Teatro / 5 de Febrero de 2016

Una verdadera joya escénica

“Manzi, la vida en Orsai” de Carey, Gambartes y Vila. Con Jorge Suárez, Julia Calvo y Néstor Caniglia. Dirección: B. Gambartes. Tabaris, Corrientes 831.

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★★★★ Hay espectáculos que aúnan imaginación en su concepción y en la calidad de los rubros creativos involucrados pero que, sin sus intérpretes originales, jamás serían lo mismo. Es el caso de la obra de teatro musical “Manzi, la vida en Orsai”, en la cual resulta insustituible el admirable desempeño que conforma el trío actoral de Jorge Suárez (como Homero Manzi), Julia Calvo (su amante, la cantante Nelly) y Néstor Caniglia (maravillosamente multiplicado en varios personajes), quienes son el principal soporte de una propuesta tan lograda como sensible. Porque sería injusto no señalar, en cada uno de ellos, los múltiples matices, el necesario histrionismo, la inagotable gama de recursos expresivos que despliegan, a la hora de encarnar los personajes fundamentales en la vida del célebre letrista, político, director de cine, autor de tangos y milongas populares. Entre ellos, “Malena” con música de Lucio Demare, “Milonga sentimental”, “Romance de Barrio”, o “Sur”, junto a Aníbal Troilo.
Por supuesto, detrás está otro notable terceto artístico: la directora y regisseur Betty Gambartes, el compositor y pianista Diego Vila y el dramaturgo Bernardo Carey, autores de una pieza exquisita, alejada de la mera biografía, valiosa al revivir una gran figura de la cultura nacional. Ahora, la bienvenida reposición, con la inteligente producción de Gustavo Yankelevich, la transforman en una joya escénica en la que también relucen la lograda escenografía e iluminación de Mariano Demaría y el vestuario de Mini Zuccheri.
Conviene recordar que la existencia de Manzi (1907-1951) fue breve y acelerada: oriundo de Santiago del Estero, siendo un niño, su madre lo trajo a Buenos Aires, donde se afincaron en el barrio de Pompeya; de allí proviene su familiaridad con el arrabal porteño, presente en todos sus versos. Casado con Casilda Iñíguez, tuvo un solo hijo, pero al mismo tiempo, vivió un tormentoso romance con la popular cancionista Nelly Omar (no se menciona su apellido en la obra), trabó amistad con Cátulo Castillo y muchos otros famosos cantantes, letristas y músicos de la época.
En suma, todo invita a disfrutar de una cita imperdible para los amantes del buen teatro y las melodías ciudadanas.

 

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