Deportes / 4 de febrero de 2016

Fútbol, el negocio del verano

Los torneos estivales dejan buenas ganancias a organizadores y clubes. Los directores técnicos, los principales detractores.

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ESFUERZO. Carlos Tevez pasa entre dos jugadores de River. Los titulares sólo juegan los clásicos, porque el esfuerzo en los primeros días de trabajo puede conllevar serias lesiones.

Cómo se hace para aguantar tanto tiempo sin fútbol. Cuando se termina el torneo, empiezan a llegar los fines de semana sin la pelota rodando, el hincha se comienza impacientar y cuenta los días para volver a ver a su gran amor. La mejor excusa para que no sea eterna la espera son los míticos Torneos de Verano. Una marca registrada que ya es una tradición en el país.
Mar del Plata no sólo es sinónimo de vacaciones y playa, también se convirtió en un clásico para recibir en enero a los mejores equipos argentinos. Además de ser elegida por una gran cantidad de instituciones para realizar la pretemporada, “La Feliz” alberga en el primer mes del año a los poderosos clubes para disputar el Torneo de Verano.
Alguien que conoce a la perfección esta competencia es Albino Valentini quien hace 26 años organiza los campeonatos veraniegos. En 1990 Carlos Ávila le confió la organización y hoy en día lo sigue haciendo de la mano de la empresa Torneos –ex Torneos y Competencias–. Anualmente firman un contrato juntó a la Municipalidad de General Pueyrredón, para tener la concesión del estadio José María Minella –en una suma cercana a los 800 mil pesos– durante dos semanas y llevar a cabo once de los doce partidos más importantes del verano.
La idea de estas competencias fue impulsada en la década del 60 por el histórico dirigente de Boca, Alberto J. Armando junto al empresario marplatense Oscar “Gordo” Martínez cuando vieron un buen negocio al organizar partidos mientras los argentinos veraneaban. Desde 1968 a la actualidad se disputan de forma ininterrumpida, con una sóla excepción, en 1976.
“Los intendentes que se fueron sucediendo entendieron que el torneo se tiene que disputar en Mar del Plata porque es el mejor espectáculo que el verano te puede dar. Es muy difícil no llegar a un acuerdo con la ciudad” le dice a NOTICIAS el empresario de Torneos, Valentini.
Los clubes también reciben un dinero por presentarse a estos partidos. Si bien aún no se conocen los números de este año, el monto se aproximaría a los 600 mil dólares para los dos equipos más grandes de la Argentina en el 2015. Suma que River recibió por adelantado –hasta lo correspondiente a este año- cuando los balances estaban en rojo y los números le quemaban al ex presidente, Daniel Alberto Pasarella.
Cinco árbitros. Estos partidos suelen funcionar como prueba piloto para implementar nuevas medidas en el torneo oficial. Una de ellas es la inclusión de dos árbitros adicionales, ubicados detrás de la línea de meta, para tener una voz autorizada a la hora de saber si una pelota traspasó o no la línea de gol. Esta nueva medida impulsada por el Departamento de Arbitraje de la AFA y por la asociación presidida por Luis Segura, ya se usa en las principales ligas y copas europeas.
También sirve para probar paulatinamente la vuelta de los visitantes y así regresar a la época en donde los partidos eran vistos por las dos parcialidades. Los gastos del operativo policial corren por cuenta de la empresa Torneos, que contrata hasta 1200 efectivos para cada uno de los clásicos.
“Para Mar del Plata es muy importante que se haga el torneo en la ciudad. Es uno de los mejores atractivos turísticos que te pueden ofrecer en el verano en donde se acerca mucha gente de la zona y del interior del país” le dice a NOTICIAS Guillermo Volponi, presidente del Ente Municipal de Deportes y Recreación del Partido de General Pueyrredón (EmDer). La organización de este evento en “La Feliz” es la mejor manera de instalar la marca “Mar del Plata”, por eso tienen un acuerdo tácito de publicidad con Torneos para mostrar la ciudad en el país y en el exterior.
Si bien la cantidad de gente que veraneó en la Costa bajó en casi un 8% con respecto al año anterior -según lo informado por la oficina de Turismo de Mar del Plata-, los organizadores están conformes con la venta de entradas.
No tan feliz. Estos partidos tienen detractores: los técnicos. No ven con buenos ojos exigir a los jugadores innecesariamente con estos amistosos.
Mauricio Pellegrino fue uno de los que manifestó su descontento de jugar un partido apenas comenzada la pretemporada “Sólo se pueden hacer cuatro cambios, habría que buscarle una vuelta de tuerca para no sobrecargar a los jugadores. Pero uno se tiene que adaptar a los contratos que firma la institución” manifestó el técnico de Independiente.
En el mismo sentido, Marcelo Gallardo acotó: “A mí estos partidos de verano desde que era jugador me joden un poquito. Ahora que soy técnico, me joden mucho más. Un jugador tiene que trabajar en la pretemporada para desarrollar una idea de juego y competir por lo menos un semestre. Estos partidos son muy incómodos”.
El miedo a que se lesione una pieza fundamental del plantel es muy grande. Por eso Gabriel Macaya, actual preparador físico de Independiente, le explica a NOTICIAS: “Después de un mes vacacional, más allá del plan que el jugador haga en su descanso, se trabaja tres días y ya se tiene que competir a máxima intensidad. Esto lo expone a una lesión lo que le implica estar parado durante 30 días, cuando todos los demás ya están en competencia. Al disputar dos partidos por semana, ese jugador es muy difícil de recuperar y que tenga un buen nivel”.
Por eso los titulares juegan sólo los clásicos, los otros partidos son aprovechados para darle rodaje a juveniles y a los que habitualmente son suplentes para definir quiénes son los que se van a quedar en el plantel.

 

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