Arte / 6 de Febrero de 2016

Uruguayos cosmopolitas

Torres-García ofrece 190 obras en forma cronológica en el MoMA en Nueva York. José Gurvich resume toda su trayectoria en 350 piezas en Montevideo.

Por

Jaquín Torres-García y José Gurvich actualmente son reconocidos con distintas muestras y geografías; la obra del primero es celebrada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA, y la de su dilecto discípulo se perpetúa en un museo con su nombre en Montevideo.
“Joaquín Torres-García: The Arcadian Modern” despliega en forma cronológica 190 obras, trazando el arco creativo del extraordinario creador del universalismo constructivo. Aborda los trabajos iniciales realizados a fin del siglo XIX hasta sus últimas piezas de 1949.
El curador Luis Pérez-Orama subraya dos momentos centrales de la producción artística de Torres-García (Montevideo, 1874-1949). Uno de ellos gira en torno a los 10 años (1923 a 1933) en los que participó de los primeros movimientos de vanguardia europeos. Fue entonces cuando comenzó a desarrollar su estilo “pictográfico-constructivista”, que sería su sello. El segundo período clave destacado va de 1935 a 1943.
A su regreso a Uruguay, en 1934 creó la “Escuela del Sur” y la Asociación de Arte Constructivo en 1935. “Produjo uno de los repertorios más contundentes de abstracción sintética”, concluye el curador, que recuerda que desde 1970 que no se veía una gran retrospectiva suya en los Estados Unidos; en MoMA, al 15/2.
Torres-García, escritor, docente y teórico, es una de las figuras artísticas más influyentes del siglo XX.
En 1943, Torres-García abrió el afamado Taller con su nombre. Abierto hasta 1963, formó decenas de artistas; algunos no pudieron escapar a su impronta. Ese no fue un problema para José Gurvich (Lituania, 1927-Nueva York, 1974), uno de los grandes artistas uruguayos del continente, quien se integró al TTG en 1944 pero que supo cimentar su propio lenguaje.
El Museo Gurvich tuvo una anterior sede, abierta en 2005, también en la Ciudad Vieja de Montevideo. Pero la institución recién inaugurada pertenece a la Fundación Gurvich, tiene cinco pisos y está junto a la Catedral. Allí se exhibe y difunde su obra, el espacio de su taller; la muestra permanente resume toda su trayectoria en 350 piezas. La primera muestra temporaria está dedicada al Taller Torres García: Arte Universal. Sus exhaustivas experimentaciones formales lo llevaron a internarse por un amplio universo que incluyó, claro, el constructivismo, su infancia en el Cerro (donde se crió en Montevideo), las tradiciones judías y el kibutz en Israel (donde vivió). La atmósfera de Nueva York (donde murió); en peatonal Sarandí 522-524.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *