnos”, asegura Berna, el director del casino que trabaja en él desde que se creó, hace 19 años, cuando Punta del Este era una muy pequeña ciudad uruguaya de apenas 7.000 habitantes. La misma que hoy se convirtió en el lugar predilecto de los famosos argentinos que adoran Las Vegas. En mini versión rioplatense.

Seguí a Pablo en Twitter: @TotoBerisso

 

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